40 años de Johan Cruyff

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40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Lun 28 Oct 2013, 20:10

Cinco años como futbolista, ocho como entrenador y siete como consejero presidencial. Nadie puede presumir como Johan Cruyff de haber influido tanto en la historia moderna del Barça, un idilio que cumple 40 años de su debut con la camiseta azulgrana contra Granada en el Camp Nou.
 
El Cruyff futbolista le dio al Barça una Liga después de 14 años sin conseguirla; el Cruyff entrenador creó el 'Dream Team' y la primera Copa de Europa y el Cruyff asesor de Joan Laporta influyó decisivamente en la construcción del mejor Barça de la historia.
 
Es Cruyff una figura con muchas sombras. Un personaje poliédrico, un futbolista por el que el Barça suspiró desde 1970 y que no pudo fichar hasta 1973, un tipo que le llevó la contraria al presidente del Ajax, Michael van Praag, que quería venderlo al Real Madrid, porque quería jugar en el Barça. Aquella decisión, seguramente ha marcado la historia de Barça y de Real Madrid.
 
Cruyff firmó por el Barça en el verano de 1973 a cambio de 63 millones de pesetas, pero no pudo debutar hasta siete jornadas después. Su equipo era penúltimo, en cuanto llegó, todo cambió. Aquel Barcelona, bautizado como 'La Filarmónica', no perdió más, ganó la Liga y dejó para el recuerdo un 0-5 en el Bernabéu. En su estreno en el Camp Nou, del que mañana se cumplen 40 años, Cruyff, 'El Flaco', marcó dos goles en el 4-0 contra Granada.
 
Fue futbolista azulgrana hasta 1978. La magia duró poco, nadie se explica aún en la actualidad porqué aquel jugador que marcó una época en el fútbol mundial con el Ajax y con la Selección de Holanda solo le dio dos títulos al Barça: una Liga y una Copa del Rey.
 
Diez años después, Cruyff reapareció por las oficinas de Arístides Maillol. En 1988, el presidente del club catalán, José Luis Núñez, andaba en horas bajas. El Real Madrid de Leo Benhakker acababa de conquistar el título con 23 puntos de ventaja sobre el Barça y tocaba cita electoral. El candidato opositor, Sixte Cambra, se presentaba como un digno contrincante para acabar con el nuñismo, pero la estrategia electoral fue primorosa. La ganancia fue Johan Cruyff en el papel de 'salvador' del equipo. El holandés actuó bien y ayudó decisivamente a que Núñez mantuviera su cargo a cambio de tener un control casi absoluto de la parcela deportiva y en la gestión de altas y bajas del equipo.
 
El idilio duró ocho años. En esa época, Barça conquistó una Copa de Europa, cuatro Ligas, una Recopa, una Supercopa de Europa, tres de España y una Copa del Rey. Todo acabó en 1996, Cruyff salió por la puerta de atrás del club y abrió una brecha nunca cerrada en el barcelonismo. El holandés ya no volvió a entrenar más y se mantuvo como miembro más o menos activo en el entorno ‘Culé’.
 
Uno de los máximos actores por aquellas fechas era 'Elefant Blau', un grupo opositor al nuñismo que tenía al abogado Joan Laporta como cabeza visible. Cuando Laporta dio un paso al frente y se convirtió en una opción electoral, el nombre de Cruyff trascendió como consejero. No tendría cargo, pero estaría siempre a la sombra. Allí estuvo entre el 2003 y el 2010, mientras Laporta fue presidente del club.
 
Laporta oyó los consejos de Cruyff y ayudó a la toma de decisiones, desde el fichaje de Txiki Beguiristain como director deportivo hasta la conveniencia de contratar a Frank Rijkaard y después a Pep Guardiola, personaje clave del mejor Barça de la historia.
 
De aquella época también arrancan sus diferencias con Sandro Rosell, por entonces vicepresidente deportivo. El desencuentro nació el día que Laporta se presentó en la casa que Cruyff tiene en 'El Muntanya' para fomentar un cambio de impresiones con Rosell. En aquella cita, Johan acusó al hoy presidente de falta de tacto al estar literalmente pegado al teléfono móvil y apenas intercambiar alguna frase de cortesía con él. Rosell dijo siempre que estaba en el punto más álgido de la negociación para firmar a Ronaldinho.
 
Cruyff, de 66 años, hace tiempo que está de vuelta de todo. Dedica sus esfuerzos en el trabajo de su fundación, que utiliza el deporte para integrar a niños discapacitados, y de vez en cuando se deja escuchar. Jugador, entrenador y consejero, nadie ha sido más que él en el Barça moderno.
 
EFE - eltiempo.com - 27/10/2013



Wikipedia:

Hendrik Johannes Cruijff, conocido internacionalmente como Johan Cruyff  (Ámsterdam,  25 de abril de 1047). Cruiff es un exfutbolista neerlandés, exentrenador del FC Barcelona, expresidente de honor del FC Barcelona y colaborador de la federación catalana en proyectos deportivos y sociales. Su apellido se escribe Cruyff en grafía tradicional o Cruijff en ortografía neerlandesa reformada.
Militó diez temporadas en el primer equipo del Ajax Ámsterdam, fichando en 1973 por el FC Barcelona, del que se marcharía en 1978 para recalar en la Liga Estadounidense de Fútbol. Allí estuvo tres temporadas, intercaladas con una temporada en el Levante UD que militaba en la Segunda División de España, para volver finalmente en 1981 a la liga neerlandesa, militando dos temporadas en el Ajax y su última temporada como jugador en el Feyenoord de Rotterdam.
Recibió el Balón de Oro en tres ocasiones (1971, 1973 y 1974), marca que comparte con Michel Platini y Marco Van Basten. Cruyff fue el más famoso exponente de la filosofía de fútbol conocida como «Fútbol total», desarrollada por Rinus Michels.
En 1984, tras retirarse como jugador de los terrenos de juego, Cruyff se convirtió en entrenador del Ajax y más tarde en entrenador del FC Barcelona, clubes de los que sigue siendo un influyente asesor.
Es considerado por la FIFA uno de los cuatro mejores jugadores de fútbol del siglo XX, junto a Pelé, Diego Armando Maradona, y Alfredo Di Stéfano, y el mejor de Europa. También fue elegido en segunda posición como Mejor Jugador del Siglo XX por la IFFHS y en 1999 como el 3º Mejor Jugador del Siglo por todos los ganadores del Balón de Oro hasta la fecha.



Distinciones (Fuente: Wikipedia):

Mayor goleador de Europa (42 goles)[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Goleador de la Eredivisie (33 goles)1967
Mejor jugador de los Países Bajos1967
Mejor jugador de los Países Bajos[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador de los Países Bajos[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], mejor jugador europeo[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador de los Países Bajos1971
Goleador de la Eredivisie (25 goles)[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], mejor jugador europeo[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], mejor jugador europeo[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]1974
Balón de Bronce, tercer mejor jugador europeo[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador de la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador de la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador de los Países Bajos[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor entrenador del mundo, por la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Entrenador del equipo ideal mundial, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Entrenador del equipo ideal mundial, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador europeo del [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], por la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Mejor jugador neerlandés del [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], por la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]2004
Incluido en la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] del [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]2004
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] al deportista con mejor carrera profesional[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. La más alta distinción de la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
2006
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El gol de Johan Cruyff al Atlético de Madrid, en un remate acrobático, le valió el apodo de ’el holandés volador’.EFE

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Última edición por Xaxa el Miér 30 Oct 2013, 18:32, editado 11 veces
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Lun 28 Oct 2013, 20:11

