El Ciclo Kármico

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El Ciclo Kármico

Mensaje por Antares el Jue 11 Ene 2018, 23:20

El Ciclo Kármico del Real Madrid es una teoría que dijo Pepe Collins hace unos años (y curiosamente el tiempo pasa y se sigue cumpliendo) según la cual el Real Madrid lleva décadas atrapado en un bucle que se repite una y otra vez como si fuera el Día de la Marmota. Dicho bucle se compone de 3 etapas: etapa Caudillo, etapa Happy y etapa Asador que se van sucediendo secuencialmente una y otra vez.

Caudillo
Happy
Asador
Caudillo
Happy
Asador
Caudillo
Happy
Asador

Etapa Caudillo:
El ciclo empieza con un Madrid que ha fracasado extrepitosamente en la temporada anterior (una etapa Asador) y como consecuencia se produce una gran limpieza en la plantilla acompañada de la llegada entrenador duro y autoritario para que se termine ya tanto cachondeo. Los entrenamientos son intensos y prima la meritocracia, el equipo retoma el vuelo y vuelve a la senda de los títulos pero se produce un efecto secundario en forma de gran fricción del Caudillo con jugadores y prensa que tras un largo desgaste termina con el Caudillo abandonando el barco. Mourinho y Capello son ejemplos de entrenadores "caudillos"

Etapa Happy:
Viene un entrenador "pacificador" con mano izquierda que consigue motivar a los jugadores, se suele beneficiar del trabajo sucio que le tocó hacer a su antecesor al encontrarse el terreno limpio de malas hierbas. Pese a tener algunas carencias tácticas muy graves, la calidad de los jugadores lo compensa. Zidane, Del Bosque y Ancelotti son ejemplos de entrenadores "happy". El Madrid continua en la senda de los títulos, pero...

Etapa Asador:
La cabra finalmente tira al monte, las malas hierbas que arrancó el Caudillo vuelven a aparecer, se produce un gran bajón en el rendimiento de los jugadores generalmente saciados por los títulos ganados en los años anteriores, los "días malos" que ya existían en la etapa anterior se multiplican, el entrenador resulta ser tremendamente ineficaz ante esta nueva situación, la mano izquierda ahora no funciona y carece de la mano dura necesaria para poner remedio. En los primeros "días malos" suele repetir siempre la frase "no pasa nada" hasta que la evidencia ya es innegable. El Madrid fracasa extrepitosamente. Fin de ciclo, ruedan las cabezas de las "vacas sagradas" y se trae a un entrenador Caudillo para que reconduzca la situación.

Y vuelta a empezar...


Cuanto más pasa el tiempo, más me acuerdo de esto, se sigue cumpliendo una y otra vez...
Si encuentro el artículo original lo pongo.

Antares

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Re: El Ciclo Kármico

Mensaje por Antares el Jue 11 Ene 2018, 23:44

Este es el artículo original, aunque no he encontrado la fuente original sí lo he visto "retwiteado" en esta fuente: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]



Pepe.Collins escribió:Desde la muerte de Bernabeu, el Real Madrid vive embuclado en una secuencia repetitiva de la cual le es imposible escapar. La secuencia responde al siguiente orden:

CICLO MADRIDISTA

ETAPA CAUDILLO
ETAPA HAPPY
ETAPA ASADOR
ETAPA CAUDILLO
ETAPA HAPPY
ETAPA ASADOR


LA ETAPA HAPPY surge por aclamación popular inducida por la prensa, ávida de poder, aprovechando el desgaste provocado en la plantilla por el gobierno de un entrenador considerado como "duro". Los medios se encomiendan al "buen juego" y al "señorio" para tratar de recuperar la imagen que "se dice" ha perdido el club en el periodo anterior. El proyecto esta liderado por un entrenador de buenas formas y mejores intenciones. El buen rollito es el denominador común en las redacciones y emisoras de radio que suelen abonar los inicios de dicha etapa apostando por un proyecto que auguran de largo plazo. Los jugadores se muestran esperanzados y el vestuario unido. Salvo excepciones (Pellegrini) las etapas HAPPYS suelen empezar con título toda vez que los jugadores desdoblan su rendimiento y compromiso para ahuyentar el peligro de un nuevo caudillo y, lo que es mas importante, la amenaza del publico señalándoles, esta vez a ellos, ante un segundo fracaso consecutivo. Pese a los éxitos la sensación de fragilidad es manifiesta pero la presencia de rapsodas embaucadores ayuda a crear la sensación contraria.