La revolución Cruyff cumple 40
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En fútbol tan poco dado a las efemérides como éste, celebramos con sordina el cuadragésimo aniversario del advenimiento de J.C. O si nos ponemos menos trascendentes, de la llegada de Johan Cruyff  como futbolista de máximo postín al Futbol Club Barcelona. En materia de revolucionarios, nadie admite parangón. En materia de filosofía, un vuelco absoluto de los que alteran radicalmente la historia (del fútbol) y su manera de ser transcrita. Situándonos en manera lineal, y convencidos de que el fútbol nunca avanza por hechos puntuales sino por concatenación de circunstancias, hay que remontarse al fenomenal, vergonzoso asunto de los oriundos vivido a finales de los 60 para justificar el aterrizaje del llamado holandés volador, también conocido en aquellos tiempos como el profeta del gol aunque la capacidad de reventar redes nunca fuera su fuerte. Aún así, con motes de tal calibre, uno empieza a sopesar el apoteósico nivel de su leyenda.
Andaba el Barcelona mosca contra el poder del fútbol español tras el cachondeo de los jugadores incorporados a diversos clubs con la excusa de ancestros patrios, peculiar y chapucera manera de abrir la puerta a los extranjeros sin que se notara. Ha quedado para los anales, a veces la anécdota vale por el todo, la peculiar presentación del centrocampista Adorno, quien, recién fichado por el Valencia, tuvo la ocurrencia de proclamar que sus abuelos habían nacido… en Celta de Vigo, tal cual. Y se quedó tan ancho, desnudando con su ignorante atrevimiento el montaje de los oriundos, certificado en documento de investigación por el abogado Miquel Roca i Junyent, sí, él en persona, quien rodó por media Sudamérica a la caza y captura de papeles que demostraran la magnitud del desaguisado. Ante tamaño ridículo, ante la presión ejercida desde la directiva de Montal, ya loca por incorporar a J.C., no quedó otro remedio que abrir la veda, erradicar esa especie de Ley seca que acompañó al fútbol español durante la década de los 60 bajo excusa y argumento de no perjudicar a la selección con la entrada de foráneos. Lo que andaba ciertamente perjudicado era el nivel de juego en unos tiempos nada prodigiosos y en los que hoy no toca establecer parada de revisión. El caso es que la directiva de Agustí Montal Costa, hijo de otro prócer presidencial de gran ascendencia en el recorrido vital del Barça, confió en Vic Buckingham y Rinus Michels como ideólogos del modelo fútbol total del Ajax que reinaba de manera, también, revolucionaria en los campos del Viejo Continente. Faltaba entonces quien convirtiera la teoría en práctica sobre el campo y, a a comienzos de 1971, la presión fue creciendo como fuego de guiso en alza hasta que Armand Carabén, tesorero y hombre fuerte de la entidad, recibiera el ineludible encargo de fichar al ganador de tres Balones de Oro, líder indiscutible de aquella sensacional escuadra, futbolista dotado de una visión, imaginación y cambio de ritmo extraordinarios.
Ahorraremos infinidad de dimes y diretes. El caso es que el listísimo Cruyff posa con la camiseta azulgrana para la revista R.B. incluso años antes de estampar definitiva firma en el contrato. No resulta nada fácil aflojar a los dirigentes holandeses, quien ceden finalmente gracias a una cifra redonda, de récord, nunca alcanzada antes en transacción deportiva: todo un millón de dólares. Y aterriza Johan como elefante en cacharrería, con el mismo fragor de los barbudos en La Habana catorce años antes. El Barcelona es un solar, eterno manojo de nervios rayano en la pura histeria que no ha sabido superar tres contratiempos monumentales. Primero, el déficit contraído en la ya lejana construcción del Camp Nou, cifrado en unos tremendos 200 millones largos de la remota época. Dos, el error, inmenso error, de haber traspasado al que debería haber sido líder natural de la transición entre Kubala y Johan, aquel fenomenal Luisito Suárez que tanto disfrutó el Inter de Milán. Tres, la instalación del fatalismo, derrotismo, llámenle si quieren también victimismo, en el ánimo de una masa social que no logra dar entonces con la tecla victoriosa, habita en la perenne urgencia histórica y no muestra paciencia con nada ni con nadie, ni con nuevos refuerzos ni con supuestamente insignes entrenadores, relevados al primer 1-0 adverso en campo de modesto.
Tal como le enseñara su propio padre con Kubala, Montal hijo consigue amortizar el costoso fichaje a base de amistosos de presentación, organizados a la espera de un transfer internacional que debía venir andando, si hemos de justificar tamaña demora. Cruyff no debuta oficialmente hasta iniciada la Liga 73-74, con el Barça distraído en la espera y hundido en la clasificación. A partir de él, el cielo se ilumina. Johan deslumbra y, tal como sólo sucede con los selectos elegidos para la gloria balompédica, convierte en infinitamente mejores a sus acompañantes. De paso, sitúa los cimientos del modelo hoy imperante en el club, ese deseo de jugar con estética, con sentido de la belleza y el espectáculo cuyos primeras piedras quedaron enterradas en Les Corts gracias a las revelaciones propuestas entre la gira de San Lorenzo de Almagro y el Barça de las 5 Copas capitaneado por el estratosférico Kubala. Se tiende una invisible cuerda con las virtudes del pretérito, olvidadas durante la ya conocida travesía del desierto iniciada con el hundimiento moral provocado tras la funesta final de Berna, aquella de los palos, las retiradas y la pérdida absoluta de brújula. Cruyff puede con todo eso, con la fatalidad, con el desespero, en compañía de Sadurní, Rifé, Torres, De la Cruz, Costas, Juan Carlos y la rutilante delantera de carrerilla integrada por Rexach, Asensi, J.C., Sotil y Marcial, cinco para la gloria aún cuando no ocuparan sobre el césped el puesto que les asignara el número prendido en la zamarra.
Entran algunas parejas de relumbrón entre las contratadas tras la apertura de fronteras, pero ninguna se acerca, ni de lejos, al rendimiento del extraño dúo integrado por el holandés y el goleador peruano Hugo Cholo Sotil. En Chamartín aplauden la visión y los cambios de juego del germano Günter Netzer, pero no convence en la banda izquierda Óscar Pinino Mas, mientras, por ejemplo y para no alargarnos más en el detalle, el Atlético se revitaliza gracias a la sapiencia en zaga de Cacho Heredia y al bullir en ataque del inolvidable Ratón Ayala, cuyas tremendas melenas representan un shock visual en pleno tardofranquismo. El caso es que Cruyff se hace el amo de la entidad y protagoniza ese Everest del simbolismo que, para las huestes de partidarios del més que un club, significó el 0-5 en el Bernabéu. Liga a lo grande tras 14 años de espera, nada menos, 14 años que pesaron como 14 siglos, sin átomo de exageración. Y cuando el barcelonismo se las prometía muy felices, comienzan a redactarse reglones torcidos. Cruyff exige la compañía de Johan Neeskens, su lugarteniente todoterreno en Amsterdam, y ello implica la salida de escena del pobre Sotil, perdido entre un mar de promesas y noches sin fin. Más tarde, la destitución del técnico Hennes Weisweiler, cuyo gran pecado consistió en no otorgar carta blanca al nuevo amo. Tan pronto como el holandés deja de ser intocable y se arruga ante las duras entradas de rivales dispuestos a marcarle el territorio, el Barça vuelve a achantarse y apenas cosecha una Copa del Rey en las tres temporadas siguientes. Pero Cruyff ya es un absoluto poder fáctico en la entidad, fenómeno capaz de provocar los célebres ismos, argumento que divide a la parroquia entre partidarios a ultranza y adversarios acérrimos. Hay que ver cómo llegó a mandar en plaza el caballero…
Y se produce un salto temporal en la narración. Cruyff, ya entrenador, última bala que le queda en la recámara al eterno presidente Núñez, especialista en gastar entrenadores como escudo, superviviente de mil crisis hasta perpetuarse en el poder. Si lo suyo fue cataclismo en la cancha, desde el banquillo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] que convierte en irreconocible el planeta Barça a base de geniales aforismos, sencillos si se quiere, pero que alguien debía explicar y aplicar. Así, el despacho consiste en sentarse sobre el balón en los entrenamientos, acompañado por su íntimo, también símbolo de la cachaza, Charly Rexach. Aplican la dictadura del rondo, ejercicio consistente en dominar el balón, mejorar la técnica para adjudicarse la posesión y ABC donde iniciar la redacción de la nueva, casi infalible, Constitución Azulgrana, cuyas últimas páginas y aplicaciones vendrán firmadas, veinte largos años después, por Pep Guardiola. Con la desfachatez propia de los genios en posesión de la verdad absoluta, Cruyff enseña a quien quiere atender que si la tengo yo, no la tiene el otro. Y si juego en tu área, no tengo que preocuparme por sufrir con lo que pase en la mía. E inventa, no para de inventar. El portero con pies. El ’4′. Los extremos bien abiertos para aprovechar la completa extensión del terreno. La boya en la media punta. Y también, como sucede con los predestinados, emerge esa flor en salva sea la parte que le ayuda en la mayoría de trances. Llega Wembley, inmenso ejercicio de liberación, terapia que cura históricos complejos. Llegan las Ligas de Tenerife para demostrar que la suerte, como se entendía por aquí, no es patrimonio exclusivo de lo blanco.
También, ocurrencias a mansalva. Dream Team que se convierte en pesadilla mítica de Atenas. Korneiev y Escaich donde antes extasiaron Romàrio y Stoichkov. El dinero, en el campo, desavenencias continuas entre los dos gallos que desintegran el corral. Chequia se va con Núñez y Eslovaquia se queda con Cruyff, dialéctica entre republicanos y demócratas en clave barcelonista que nos sigue acompañando a día de hoy. De todos modos, prescindiendo de filias y fobias extremas, africanas como las que despierta el personaje, digamos que la Sagrada Familia imaginada por Gamper, proyectada por Samitier, levantada en sus primeras piedras desde Kubala y aplazada sine die ante la tremenda avalancha de circunstancias siempre concurrentes en el Barça, fue finalmente levantada en gran medida por Johan Cruyff, el profeta no ya del gol, sino del barcelonismo. Después, para solaz de turistas y relleno de vitrinas, la acabarían mano a mano entre Guardiola y Messi, aunque esa sea harina de otro costal, legado profético convertido en praxis por el seguidor de tan peculiar y distintiva fe, también iluminado, nacido en Santpedor y propietario del primer ’4′ de la lista ya histórica.
El Barça se resume en Gamper, Samitier, Kubala y Cruyff, a la espera de que Messi y Guardiola acaben su hoja de servicios. Y al holandés, con su peculiar discurso, se le seguirá escuchando mientras le quede voz para argumentar sus curiosos, constantes, atinados diagnósticos, tan bien recibidos por unos como denostados por otros. Se lo puede permitir: Él cambió la historia y ha representado todos los papeles de la función aunque parezca sistemáticamente actor de monólogos, empresa de un solo accionista, J.C.S.L. Baste con recordar que, cuatro décadas después de su aterrizaje, todavía se ha permitido ser factótum e ideólogo de la anterior directiva y exorcizado, demonizado por la actual, con ambas partes pudiendo presentar una enciclopedia de razones a favor y en contra de sus postulados y emocionales creencias. Con la adrenalina quieta, empero, todos coincidirán en reconocer que el personaje es único, con él se rompió el molde. Sin ninguna duda. Basta con repasar estos cuarenta años transcurridos y comprobar que, sin Cruyff, el Barça no sería el Barça, tal y como lo entendemos hoy. Si es que alguien entiende al monstruo, claro está.
Y ya que, en la entradilla, escribíamos que ninguno entre los revolucionarios admite parangón con J.C., permita el lector una reflexión que le traspasamos: Cruyff ha cambiado el fútbol mucho más que sus compañeros tradicionales, y unánimemente aceptados, en el Olimpo histórico. Pelé y Maradona fueron genios vestidos de corto, punto. Di Stéfano consiguió convencernos de que él sólo era un equipo, nadie con su irreductible ansia por ganar. Pero Cruyff ha sido único sobre el césped y como ideólogo de banquillo gracias a esa desbordante personalidad, a esa filosofía tan propia y especial aplicada con éxito, lección para venideras generaciones vinculadas al balón, en juego o en pizarra. Bien pensado, menuda barbaridad, vaya personaje.
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* Frederic Porta es periodista y escritor.

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Última edición por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 10:01, editado 4 veces
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Lun 28 Oct 2013, 20:11

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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Olimpia el Lun 28 Oct 2013, 21:31

Buen hilo, ya buscare aportaciones. 



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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Dagut el Mar 29 Oct 2013, 12:29

Simplemente: GRACIAS POR HACERNOS GRANDES!!!

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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por camino35 el Mar 29 Oct 2013, 12:41

yo puedo decir que lo vi debutar en directo  en el camp Nou, contra en granada, uh cuanto tiempo
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Mar 29 Oct 2013, 18:17

"Voy a jugar con dos extremos y sin delantero centro y mi hombre mas retrasado será un centrocampista", dixit Cruyff.

Robinson: Cuando me lo dijo tengo que reconocer que habíamos tomado unas cervezas.

[25 [25 [25 

Olimpia: He intentado poner unas pocas fotos representativas, pero reconozco que me olvidé de Danny, sin duda una mujer importante en la vida de Cruyff.
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por cqqsb el Mar 29 Oct 2013, 19:57

Genio y figura, a sus pies MAESTRO....
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por camino35 el Miér 30 Oct 2013, 12:30

Cruyff, era una cosa como jugador, otra como entrenador y ahora no se sabe lo que es, quizás un filosofo del futbol.
Los que lo hemos visto en todas las facetas podemos opinar mas y mejor. como jugador tuvo una sola temporada la primera, ¿porque solo la primera? lo decia bien resach, el primer año, en los campos de dios,, Burgos, bilbao, etc, como era la novedad no le pegaban incluso los hinchas silvaban a sus propios jugadores porque era la novedad y tambien destacar que antes no habian las teles que enseñanaban las ostias que se daban. Hay el segundo año, Cruyff, se volvio en al holandes volador, de como saltaba sobre las piernas de los contrarios, recordar que en el campo del Bilbao un tal angel Maria Villar, jugador vasco le pego un puñetazo que cayo cao cruyff en el campo y estuvo sobre 5 minutos sin sentido. y a partir del segundo año hacia un partido bueno, en el camp nou, y 6 malos o desaparecido en la banda. 
Se marcho al cabo de dos tres años, no recuerdo bien, se paseo por EEUU, Levante, Marbella como jugador. se volvio a pirar por problemas con el fisco y la justacia mercantil y aparecio como mister pagando de ante mano las deudas Nuñez, aqui nacio un matrimonio interesado de amor y odio entre los, el club venia del motin de Esperia, con Luis Aragones al frente y cruyff, se aprovecho de los fichajes apalabrados de clemente como fueron Soler, Julio Salinas, baquero, xiqui, valverde entre otros. y comenzo una muy buena etapa de 4 ligas -3 de ellas-in extremis- de ataque de corazon incluida. con el nacimiento de la tele de pago. la pelea con Nuñez y hasta ahora de guru esperitual del barça, que se la da mucho merito pero es injusto que se lleve todos los meritos cuando aqui estan tambien inlcuidos Nuñez, laureano Ruiz entre otros y esta filosofia se la debemos en parte a el en gran medida como Rijard, y guardiola, de el destacar la apuesta por la ciudad deportiva que nadie resalta y que quiero destacar por al importancia por la consecucion de la tecnificacion del club, en todas sus facetas, deportivas,administrativas, medicas, y de formacion sobre todo.
asi que Cruyff fue una pìeza fundamental del cambio del barça pero no el 100% porque seria injusto para el resto que estuvieron en la sobra. solo recordar que el barça entrenada en un campo de futbol 7 en la masia y eso en el futbol moderno no vale a los jugadores si porque son comodos pero a la profesion no. 
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por cqqsb el Miér 30 Oct 2013, 16:19

Se nota en lo que pones que no solo no sabes mucho de Cruyff sino que tampoco donde jugó exactamente, porque lo del Marbella como no fuera que saliera de actor secundario en alguna pelicula de Torrente, no tengo conocimiento de que jugara allí. Luego lo de que Clemente aconsejó el fichaje de Soler y Vlaverde pues como que tampoco es así según yo tengo entendido, hasta dudo de que Julio Salinas también fuera de Clemente, el resto como Bakero, Beguiristain, Goico y alguno que me dejo si que son los que Clemente aconsejó.

En el primer partido contra el Granada ya conoció como se las gastaban los defensas de aqui, y jugar fuera era jugarse las piernas porque iban de caza mayor. Si que es verdad que en la 2ª temporada cuando jugaban fuera "desaparecia" y en el Camp Nou es donde mostraba toda la calidad que tenia, lo del holandés volador ya le venia del Ajax, no se le bautizó así en el barça, o sea que eso de que no le pegaban no es cierto, mas bien no le podian dar porque se iba, el problema es que fuera no se cortaban un pelo, aún recuerdo una entrada de Benito a la altura de la rodilla que la esquivó con un salto de los suyos, la entrada de Goico a Maradona era una caricia comparada con esta si lo engancha.

Tampoco se marchó a los 2 o 3 años, vino en la temporada 73/74 y se marchó en la 77/78. Se fué a jugar a EEUU, a futbol, no se que entiendes tu por se paseó, entonces podemos hablar de muchos jugadores que se han paseado por allí y son de los mejores de la historia. No cuentas que se volvió al Ajax y ganó la liga, de ahí por problemas con la directiva se fué al gran rival de entonces, el Feyenoord y ganó la liga con ellos siendo el mejor jugador con 37 años que fué cuando se retiró. Después, que parece que tampoco lo sabes o se te olvida, estando Benhakker de entrenador y él de director técnico, el Ajax perdia 0-3, bajó al banquillo y le dijo a Benhakker que lo dejara hacer a él porque así no se podia jugar, ganó el Ajax 5-3. Se puso de entrenador y ganó la Recopa con el Ajax, algo haria imagino. Luego llegó al barça, revolucionó la forma de jugar y los resultados están ahí, el hecho de ganar 3 ligas en la última jornada solo indica la competividad que habia y que no era fácil, o sea que estuv hasta el final peleandola y encima con un futbol que era referente en el mundo. Se hizo cargo absoluto del futbol base, puso las pautas que se debian seguir y el resultado también lo estamos viendo. Y como es evidente, él no hizo el 100%, puso las bases y claro que debe haber un reconocimiento a todos los profesionales y entrenadores que estuvieron trabajando con ese método que él impuso y que gracias a la dedicación del resto se pudo llevar hasta donde es hoy, dia. El dueño de una empresa no es el 100%, depende de sus empleados y de su profesionalidad, pero quién pone las bases y la idea es el que se lleva la importancia. Y todo esto sin desmerecer a Laureano Ruiz que hizo un fantástico trabajo y no hizo mas por los ineptos de la época que lo que buscaban era músculo en vez de talento, y eso lo sé por experiencia propia. Esta filosofia se la debemos a él que fué el que tuvo un par para imponerla y asentarla, además de convencer a quienes tenian que trabajar dia a dia de que ese era el camino, largo, pero constituia por fin la identidad de este club, y eso sin Cruyff hoy todavia estariamos ganando ligas cada 14 años. Y luego tanto Rijkaard como Guardiola como alumnos aventajados siguieron es linea, siempre en contacto con Cruyff, para asentar y mejorar definitivamente lo que Cruyff instauró.

Entiendo que no caiga bien a mucha gente porque a los genios pocos los entienden, pero hoy dia no solo es un filósofo a nivel de futbol porque puede y todavia no hay nadie que diga lo que él dice y como lo dice, sino que también aparte de quedar en la historia del futbol como un buen filósofo, también queda como uno de los mejores jugadores y también uno de los mejores entrenadores ya que él si que aportó muchisimo al futbol, y eso lo saben los que entienden, los que solo se fijan en los detalles personales o en sus roces con quién sea es que de futbol poco se han fijado. Que el barça entrenara en La Masia no era por culpa de Cruyff, era lo que habia y no lo hacian en el Camp Nou todos los dias para cuidar el césped, pero te informaré de una cosa, gracias a entrenar en ese campo d futbol 7 como tu lo  denominas, es como se ha conseguido llegar al futbol de hoy, ya que todo se hacia en espacios reducidos con muchos rondos y juegos de posición, sin eso hoy todavia estariamos con pulmones jugando en mediocampo en vez de tener talentos que te mueven el balón a esa velocidad pasándoselo entre varios jugadores, y eso es el futbol moderno, no se que entiendes por el futbol moderno si no es mover rápido el balón y en esapcios reducidos, tu sabes como se entrena hoy dia aunque el campo sea de futbol? Fijate si vas equivocado en que va mal para la profesión que el barça es el que mas titulos gana ultimamente y la selección por entrenar en esos espacios reducidos que tu tratas despectivamente es como también está ganando titulos. Y a los jugadores que no se de donde sacas que son cómodos siendo profesionales, tampoco parece que veas entrenamientos de que actitud tienen la mayoria, precisamente no pueden estar cómodos porque siendo los espacios reducidos hay mas intensidad, para tu información.

Yo creo que una cosa es la persona que pueda caer mejor o peor y otra cosa es que a raiz de eso se le quiera quitar mérito a lo que ha sido y a lo que sigue siendo, yo en vuestro lugar lo que haria es escucharlo con atención para pillar lo que dice y no estar solo pendiente de si me cae mal o no. Encima sacar que si Nuñez pagó al fisco y chorradas de esas, estamos hablando de 40 años de futbol con Cruyff, lo demás no pertenece al futbol y sus problemas personales o privados son eso, su problema. Además, que tiene que ver la ciudad deportiva con Cruyff si esto es mas reciente, pues igual por lo que consiguió Cruyff con La Masia por eso se ha tenido que hacer y también se le tiene que dar en parte las gracias.
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Miér 30 Oct 2013, 18:11

Terminando la temporada de 1978 Cruyff anunció que colgaba las botas para siempre. Lo haría aún en plenitud deportiva. Su adiós iba a coincidir en el tiempo con las elecciones que auparían a la presidencia a José Luis Núñez.
Con la llegada del verano y el adiós del holandés la Hacienda española haría públicas unas actas que reclamaban al futbolista más de 130 millones de pesetas impagados al fisco durante sus cinco temporadas en el Barça.
Cruyff fue el primer sorprendido por esta acusación. Sus contratos con la entidad azulgrana contenían una cláusula que obligaba al club a hacerse cargo de todas las exigencias tributarias del futbolista. Exigencias a las que nadie en el club hizo frente.
El holandés mantuvo entonces una reunión con altos cargos del Ministerio de Hacienda y poco después dio una rueda de prensa en la que acometía el pago de una pequeña parte de la deuda además de ratificar su retirada. Pero también que se quedaba a vivir en España a emprender una carrera como empresario en señal de debe al país que lo había acogido. Como “obligación moral”, según dijo.
Sin embargo aquel corto periodo iniciado fue un absoluto desastre. Abrió una granja de cerdos y la peor peste porcina en años terminó por sumirle en la quiebra. Sus negocios inmobiliarios tampoco funcionaron y Cruyff, que había decidido colgar la botas y se perdió por ello el Mundial de Argentina en el que Holanda fue subcampeona, se vio obligado a proseguir su carrera agobiado por las deudas, primero en Estados Unidos, luego en Levante de Segunda y finalmente en el Feyenoord holandés hasta su adiós en 1984.
Con el paso del tiempo todo aquel asunto quedaría sepultado y en mayo de 1988 Cruyff se haría cargo del Barça como entrenador.
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Nota: Aquí se olvidan del Ajax.