LA ETAPA ASADOR, en honor a los grandes asadores de la ciudad, Txistu y Donostiarra, prosigue sin excepción a toda etapa HAPPY. Se caracteriza por ser un periodo de decadencia, sin títulos y de una gran reciclaje de entrenadores. Los entrenadores elegidos suelen carecer de nivel incluso en grado cuasicomico. Durante estos periodos algunos jugadores, así como directores y subdirectores de medios, suelen ganar un peso excesivo para la practica del fútbol y el periodismo, como consecuencia de las incesantes exclusivas concedidas en dicho locales de restauración. A otros jugadores que no son de buen comer pero si de buen beber se les puede reconocer por su propensión a tatuarse, durante esas etapas, cualquier parte del cuerpo. Por lo general, es una etapa de despiporre indisimulado que no pocas veces termina con la destitución de un presidente. El vestuario se dispersa en camarillas por lo general coincidente con las diferentes nacionalidades y los capitanes, ante el desgobierno generalizado, toman el mando del club mientras los periodistas realizan pillaje informativo. El equipo fracasa estrepitosamente en el plano deportivo si bien el handicap (de golf) de no pocos jugadores y técnicos mejora sustancialmente.

LA ETAPA CAUDILLO
sigue a la ASADOR. Se caracteriza por la contratación de un cacique reclamado por el publico para poner orden en Sodoma y Gomorra. El juego del equipo trata de adquirir consistencia. El vestuario se somete a la disciplina del mister poniendo buena cara aunque cagandose en su pvta madre por las concentraciones, las dobles sesiones de entrenamiento y la meritocracia. Aprovechando el caracter osco del entrenador la prensa, que a mitad de temporada ya ha perdido varios quilos, trata de predisponer al publico contra el mismo bajo los argumentos del futbol poco vistoso, la falta de señorio (consustancial al club) y la poca presencia de canteranos (aunque en otras etapas tambien brillan por su ausencia). Por lo general las etapas Caudillo suelen reportar titulos y seriedad pero la crispación y la inestabilidad institucional ocasionada por el enfrentamiento entre medios y cuerpo tecnico termina por invitar, a estos, a poner fin al proyecto. Hay etapas Caudillo que han durado varios años (Mourinho) y otras de caracter relampago (Camacho).


En AZUL temporadas en los que no se ha ganado NINGUN TITULO, a la derecha TITULOS y POSICION EN CHAMPIONS


POST QUINTA DEL BUITRE


1994-1995 Valdano LIGA OCTAVOS
1995-1996 Valdano/Arsenio Iglesias CUARTOS
1996-1997 Capello LIGA

QUINTA DEL FERRARI

1997-1998 Heynckes CHAMPIONS
1998-1999 Camacho/Hiddink CUARTOS
1999-2000 Toshack/Del Bosque CHAMPIONS
2000-2001 Del Bosque LIGA SEMIFINALES

GALACTICOS

2001-2002 Del Bosque CHAMPIONS
2002-2003 Del Bosque LIGA SEMIFINALES
2003-2004 Queiroz CUARTOS
2004-2005 Camacho/Garcia Remon/ Luxemburgo OCTAVOS
2005-2006 Luxemburgo/Lopez Caro OCTAVOS

EL TRIUNVIRATO

2006-2007 Capello LIGA OCTAVOS
2007-2008 Schuster LIGA OCTAVOS
2008-2009 Schuster/Juande Ramos OCTAVOS
2009-2010 Pellegrini OCTAVOS

SUDAFRICANOS

2010-2011 Mourinho COPA SEMIFINALES
2011-2012 Mourinho LIGA SEMIFINALES
2012-2013 Mourinho SEMIFINALES


Es obvio por tanto, que estamos en visperas de iniciar un periodo HAPPY

Antares

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Re: El Ciclo Kármico

Mensaje por Antares el Sáb 13 Ene 2018, 21:30

Una versión un poco más actualizada por Pepe Collins:



El ciclo kármico madridista es el bucle en el que se encuentra atrapado desde hace décadas el Real Madrid y consiste en una secuencia de tres fases reactivas: Caudillo, Happy y Asador (1).
 