Última edición por Xaxa el Miér 30 Oct 2013, 18:17, editado 1 vez
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Olimpia el Miér 30 Oct 2013, 18:12

Fragmento de un articulo de F. Porta en PERARNAU MAGAZINE.-



El Barça se resume en Gamper, Samitier, Kubala y Cruyff, a la espera de que Messi y Guardiola acaben su hoja de servicios. Y al holandés, con su peculiar discurso, se le seguirá escuchando mientras le quede voz para argumentar sus curiosos, constantes, atinados diagnósticos, tan bien recibidos por unos como denostados por otros. Se lo puede permitir: Él cambió la historia y ha representado todos los papeles de la función aunque parezca sistemáticamente actor de monólogos, empresa de un solo accionista, J.C.S.L. Baste con recordar que, cuatro décadas después de su aterrizaje, todavía se ha permitido ser factótum e ideólogo de la anterior directiva y exorcizado, demonizado por la actual, con ambas partes pudiendo presentar una enciclopedia de razones a favor y en contra de sus postulados y emocionales creencias. Con la adrenalina quieta, empero, todos coincidirán en reconocer que el personaje es único, con él se rompió el molde. Sin ninguna duda. Basta con repasar estos cuarenta años transcurridos y comprobar que, sin Cruyff, el Barça no sería el Barça, tal y como lo entendemos hoy. Si es que alguien entiende al monstruo, claro está.

Y ya que, en la entradilla, escribíamos que ninguno entre los revolucionarios admite parangón con J.C., permita el lector una reflexión que le traspasamos: Cruyff ha cambiado el fútbol mucho más que sus compañeros tradicionales, y unánimemente aceptados, en el Olimpo histórico. Pelé y Maradona fueron genios vestidos de corto, punto. Di Stéfano consiguió convencernos de que él sólo era un equipo, nadie con su irreductible ansia por ganar. Pero Cruyff ha sido único sobre el césped y como ideólogo de banquillo gracias a esa desbordante personalidad, a esa filosofía tan propia y especial aplicada con éxito, lección para venideras generaciones vinculadas al balón, en juego o en pizarra. Bien pensado, menuda barbaridad, vaya personaje.

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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Miér 30 Oct 2013, 18:44

Una noticia de la época del debut de Cruyff como entrenador, vaya equipo, vaya limpieza y vaya pastón:

El Barcelona cerró prácticamente -a falta de negociar unos pequeños flecos- el viernes por la noche los fichajes de los jugadores Miquel Soler y Ernesto Valverde, del Español; Juan Carlos Unzué y Juan Antonio Goicoechea, del Osasuna y Franciso Serna, del Sevilla. En esta ocasión fue el propio presidente del F. C. Barcelona, Josep Lluís Núñez, quien negoció con los presidentes del Osasuna, Fermín Ezcurra, y del Sevilla, Luis Cuervas, que se desplazaron el viernes expresamente a Barcelona para participar en las negociaciones.El traspaso de Soler y Valverde no ha sido anunciado todavía de forma oficial por parte del Español -el club blanquiazul no se pronunciará hasta que tenga los avales de la operación-, pero fuentes barcelonistas aseguraron que las negociaciones se cerraron con el vicepresidente del Español, Fernando Martorell, por un montante total de 470 millones de pesetas -además de los 90 que corresponden a los jugadoras y que se les abonará en la ficha-, y el traspaso de Fernando Maestre, previamente adquirido por el Barcelona para traspasarlo al club de Sarrià.
El fichaje de Unzué y Goicoechea está tasado en unos 300 millones de pesetas, más otros cien en el caso de que los dos jugadores lleguen a ser internacionales absolutos. Falta por concretar en este caso qué jugadores del Barcelona pasarán a formar parte del club navarro, que aspira principalmente a incorporar a Sánchez, central azulgrana que la pasada temporada fue cedido al Sabadell, Moratalla y López-Lopez. El club navarro responderá definitivamente la próxima semana.

El fichaje de Serna

El sevillista Serna estaba valorado en 200 millones de pesetas en concepto de formación y promoción. El central sevillista también había recibido una oferta directa del Atlético de Madrid por tres temporadas, a razón de unos 180 millones de pesetas. Esta oferta, realizada a título personal al jugador, provocó la indignación del presidente del Sevilla, que se decidió a negociar con el Barcelona. El acuerdo es entre los dos presidentes y falta la conformidad del jugador.
Con el cierre de estos fichajes, el Barcelona ya ha contratado a 10 nuevos jugadores para la próxima temporada: Unzué (portero), Rekarte, Hierro, Serna y Soler (defensas), Eusebio, Bakero y Beguiristain (centrocampistas), Valverde y Julio Salinas (delanteros). Tras la marcha de Schuster al Madrid, y el traspaso de Hughes al Manchester United, al Barcelona le queda por cubrir una plaza de extranjero.

Sin embargo, Cruyff ya ha anunciado públicamente que tampoco cuenta con Gary Lineker, el único extranjero superviviente, ya que no le gusta su tipo de juego, por lo que los extranjeros fichados podrían ser dos. Cruyff había propuesto públicamente el trueque Van Basten-Lineker, antes de que el delantero, holandés marcase tres goles frente a Inglaterra.

El País, domingo 19 de junio de 1988

 
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Diez partidos en los que Cruyff se jugó el despido

Mensaje por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 10:25

El cuatro de mayo de 1988, Cruyff aparece en Barcelona para firmar, por fin, su contrato con el F.C. Barcelona como manager—aún no posee la licencia de entrenador, la Federación se niega a tramitarla sin aprobar los cursos pertinentes pese a la experiencia de Johan en la liga holandesa— y lo primero que hace es dar una rueda de prensa donde deja claras varias cosas: la primera, el tópico, es decir, “No prometo títulos, sino espectáculo, mi reto es ver el Camp Nou lleno y no vacío, como este año”; la segunda, una profecía que se acabaría cumpliendo: “Tengo la intención de marcar una época excepcional en este gran club que, como digo, es mi casa” y la tercera, un recado para los jugadores: “El presidente es el que paga y quien no esté de acuerdo con él ya se puede ir yendo”.
25 años después, es fácil decir que todo el mundo recibió a Cruyff con los brazos abiertos y que era el ídolo que pedía la afición, el “hijo pródigo” que volvía 15 años después con una buena colección de títulos con el Ajax —dos Copas y una Recopa— a la espalda y la seguridad de quien conoce dónde está cada enchufe del vestuario. Puede que parte de esa afirmación sea verdad pero se obvia una parte muy importante: el Barcelona estaba en plena guerra civil y en una guerra civil todo el mundo es sospechoso.
 
Apenas seis días antes, la plantilla del Barça, reunida en el famoso hotel Hesperia, ha pedido la dimisión de la Junta Directiva y en concreto la de su presidente, José Luis Núñez, por diferencias insalvables y engaños continuos en las negociaciones, filtraciones interesadas a la prensa incluidas. El clima es irrespirable pese a la Copa del Rey que el equipo es capaz de ganar en unas condiciones dificilísimas. Las pañoladas se suceden en el Camp Nou al mismo ritmo que las derrotas, el equipo termina sexto una liga en la que dos entrenadores se han repartido el puesto: las primeras cuatro jornadas, el cadáver viviente de Terry Venables, de ahí en adelante, Luis Aragonés, a sus 48 años, incapaz de girar el rumbo del vestuario.
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El propio Luis Aragonés, que ha estado al lado de los jugadores en todo el proceso del Hesperia, afirma nada más conocer el fichaje de Cruyff: “Se me ha comunicado después de que saliera en televisión” y afea al holandés y a la junta directiva el gesto. Preguntado por las declaraciones de Cruyff defendiendo a Núñez “por ser el que paga”, el capitán Migueli, que llegó a coincidir en la plantilla con “El Flaco” como jugador, deja claro que a él “lo que le importa no es el dinero, sino que los 100.000 que vienen vean a su equipo dejarlo todo en el campo”. Otro ilustre, Rojo, advierte: “Si solo va a contar con jugadores que estén de acuerdo con el presidente, le van a quedar muy pocos”.
La división en la grada queda patente de primeras, en la presentación del equipo del 22 de julio de 1988. El discurso del presidente es recibido con tímidas protestas y bastantes aplausos, igual que el de Johan Cruyff, que parece haber puesto algo de orden en la plantilla, fichando nada menos que a diez jugadores y dando la baja a otros 13. Cuando Alexanko, como capitán, coge el micrófono, la pitada es tal que apenas se le escucha. El defensa, consciente, abrevia su discurso y lo deja en un par de frases sin sustancia. Núñez sonríe pletórico y declara posteriormente: “La afición no acepta a aquellos jugadores que no saben respetar la institución”. Alexanko había sido de los más activos en la primavera anterior y el vicepresidente Nicolás Casaus llegó a anunciar su dimisión si el jugador seguía en el equipo.
Cruyff, sin embargo, se enfada. Mucho. Coge de nuevo el micrófono y dice: “Me parece muy bien que me aplaudáis a mí y que aplaudáis al presidente, pero no me gusta nada que silbéis a un jugador que yo mismo he elegido como capitán. No es la mejor manera de empezar si no queremos que las cosas vayan como el año pasado”. La primera en la frente. En dos meses, Cruyff se ha enfrentado directa o indirectamente al entrenador con contrato en vigor, a los jugadores más díscolos, al presidente y a la afición. En ocasiones, cambiando de idea sobre el mismo problema. Así serán los ocho años siguientes. Durante los cuatro del Dream Team, su independencia se respetará sin problemas… pero a lo largo de los dos primeros los encontronazos le dejarían contra las cuerdas en más de una ocasión.
Repasamos aquí los diez partidos en los que Cruyff y su futuro “Dream Team” estuvieron a punto de irse al garete. Las diez grandes decepciones de un hombre que vino para acabar con la dictadura del Real Madrid y tardó dos largos años en conseguirlo.
Temporada 1988-1989
Altas: López-Rekarte, Aloisio, Eusebio, Bakero, Begiristáin, Salinas, Unzúe, Soler, Valverde, Manolo Hierro, Romerito
Canteranos: Amor, Milla, Roura, Serer
Bajas: Gerardo, Moratalla, Víctor, Schuster, Urruti, Calderé, Clos, Covelo, Manolo, Pedraza, López López, Amarilla, Nayim
21/09/1988 REAL MADRID 2-BARCELONA 0. IDA SUPERCOPA
Once inicial: Zubizarreta; López Rekarte, Alexanko, Julio Alberto; Milla, Roberto, Bakero, Soler; Carrasco, Begiristain, Julio Salinas

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Cruyff tiene un plácido inicio de temporada: tres victorias fáciles para empezar con un equipo que aún intenta acostumbrarse al 3-4-3 que el entrenador trae de Holanda. Dos laterales que puedan hacer de marcadores en un momento dado, un central contundente acompañado de un medio centro que también pueda retrasar su posición para jugar de líbero, dos interiores, un media punta para liberar juego a los costados o devolver el balón atrás como Bakero, fichado de la excelente Real Sociedad, dos extremos abiertos pero que hagan diagonales constantes hacia el área y un delantero centro de referencia.
El problema es que el delantero que a Cruyff le gusta es Julio Salinas y no Gary Lineker, la gran estrella de los años pasados, el internacional inglés que se hincha a marcar goles en los Mundiales y que se ha convertido, tras la marcha de Schuster al Madrid, en el jugador más conocido de la plantilla del Barcelona. La relación entre Lineker y Cruyff es pésima y el inglés no es el único que se pierde en la maraña de números y geometrías difusas en que se convierte la pizarra del vestuario. A menudo, Cruyff lo mandará a la banda, para que se mate a correr y sus carencias queden al descubierto ante un público que aún lo idolatra por sus goles frente al Madrid.
Y es en Madrid, precisamente, contra Bernd Schuster y los suyos, donde Cruyff se pega su primera torta, justo frente al equipo al que ha venido a derrocar. El tres veces campeón de Liga recibe en el Bernabéu al campeón de Copa con ganas de afianzar la jerarquía. Cruyff recurre a una alineación nunca vista en un escenario así, insiste en el 3-4-3 y el pivote vuelve a ser Milla, un canterano salido de la nada que se hace con ese puesto. En liga, contra el Elche, ha debutado también Jordi Roura, que acabará como segundo entrenador de Tito Vilanova 25 años después.
La defensa del Barcelona queda, pues, en manos de Alexanko, López Rekarte, Julio Alberto y las ayudas del chaval de 22 años. La primera parte acaba con 0-0 pero las sensaciones son magníficas: el Madrid sigue con los problemas que le vienen acompañando en este problemático principio de temporada y Salinas falla un gol cantado a pase de Milla, que se está comiendo a Schuster en el medio del campo. Sin embargo, todo cambia en la segunda parte cuando al poco de empezar, Michel recibe en la frontal un pase de Butragueño y se saca un disparo portentoso que Zubi solo puede rechazar precisamente a pies del ocho madridista, quien vuelve a sacar el martillo de su pierna izquierda a pasear y empotra el 1-0 en la portería.
A partir de ahí, caos e inseguridad. Poca profundidad en ataque. Sale Eusebio por Carrasco para dar más consistencia al medio del campo pero nada cambia. El Madrid huele sangre y va por el segundo: lo encuentra en el minuto 78, por medio, cómo no, de Hugo Sánchez. Hay algo de obra inacabada en el partido del Barcelona: no ha dado mala imagen, no ha sido inferior… pero se va con dos goles de desventaja al partido de vuelta. Cruyff declara en rueda de prensa: “El equipo tiene que ser más valiente, ir a lo suyo, los jugadores no pueden echarse atrás porque jueguen fuera de casa”. Aparte, culpa a Urbano, el sustituto de Julio Alberto, del segundo gol, un gesto marca de la casa. No se aprecian nervios, solo cierta insatisfacción. “Podemos remontar en la vuelta”, avisa el holandés, pero no, un gol de Butragueño al poco de empezar pone la eliminatoria imposible para los barcelonistas, que, aun así, se imponen 2-1 con dos goles de Bakero.
22/10/1988 BARCELONA 1- LECH POZNAN 1. OCTAVOS RECOPA
Once inicial: Zubizarreta; López Rekarte, Serna, Soler; Aloisio, Roberto, Milla, Bakero; Carrasco, Begiristain, Lineker
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Llega la Recopa como bálsamo. No es una competición cualquiera: los aficionados aún recuerdan los triunfos de 1979 y 1982 en medio de la gran sequía de aquellos años. Incluso Núñez se estrenó en la presidencia con ese título. Cuatro días antes, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], una derrota dolorosa, con gol de Gordillo en el minuto 81, que le ha costado un liderato que no volverá a recuperar en el resto de la temporada.
 