La etapa Caudillo toma su nombre en relación al carácter caciquil del técnico al que se encomiendan las máximas instancias del club para revertir una situación de aparente laxitud o desgobierno. Su llegada es celebrada por una afición que reclama implicación pero es vista con recelo por parte de los medios de comunicación, alertados por el carácter distante del nuevo inquilino del banquillo. Desde su proclamación, el entrenador imprime orden, trabajo y exigencia, lo que, aunado a la calidad de la plantilla, deriva en la conquista de algún título relevante.
Paradigmas de técnicos del periodo Caudillo son Capello (en sus dos etapas), Mourinho o, aventuramos, el propio Benítez, todos ellos de un marcado perfil tacticista y meritocrático. El desarrollo de esta autoridad, no obstante, es la mayor garantía de su fecha de caducidad. Los frecuentes roces con prensa y jugadores, propiciados por la rotundidad del técnico en su tono y en su método, terminan claudicándolo.
Al turbulento final de toda etapa Caudillo le sucede, en arreglo a la ley del péndulo, el comienzo de una etapa Happy, protagonizada por un auténtico ilusionista que, a golpe de campechanía, restablece rápidamente los vínculos dañados por su antecesor, tanto dentro del vestuario como en la sala de prensa. Ancelotti, Pellegrini (2), Schuster o Valdano (3) lideraron algunos de estos periodos, siendo Del Bosque, el arquetipo mayor.
El contexto Happy se articula, en sus inicios, como una garantía de éxito: imbuido por la dinámica compensatoria, el entrenador otorga una mayor libertad a sus futbolistas, en el rectángulo de juego y fuera de él. Los jugadores, por su parte, redoblan el esfuerzo espoleados por la motivación de una tesitura privilegiada pero, igualmente, por el convencimiento de que, en caso de nuevo fracaso, los siguientes señalados serán ellos. La prensa, a su vez, colabora estabilizando el entorno en defensa de su nuevo “aliado”. Una coyuntura general que al principio también se ve favorecida por el trabajo, aún perdurable y nada desdeñable, del anterior entrenador.
La etapa Asador, en honor a los prestigiosos establecimientos de restauración que sirven de refugio a los futbolistas, sucede a la etapa Happy y se fundamenta en una pérdida de control del mister sobre el grupo. Generalmente se origina por el efecto de descompresión del vestuario a raíz de la consecución de un título importante, lo cual disminuye drásticamente la ascendencia del entrenador sobre sus discípulos. Dichas épocas suelen degenerar en excesos de todo tipo: de consumos calóricos, de velocidad en la carretera, de fiestas nocturnas y hasta de autogestión (4).
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Aunque la etapa Asador suele fraguarse en el declive del mandato del entrenador que comenzó la etapa Happy, a posteriori puede perpetuarse si el club cede las riendas a un falso Caudillo (Camacho, Luxemburgo o Juande Ramos fueron algunos célebres gatillazos), o si por falta de determinación o de candidatos se aplaza dicho relevo mediante remiendos provisionales (García Remón, López Caro, Arsenio Iglesias o los periodos taifas de Del Bosque), o si se retorna al pasado (Beenhakker, Toshack) para ahondar todavía más la sensación de una institución a la deriva.
Un somero análisis de la reiteración kármica nos evidencia que su hilo conductor es la actitud de una plantilla que fluctúa en función de los estímulos que recibe. Y es que en algún punto de la historia del Real Madrid los futbolistas “gamificaron” su modus operandi, esto es, interpretaron de forma radical su condición de jugadores. En el vestuario blanco ha sedimentado la idea de que ganar una competición acumula una suerte de bonus, un crédito que a su vez se reduce cuando se pierde y que ellos luego administran como esas barras de nivel de vida de los videojuegos, que crecen y decrecen en función de los méritos contraídos.
El secreto en el juego pasa por evitar que la barra de vida se agote por completo pero el deporte, contrariamente, reside en mantener la tensión sin descanso. Si hay un denominador común en los equipos hegemónicos, con independencia de su estilo y hasta de su potencial, es la tensión sostenida. Es cierto que todos los campeones sufren, en mayor o menor medida, un desgaste de su ambición tras mucho ganar, pero ¿tan acelerado como el que demuestran habitualmente los jugadores del Madrid tras cada victoria?
Hace veinticinco años que el equipo de Concha Espina es incapaz de ganar tres campeonatos ligueros consecutivos y en ese periodo tan solo se conquistaron dos seguidos en una sola ocasión. La última vez que el Real Madrid hizo doblete de Liga y Copa del Rey se remonta a las mismas fechas mencionadas, cincuenta y seis si la referencia es Liga y Copa de Europa (5). Pero incluso en épocas de bonanza los jugadores se han mostrado timoratos al no hacer sangre cuando se les ha brindado la ocasión tal y como sí hicieron sus rivales cuando gozaron de la misma oportunidad con ellos. Mientras los aficionados madridistas se devana el seso sobre si el problema del equipo fue la lesión de un jugador, o la ausencia de un reserva en esta demarcación, o de un especialista en la otra, sus contrincantes, con carencias más que evidentes, les ganan la partida con una suficiencia en el aspecto competitivo.
¿Pero cómo se garantiza esa tensión? La competitividad no es producto de un acto consciente. El jugador del Real Madrid no se levanta una mañana con la voluntad de no ganar. Cualquier tensión es el resultado de la acción simultánea de una serie de fuerzas entre las que, en este caso, destacan: la urgencia de victoria del jugador, la independencia del entrenador para priorizar el colectivo sobre las individualidades y el margen de impopularidad asumible por la presidencia en la toma de decisiones.
Si se pretende tensionar la competitividad de un equipo -lo que para el Real equivale a romper el ciclo kármico- se debe establecer una referencia en torno a la que presionar. Un proyecto, un estilo de juego o un ideal que, en lo que compete al Real Madrid, no puede ser otro que el compromiso inquebrantable hacia la propia esencia de la institución: no renunciar a la eternidad bajo ningún concepto. Luchar por ella, no ya cada temporada, sino cada partido, cada lance del juego, eliminado, sin excepción cualquier vestigio de distorsión, caiga quien caiga, pese a quien le pese, aunque se trate de una divinidad, o sobre todo cuando sea una divinidad, para certificar, a modo ejemplarizante, que el madridismo no tiene que ver con el jugueteo de unos dioses descendiendo, de vez en cuando, a la tierra sino con el ascenso de la institución al cielo. Ese será su nirvana. Mientras tanto, Caudillo, Happy y Asador.
 