El partido es ideal para redimirse y el primer gol llega en el minuto 26 tras unas manos torpes a la salida de un córner en área polaca. Después de eso, la nada. Una enorme siesta entre el “run-run” de los apenas 30.000 espectadores que la toman con Aloisio, incapaz de generar juego desde su puesto de pivote. En la segunda parte, Lineker tiene el 2-0 pero envía el balón al travesaño y solo un minuto después, el Poznan empata por mediación de Pachelski. El “run-run” se convierte en bronca y silbidos, esa constante en el Camp Nou en los años 80. Por más que lo intenta con la entrada de Salinas, el Barça no juega a nada y la decepción es enorme. Tras el partido, los dardos vuelan de nuevo: Cruyff acusa a los jugadores de tomarse el partido “como si fuera un amistoso” y niega cualquier responsabilidad táctica.
Núñez recibe a la prensa con cara de póker y un mensaje claro: “No sé qué decir sobre Aloisio porque hoy no ha jugado en su posición”. Efectivamente, el brasileño ha jugado por delante de la defensa, combinando con Milla y Roberto, para acabar perdido como interior derecho. Es el primer toque público a las decisiones de Cruyff y al holandés no le gusta ni un pelo. Una derrota y un empate han servido para que el barco se desestabilice de nuevo. Por si fuera poco, Hacienda sigue investigando el contrato de Schuster y Núñez tiene que ir a los tribunales a defenderse.
El equipo gana como puede (1-0) al Zaragoza y empata a cero en Valladolid, alejándose un poco más del Madrid. En el partido de vuelta en Poznan, el Lech se adelanta de penalti y Roberto empata poco después tras pase de Eusebio. La prórroga parece llegar en mejor momento para los blaugrana… pero Cruyff decide cambiar a Lineker y meter en su lugar ¡a Alexanko! Los periodistas no se lo pueden creer y a los jugadores les cuesta. El central vasco se pone a jugar de “nueve” y lógicamente no ve la bola, llegando el partido a los penaltis.
Cualquier tanda de penaltis con Zubizarreta en tu portería es de temer, y más si tu especialista —Roberto— falla el primero y tu revulsivo —el citado Alexanko— es capaz de fallar su penalti dos veces. Aun así, Zubi para uno y los polacos fallan dos, el último de ellos estrellándose aparatosamente contra el larguero. El Barça está en cuartos. La primera gran crisis se retrasa pero todo el mundo está de acuerdo en una cosa: que nadie entiende nada.
12/04/1989 ATLÉTICO DE MADRID 4- BARCELONA 0. VUELTA CUARTOS COPA DEL REY
Once inicial: Zubizarreta; Serna, Aloisio, Alexanko, Julio Alberto; Amor, Eusebio, Roberto; Soler, Lineker, Julio Salinas
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La temporada avanza entre sobresaltos y la sensación de que cualquier cosa es posible menos la liga, donde el Madrid continúa avasallando y aprovechándose de una excesiva irregularidad del Barcelona, que no sufre tanto en defensa como en ataque, incapaz demasiadas veces de pasar del empate a cero con Lineker ya suplicando el traspaso, completamente mareado, y Salinas con sus rachas habituales de todo o nada. A la aparición de Milla a principio de temporada como timonel del equipo hay que añadirle el descubrimiento de Guillermo Amor, que poco a poco se va haciendo un hueco en el equipo, bien como pivote, bien como interior derecho, a veces, si hace falta, incluso extremo.
Con todo, la cosa va relativamente bien, es decir, al menos el equipo no va sexto sino segundo y con cierta ventaja sobre el tercero, el Valencia. El primero está lejos, sí, pero a cuatro puntos y tiene que visitar el Camp Nou. En la Recopa, el equipo ha sufrido una barbaridad contra el Aarhus pero ya está en semifinales, donde se enfrentará al CSKA de Sofía, conocido también por el nombre de Sredets por una cuestión política, y que cuenta en sus filas con dos jóvenes llamados Lubo Penev y Hristo Stoichkov.
En esas llega el cruce con el Atlético de Madrid en cuartos de final de la Copa del Rey. La ida, en el Nou Camp [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Con estos dos equipos, ya se sabe. Al Atleti lo preside Gil y lo entrena cualquiera, en este caso, Colin Addison, que había venido de segundo de Ron Atkinson y no le importó quedarse en el puesto una vez echaron a su jefe. El resultado no es bueno aunque por entonces aún no se ha instaurado lo del valor doble de los goles fuera de casa en la Copa, pero Cruyff sorprende a todos con una alineación más bien defensiva que vuelve a enviar a Lineker a la banda derecha en beneficio de Salinas, ariete indiscutible.
El resultado no puede ser peor: el Barça no genera peligro y atrás es un auténtico coladero. A los ocho minutos, el vigente campeón pierde 2-0 y Cruyff decide cambiar a Alexanko por Carrasco. No mejorará el juego ni el marcador: el 3-0 llega en el minuto 24, obra de Baltazar en lanzamiento de falta directa. Antes del descanso, Manolo marca el cuarto. El ruido y la furia. El Calderón es una fiesta y el vestuario blaugrana arde. En rueda de prensa, Cruyff vuelve a tirar balones fuera. No le importa la derrota ni su contundencia. No parece importarle nada. Ha firmado por un año, el que le queda a Núñez como presidente y ese año acaba en junio. Cuando le preguntan por las críticas del propio Núñez, el holandés responde que no es el momento y que ya hablará de ese tema más adelante.
¿Qué tema? Ahora mismo se lo cuento, sigan leyendo.
15/04/1989 BARCELONA 0-VALLADOLID 0. JORNADA 29. LIGA
Once inicial: Zubizarreta; Serna, Aloisio, López Rekarte; Milla, Eusebio, Roberto, Romerito; Valverde, Lineker, Begiristáin
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El tema está ahí, en el medio del campo, a veces cayendo a banda, en general pasando desapercibido salvo porque es imposible que pase desapercibido: Romerito es un jugador paraguayo de 30 años completamente desconocido al que Cruyff se ha empeñado en fichar justo antes del partido decisivo en el Camp Nou ante el Real Madrid, el partido que podría meter al Barcelona en la lucha por la liga y dejar la ventaja blanca en apenas dos puntos.
El primer despropósito es el precio del fichaje: 60 millones de pesetas por lo que no deja de ser una cesión hasta el final de temporada. Además, parece dejar fuera del equipo de manera práctica a Gary Lineker, el objetivo de Cruyff desde principio de temporada, y para rematar el paraguayo llega en avión un jueves y el domingo ya está jugando ante el Madrid, fallando dos goles cantados. Núñez está que se sube por las paredes. Tiene las elecciones a días vista con Ronald Koeman bajo el brazo, así que no quiere problemas ante un Sixte Cambra que no parece inquietar en las encuestas y que no consigue aprovechar el filón de un nuñismo desorientado.
En esas circunstancias, Romerito se convierte en un quebradero de cabeza, casi un chiste. Antes del partido clave de Copa ante el Atlético de Madrid, diez días después del fichaje, Núñez ya lo califica como “un fracaso”. No se respira un gran clima en Can Barça. Cruyff prefiere no contestar al principio pero luego lo deja claro: “Leo muchas tonterías últimamente en la prensa”. Nadie se explica qué hace ese jugador en el equipo y nadie se explica que el presidente que lo ha fichado eche encima a todo el público solo tres partidos después.
El encuentro ante el Valladolid se prepara mal y se convierte casi en un plebiscito. Nadie está a lo que tiene que estar y los pucelanos sacan un digno empate a cero. El Madrid viene de perder su primer partido en liga y la decepción es aún mayor: el público silba a sus jugadores, a su técnico y a su presidente, según toque: es el tercer empate a cero en los últimos cuatro partidos en casa y el cuarto en cinco si sumamos otro 0-0 en Zaragoza. La liga se escapa sin meter un solo gol y encima Romerito se lesiona el peroné, teniendo que jugar 30 minutos cojeando, casi igual que Milla, sorprendente blanco de las iras del público.
Lineker tiene el gol pero se encuentra con el poste, igual que Begiristáin. El Valladolid marca pero el árbitro anula el gol por un fuera de juego más que dudoso. Al final del partido, Cruyff relativiza el pinchazo y la ineficacia cara a puerta y mira al frente cara al partido ante el Sredets en Recopa. El partido en el que se jugará media temporada. Por el camino, deja otro de sus mensajes, esta vez no contra ningún jugador ni contra ningún directivo sino contra el público, igual que hiciera en su discurso de bienvenida: “El equipo necesita la ayuda de los aficionados”, dice, pero los aficionados se temen un año en blanco, cosa que Salinas no entiende: “Antes teníamos un equipo y un sistema maravillosos y ahora no servimos para nada”. La historia de siempre. La liga se escapará con una improbable derrota en Murcia (2-0) cuando el equipo parecía estar mejor que nunca.
En Recopa, pese a un magnífico gol de Stoichkov en el Camp Nou, el Barcelona consigue llegar a la final y ganarse la oportunidad de salvar la temporada.
10/05/1989 BARCELONA 2-SAMPDORIA 0. FINAL RECOPA
Once inicial: Zubizarreta; Urbano, Alexanko, Aloisio; Milla, Roberto, Amor, Eusebio; Begiristáin, Salinas, Lineker
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Un año después del título de Copa contra la Real Sociedad, el Barcelona vuelve a una final. Como hemos visto, aún hay cierta tensión en el ambiente pero esta vez no hay motines ni comunicados. Si la relación entre Núñez y los jugadores no se ha calmado —que parece difícil— al menos lo parece y a eso ayuda una revolución total en el equipo. De los díscolos, solo queda Alexanko en el once inicial que Cruyff pone en liza ante la Sampdoria de Vialli y Mancini, prácticamente la misma Sampdoria de Wembley 1992, aunque con Boskov en el banquillo y Víctor Muñoz sobre el campo.
Ese once es el reflejo de un año de evolución de cruyffismo, el resumen perfecto de esta primera temporada: para empezar, el holandés pone su 3-4-3 como apuesta irrenunciable. El jugador más criticado del año, apuesta personal, es decir, Aloisio, es titular. Milla dirige al equipo junto al otro canterano, Guillermo Amor. Eusebio, cuya evolución ha sido impresionante, completa un medio campo de toque y posesión mientras Roberto intenta estar en todas partes. Arriba, los dos grandes goleadores: Txiki y Salinas… más la presencia de Lineker en la banda derecha, la polémica posición que Cruyff le viene reservando desde principio de temporada.
 