(1) Las tres etapas no son regulares en duración, ni se corresponden, aunque a veces coincidan, con el mandato de un técnico. Pero sí que se mantiene el orden enunciado y sus inercias.
 
(2) La etapa Happy de Valdano tuvo como preludio el primer sucedáneo de Caudillo, un Benito Floro que, sin serlo, fue caricaturizado por su fervor táctico y vilipendiado por unas formas que precipitaron su destitución.
 
(3) Pellegrini es el único entrenador de una etapa Happy que no logró conquistar un título, si bien su inercia fue aparentemente ganadora batiéndose el récord histórico de puntos.
 
(4) Santiago Cañizares confesó que Jupp Heynckes huyó de una plantilla que en el tramo final de temporada le ninguneó de malas maneras. En su relato, en la cadena SER, Cañizares afirmó que la final de Amsterdam fue planficada en la habitación de uno de los capitanes la noche antes del partido. Heynkes es el primer entrenador que solapa las etapas Happy y Asador en una misma temporada.
 
(5) La etapa de Vicente Del Bosque supone el único momento, en los últimos veinticinco años, donde se ganan durante cuatro temporadas seguidas títulos importantes (Liga y Champions de forma imbricada). Pero esta circunstancia no la excluye del ciclo. Dicho periodo estuvo lejos de ser hegemónico. No se obtuvo un solo doblete de entidad ni se revalidó título alguno y el equipo recibió, además, duras criticas por su apatía y mal juego. Que el karma no actuara con la virulencia de otras veces puede estar en relación con su coincidencia con la época más tenebrosa del Barcelona (periodo Gaspart, con el Barça jugando incluso la UEFA).

Fuente: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Antares

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Re: El Ciclo Kármico

Mensaje por jamadrid el Dom 14 Ene 2018, 19:31

Nuestros ciclos buenos duran muy poco...

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jamadrid

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Re: El Ciclo Kármico

Mensaje por Antares el Lun 15 Ene 2018, 22:47

Una cosa que llama especialmente la atención es que después de la Quinta del Buitre ya no hay generaciones en el Real Madrid, antes las generaciones duraban en torno a una década: la generación de Di Stefano, el Madrid Yeyé, la generación de Santillana y Del Bosque y la Quinta del Buitre, desde entonces lo que hay son mini generaciones que duran en torno a 3 años.

Antares

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Re: El Ciclo Kármico

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