El equipo no va sexto en liga, sino segundo. Por supuesto, todo el mundo quiere ganar pero no hay esa sensación de vacío, de vértigo, que había el año anterior y que habrá, como veremos, el siguiente. Para calmar el asunto aún más, a los cuatro minutos marca Julio Salinas en una jugada que inicia con brillantez Lineker en la banda mientras Cruyff parece mirar al palco con cara de “ya lo decía yo”. El público desplazado a Berna se vuelve loco. Berna, la ciudad donde el Barcelona perdiera la final de la Copa de Europa de 1961, aquel Barcelona de Ramallets, Suárez y Kubala; Berna, la ciudad de la redención donde los jugadores azulgrana siguen fallando goles cantados como en su día los fallaron Koksis y Czibor. El partido debería estar sentenciado al descanso, pero sigue 1-0. Ancara patirem.
Un Milla extenuado deja su lugar a Miquel Soler. Minutos más tarde, López Rekarte entra por Begiristáin, para cerrar más el marcador. Son dos cambios clave porque de sus botas sale el segundo gol: carrera impresionante del lateral-extremo y remate de Rekarte en contraataque, como si de un delantero se tratara. Es el 2-0, momento de euforia en el banquillo culé para todos menos para Cruyff que reordena el equipo, como si ganar fuera la cosa más natural del mundo en su caso. Hasta cierto punto, lo es. En rueda de prensa, exultante, remarca la clave del partido: “Lo mejor es que lo planteado ha salido bien… y hemos acertado de pleno con los cambios”. Cuando se pierde, la táctica no importa. Cuando se gana, la táctica lo es todo. Así es Cruyff y así hay que quererle. Acaba un primer año prometedor, víspera de una temporada donde todo el proyecto estará varias veces a punto de venirse abajo.
Después de la marejada [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], llega un verano más o menos tranquilo en Can Barça. La holgada victoria de Núñez en las urnas frente a Sixte Cambra, lo mejor que le pudo enviar la oposición, supone la inmediata renovación de Johan Cruyff y la continuidad de su proyecto. Como es de esperar, Lineker se vuelve a Inglaterra, Migueli se retira y Romerito regresa al olvido. Otro histórico, “El LoboCarrasco, se marcha al Sochaux, a experimentar en Europa, sin demasiado éxito deportivo. A los 11 nuevos jugadores asentados en la primera plantilla el año anterior hay que sumar dos fichajes estrella y otros dos realmente sorprendentes, en la línea del holandés…
Temporada 1989-1990
Altas: Koeman, Laudrup, Onésimo, Lucendo
Canteranos: Geli, Pinilla
Bajas: Lineker, Carrasco, Romerito, Salva, Serer, Migueli, Manolo Hierro, Cristóbal
01/10/1989 MALLORCA 1-BARCELONA 0. JORNADA 5. LIGA
Once inicial: Zubizarreta; López Rekarte, Serna, Alexanko; Koeman, Roberto, Eusebio, Soler; Laudrup, Julio Salinas, Begiristáin
El encargado de reforzar la defensa es Ronald Koeman, campeón de Europa con el PSV en 1988, y que, como hemos visto, ya había firmado con Núñez en 1988. Koeman está considerado uno de los mejores líberos de Europa y puede alternar esa posición con la de mediocampista. Aparte, es un excelente lanzador de penaltis y libres directos y posee un golpeo de balón envidiable, justo lo que necesita el Barcelona para sacar la pelota jugada, relegando a Aloisio a un papel secundario y permitiendo al club regatear en la renovación a Milla, un tema que se enquistará hasta explotar a mediados de marzo con la negativa de Cruyff de hacer jugar al de Teruel hasta que no firme el contrato de marras.
Junto a Koeman llega Michael Laudrup, un estilista que ha triunfado en el Brondby y en la selección danesa en su época de postadolescente pero cuyo paso por el fútbol italiano le ha estancado como jugador. En la Juventus, apenas destaca y no deja de ser un fichaje arriesgado por mucho que las ligas italianas y españolas en esos años se diferencien mucho en lo físico. Los otros dos fichajes son Onésimo, un regateador de 21 años venido del Cádiz y que alternará el filial con el primer equipo sin conseguir la continuidad deseada, entre otras cosas por su facilidad para desesperar al Camp Nou con jugadas individuales sin demasiado sentido, y Lucendo, jugador de Ciudad Real, amateur, que empezará la temporada como titular en Valladolid, jugará 56 minutos y no volverá a aparecer en un campo con la camiseta blaugrana. Años después acabaría jugando con la selección de Andorra. Una época fascinante.
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Precisamente ese partido en Valladolid supone un mazazo para la moral blaugrana. Las cuatro ligas consecutivas del Madrid pesan en el entorno y cada año se repite el “Aquest any, sì”, cada vez con menor convencimiento. Si Cruyff va a cambiar la tendencia debe hacerlo desde ya, aprovechando los cimientos puestos el año anterior. El holandés tiene crédito pero se lo va dejando en decisiones y polémicas un tanto estériles. El caso de Lucendo es paradigmático: no hace ni la preparación con el equipo, solo juega algunos minutos en los dos últimos partidos de pretemporada… y acaba de titular en el primer partido de liga, el que marcará el rumbo posterior. Cruyff ha entrado en ese modo profético en el que acabará su estancia en Barcelona seis años más tarde: el convencimiento de que, con su sistema, a su manera, cualquiera puede jugar en cualquier puesto, se llame Lucendo, Romerito o Sánchez Jara.
A la derrota en Valladolid (2-0) le sigue otra en Oviedo, con el mismo marcador, y unos apuros insospechados para eliminar in extremis al Legia Varsovia en primera ronda de la Recopa. El equipo viaja a Mallorca con la necesidad de un triunfo, pues tras cuatro jornadas, el Madrid de Toshack ya ha empezado a sacar una pequeña ventaja. En el once inicial, Cruyff coloca a cinco defensas, aunque juegue con tres: Alexanko, Serna y López Rekarte, más Koeman, como pivote y Soler, un extremo que puede jugar de lateral perfectamente.
Igual que en la anterior temporada, al Barcelona se le critica la falta de gol y lo cierto es que, tras la marcha de Lineker y los problemas de Bakero, no hay demasiados goleadores en el equipo, solo, quizá, Begiristáin. Laudrup no es un goleador como no lo es Valverde. El partido es infumable. Son los tiempos de Serra Ferrer y Ezaki Badú en el Mallorca, un equipo bien plantado, con calidad, entrega y jóvenes perlas como Miguel Ángel Nadal, que empieza a despuntar como mediocampista. Todo apunta al 0-0, más aún cuando Cruyff hace de las suyas y retira a Salinas, su único delantero, para colocar en la posición de ariete a Roberto, que el año anterior jugaba a menudo de líbero.
En el minuto 75, la tragedia. Jugada entre Serna y Claudio que rebaña el jugador mallorquín para encarar a Zubizarreta, quien no tiene más opción que hacer el penalti que transformará Vulic. A partir de ahí llega el caos: Cruyff mete a Onésimo pero Onésimo se pierde, coloca a Alexanko de delantero centro y acaba incluso con Laudrup metido en el área para ver si pilla algún balón de cabeza mientras los demás bombean desde cualquier lado. Es la tercera derrota en cinco partidos y el Madrid queda ya a cuatro puntos. Julio Alberto no llega ni a vestirse pese a ir convocado y pega una rajada importante ante la prensa. La palabra “crisis” sobrevuela el Camp Nou.
18/10/1989 ANDERLECHT 2- BARCELONA 0. IDA OCTAVOS RECOPA
Once inicial: Zubizarreta; Urbano, Serna, Koeman, Aloisio; Roberto, Eusebio, Bakero; Begiristáin, Salinas, Laudrup
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Una semana después del desastre de Mallorca, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], con goles de Salinas y Koeman, por partida doble, ambos de penalti. Es el famoso partido en el que Schuster, cabreadísimo por los pitidos constantes y el penalti que acaba de pitar y que sentencia el encuentro, se pone a vacilar a Urizar Azpitarte, y Urizar le envía a la calle “por perder tiempo”. Esa será su última temporada en el Madrid.
Las victorias contra el eterno rival siempre dan un pequeño respiro. La ventaja en liga queda en dos puntos, algo anecdótico teniendo en cuenta el desastroso comienzo de temporada, y apenas una semana después el Rayo Vallecano se lleva siete del Camp Nou. Parece que la maquinaria empieza a funcionar de nuevo, pese al lío de líberos y marcadores que se van alternando y las dificultades en la posición de “9” ante la falta de efectivos, algo mitigadas con la vuelta de Bakero al equipo. Milla sigue de suplente y su renovación no llega. Técnico y jugador se mandan mensajes en la prensa mientras Núñez intenta mediar. Se leen cosas como “espero firmar en pocos días” pero la verdad es que el Barça no está dispuesto a pagar a Milla lo que el Madrid le ofrece y por mucho que Luis Suárez le convoque para la selección, Cruyff no piensa cambiar de opinión: en ese puesto puede jugar Koeman, puede jugar Aloisio, Roberto, Amor… incluso en el filial, hay un chaval llamado Guardiola que apunta maneras. El dinero, para los cracks, piensa el holandés, que esta vez no fichará ningún Romerito a mitad de temporada.
En pleno estado de euforia, el Barcelona visita Bruselas para jugar contra el Anderlecht, un equipo muy serio en aquella década. Como enfrentamiento de octavos de final es una verdadera piedra de toque y el entrenador del campeón sorprende de nuevo dando entrada a Urbano para apuntalar la defensa y jugando a algo parecido a un 4-3-3, con Laudrup ayudando a menudo en el medio del campo y pasando en ocasiones a un 4-4-2 o a un 3-4-3 cuando Koeman se coloca de pivote. Un pequeño desbarajuste. Roberto y Eusebio tienen órdenes claras de fijar el contraataque belga, pero todo se viene abajo a los 11 minutos, cuando Milan Jankovic, el ex del Madrid, marca el 1-0.
El gol vuelve a descolocar a un equipo que reacciona muy mal ante los imprevistos y cuya mandíbula parece de cristal. El Anderlecht aumenta el acecho y puede marcar el 2-0 en varias ocasiones. Lo hará justo al volver del descanso, aprovechando el desbarajuste táctico que provoca la entrada de Milla por Urbano para dar un toque más ofensivo al equipo. El autor, Degryse, es junto a Nilis la estrella del equipo. El Barça se tiene que lanzar al ataque y, sorprendentemente, Cruyff mete a Julio Alberto por Bakero para intentar profundizar por las bandas. Hay oportunidades para el 2-1 pero no hay delanteros de calidad y los remates son defectuosos. El marcador no llega a moverse.
Tras el partido, bronca. De las buenas. Cruyff apela a la experiencia para una nueva remontada –en 1979, el año mágico, el Barcelona remontó un 3-0 al propio Anderlecht– mientras le da un toque a Begiristáin: “Tuvimos muchas oportunidades para marcar un gol, la mayoría falladas por Txiki”. Otra cosa es lo que piensa Miquel Soler, que se ha quedado esta vez sin vestirse, descartado en el último momento. Las declaraciones son explosivas: “Por mucho que te esfuerces y trabajes día a día no puedes con determinadas cosas… El entrenador tiene sus jugadores fijos y parece que al resto nos va eligiendo por sorteo. Parece que te estén haciendo un favor”. Preguntado si Cruyff les desconcierta, Soler no duda en contestar: “Es algo parecido, al final pasas de pedir explicaciones. Hay entrenadores que animan a los jugadores y les apoyan y otros que no, pero prefiero no echar más leña al fuego”.
La vuelta en el Camp Nou [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], con gol en la prórroga de Van der Linden. Julio Alberto y Milla jugarán de titulares. Soler terminará la temporada con 27 partidos disputados. Si Cruyff es un vengativo calculador, no siempre lo parece, desde luego. El campeón dice adiós con la cabeza bien alta… pero dice adiós, habrá que centrarse en Liga y Copa.
07/12/1989 MILAN 1-BARCELONA 0. VUELTA SUPERCOPA EUROPA
Once inicial: Zubizarreta; López Rekarte, Alexanko, Serna; Milla, Eusebio, Roberto, Bakero; Roura, Begiristáin, Julio Salinas
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El problema es que en Liga, fuera de casa, las cosas siguen yendo muy mal: el Barcelona empata a dos en San Sebastián, gana 1-2 en Vigo pero suma después dos nuevas derrotas: en el Calderón (1-0) y en Valencia (2-1). La desventaja con respecto al Madrid vuelve a ser de cinco puntos y en medio queda la Supercopa de Europa, que se juega a doble partido, una circunstancia más que incómoda en una temporada ya de por sí cargada.
El rival del Barcelona es el Milan de Arrigo Sacchi. La gran historia de este Milan acaba de empezar pero ya tiene un hito inolvidable: el 5-0 al Madrid de la Quinta del Buitre que les llevó al paseo en la final ante el Steaua de Bucarest. En Italia, los Rijkaard, Gullit y Van Basten pasan problemas con el Nápoles de Maradona, pero en Europa se siguen paseando. Han vuelto a eliminar al Madrid, esta vez en octavos de la Copa de Europa, y este torneo para ellos es completamente irrelevante, igual que para Cruyff, que decide dar descanso a sus estrellas.
No sé hasta qué punto es una gran decisión. Eliminado de la Recopa y con el agua en cuello en Liga, un título siempre será un título. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y en el de vuelta se la juega con un equipo compuesto íntegramente por españoles, aprovechando las molestias de Aloisio, Koeman y Laudrup e incluyendo al chaval Jordi Roura, que jugará de titular diez minutos, antes de sufrir una gravísima lesión tras un choque con Van Basten que prácticamente le apartará del fútbol. Cruyff sale a San Siro sin complejos, como es habitual en él: 3-4-3 de libro reconvertido a 4-3-3 cuando Milla baja a echarle una mano a Alexanko.
El Milan juega a lo de siempre: mucha presión, poco balón jugado, una solidez defensiva envidiable y arriba, pólvora de la buena, pese a jugar sin Ruud Gullit, lesionado. La verdad es que el partido es infumable y el Barcelona apenas tiene oportunidades pese a su apuesta —sobre el papel— ofensiva. Evani marca el 1-0 de falta indirecta tras el descanso y el resto es una exhibición de Zubizarreta, que evita la goleada sin que sus compañeros consigan inquietar a Giovanni Galli. Dos títulos perdidos y uno a medio perder, pero no hay rasgos de autocrítica ni en el banquillo ni en la directiva.
Cruyff alaba el juego de su equipo y entra en una dinámica muy peligrosa, que la prensa le afea: nosotros jugamos para dar espectáculo, no para ganar. El problema es que el aficionado quiere ganar y la prensa no ve el espectáculo por ningún lado. Aún resuenan las palabras de Vulic, el jugador del Mallorca: “Contra el Madrid, sufres; contra el Barcelona, directamente te aburres”. La eterna acusación de aburrimiento que 25 años después sigue soportando el juego basado en la posesión de balón y que tiene su parte de razón: cuando se hace mal, cuando se toca por tocar, sin profundidad, sin espacios, el Barcelona de Cruyff no da espectáculo sino que aburre a las ovejas.
El presidente, por su parte, vuelve a sus demonios de siempre: la culpa la tiene el árbitro. El aficionado acaba de ver cómo su equipo pierde un título jugando un partido horrendo pero el entrenador le viene a decir que no entiende de verdad el juego y el presidente ve una maniobra de la UEFA, un “platinato” en versión ochentera. Cuando el Barça se pone a hablar de los árbitros es que las cosas van realmente mal. Y tres semanas después, todo este victimismo volverá en su esplendor merced a Brito Arceo.
30/12/1989 BARCELONA 3- SEVILLA 4. JORNADA 17. LIGA
Once inicial: Zubizarreta; Serna, López Rekarte, Koeman; Milla, Roberto, Eusebio, Bakero; Begiristáin, Laudrup, Julio Salinas
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El partido está controlado, una buena despedida de año tras las victorias ante Cádiz y Málaga. El Barcelona va ganando 3-1 y quedan apenas 12 minutos para el final. Enfrente tiene a un buen Sevilla, el de Dassaev en la portería, Diego en la defensa y jugadores como Bengoechea, Rafa Paz o Salguero más el mitiquísimo Anton Polster en la delantera. El primer gol ha llegado en el minuto uno, obra de Bakero. Antes de acabar la primera parte, Polster anota un penalti para empatar el partido, pero Salinas pone inmediatamente el 2-1. Las oportunidades se suceden hasta que Roberto marca el 3-1 y la gent blaugrana puede irse a casa a preparar la Nochevieja.
Solo que no cuentan con Brito Arceo, el hombre que acabaría de protagonista lloroso de reality show, abrazando a Tontxu como un niño pequeño.
El tinerfeño Arceo, a sus 26 años, es por supuesto el árbitro más joven de Primera División y debuta en el Camp Nou. En la primera parte ya ha mostrado una cierta valentía, por decirlo de alguna manera, anulando un penalti que él mismo ha señalado a favor del Barcelona y pitando inmediatamente otro, claro, a favor del Sevilla. Por lo demás, todo tranquilo hasta el minuto 78: Polster se va de Koeman y Serna en velocidad y este le traba con una zancadilla clarísima. La falta no admite discusión y años más tarde probablemente rozaría la tarjeta roja.
Ahora bien, lo que está claro es que la patada tiene lugar a un metro del área. No exagero. Si uno ve la repetición de la jugada, es imposible explicarse que el árbitro pitara penalti. Serna no se lo puede creer. Incluso con el impulso de la zancadilla está en la frontal del área, tirado en el suelo. Polster, al tropezar, sí ha caído dentro, pero aquello es ridículo: los jugadores protestan, están fuera de sus casillas, Arceo se lía a sacar tarjetas amarillas y al final el austríaco marca el 3-2.
Tampoco debería ser tan grave: el Barcelona sigue ganando, quedan diez minutos y el Sevilla no es el Milan. Además, los ocho partidos de liga anteriores en el Camp Nou se han saldado con victoria, ¿a qué tanta duda? Sin embargo, el agravio ya se ha instalado en las gradas y en el campo… y el agravio solo tiene sentido en la derrota. Nadie recuerda que, error increíble mediante, si Serna ha tenido que derribar a Polster ha sido por la debilidad defensiva del Barcelona, una debilidad aumentada por el increíble cambio de Milla por Soler que convierte el partido en un toma y daca donde en realidad solo da un equipo: el Sevilla, que acumula contraataque tras contraataque. Cuatro minutos y medio después de la jugada polémica, Polster vuelve a recibir un balón a la contra, lo pasa a su derecha y Carvajal remata el empate a tres completamente solo. Pañolada. Más protestas. Caos en el Camp Nou, recuerdos de Guruceta.
Otros cuatro minutos después, casi la misma jugada: Polster recibe en banda, se va de Serna por su izquierda, avanza, y el pase de la muerte lo remacha Conte a placer. Locura sevillista y debacle blaugrana. Tres goles en ocho minutos para perder una liga y un solo culpable, por supuesto: el árbitro. Ni una mención a los dos goles posteriores, a la falta absoluta de concentración ni a los riesgos de dejar al equipo partido. Un equipo acostumbrado a las excusas y que encuentra una perfecta: Cruyff encabeza el victimismo con un sibilino “En días así, te das cuenta de que trabajas en el Barcelona”. Núñez directamente desbarra: “¡Es de juzgado de guardia!”, dice desde Puigcerdá, donde está de vacaciones, dejando al pobre Casaus como único portavoz en el campo.
Los boixos nois rodean la salida del vestuario del árbitro y piden venganza. Cualquier cosa que sirva para olvidar que el Barça va cuarto en la clasificación, con 21 puntos en 17 partidos, a uno del Valencia, a tres del Atleti… y a seis ya del Real Madrid. Brito tardará casi tres años en volver a arbitrar al Barcelona.
24/03/1990 BARCELONA 0- AT. MADRID 2. JORNADA 31. LIGA
Once inicial: Zubizarreta; Urbano, Alexanko, Aloisio; Koeman, Roberto, Eusebio, Bakero; Begiristáin, Julio Salinas, Laudrup
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La reacción al “Britazo” es contundente: el Barcelona gana cuatro partidos consecutivos y recorta un punto al Real Madrid, colocándose en segunda posición. Incomprensiblemente, a partir de febrero, el equipo entra en barrena: todo empieza con un empate a cero en casa contra el Oviedo, sigue con una derrota incomprensible en Castellón, continúa con un empate en el Camp Nou ante el Mallorca y culmina con el adiós definitivo a la liga en el Bernabéu, un 3-2 que acaba con dos jugadores blaugrana en el vestuario antes de tiempo —[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]— por una dura entrada y un cabezazo en los minutos finales, se supone que desesperados por el arbitraje de García de Loza, que, por lo demás, ha sido desesperante… para ambos equipos y entiendan que no es cuestión de ponerse a rearbitrar ahora partidos de 1990, que suficiente tenemos.
La ventaja del Madrid se amplía a nueve puntos —insalvables con trece jornadas por disputarse— y el Barça vuelve a caer a la cuarta posición, viendo peligrar incluso la clasificación para Europa. Dos años después, las cosas no han cambiado tanto, al menos en cuanto a resultados: el equipo pulula entre Valencias y Sevillas, está eliminado de Europa y se juega todo a una carta: la Copa del Rey, donde les espera la vuelta en el Luis Casanova después de un apretado 2-1 en el Camp Nou. Superarán la eliminatoria con un agónico 1-1.
Antes de la final contra el Madrid, hay que acabar la liga de la mejor manera. Uno no asegura espectáculo para luego rendirse sin más. El caso Milla ya se vuelve completamente inmanejable. Cruyff entiende que el turolense ha fichado por el Madrid y decide no volver a alinearle nunca más. Salinas pide clemencia: “Por el bien de todos, Luis debería jugar, nos perjudica su ausencia”, pero Cruyff no escucha a nadie, ni siquiera a uno de sus ojitos derechos.
En la jornada 31 llega el Atlético de Madrid para disputar el segundo puesto. Tras los habituales cambios de entrenador, el Atleti forma con Peiró en el banquillo y Baltazar de estrella. Lineker es recibido como invitado al palco porque Núñez no da puntada sin hilo… y se acaba convirtiendo en el desagradable protagonista de un nuevo plebiscito en las gradas: pese a un inicio prometedor, el Barça demuestra una vez más su falta de acierto y Orejuela marca el 0-1 en un contraataque. El público estalla. Pañuelos en la grada contra Cruyff, que se multiplican cuando ven que el holandés deja en el vestuario a Salinas durante el descanso… para dar entrada a Guillermo Amor.
El ambiente se desmadra. Los pañuelos pasan del banquillo al palco y Núñez se pone nervioso, muy nervioso. Cruyff cambia a su otro delantero —Begiristáin— y mete a Miquel Soler para abrir las bandas, dejando, cómo no, a Alexanko de delantero centro para bajar balones y rematar de cabeza, junto al pobre Roberto, perdido en esa posición. En eso ha quedado el espectáculo. Cuando Baltazar marca el 0-2, la situación remite a 1988: el público grita “Lineker, Lineker” para herir a Cruyff, silba constantemente a Aloisio, el hombre que llegó de la mano del holandés en su primer verano… y acaba gritando “Barça sí, Núñez, no” ante la cara impertérrita del presidente, que creía que con el fichaje anunciado de Stoitchkov ya tenía suficiente.
Por un momento, Cruyff está en la calle y con él todo un proyecto. Núñez siente que el sillón se tambalea y cuando a un presidente le pasa eso, el entrenador tiembla. El vestuario está dividido por el caso Milla y la gestión de determinados suplentes. Por otro lado, las grandes estrellas, que él mismo ha traído, le apoyan a muerte, y la personalidad de “El Flaco” sigue cautivando entre parte de la grada. La otra parte le acusa de “iluminado, profeta, ególatra…”. Quedan diez días para la final de Copa, ante el Madrid, donde los blancos son clarísimos favoritos. Una derrota en ese partido precipitaría los acontecimientos y Cruyff probablemente no terminaría siquiera la temporada en el banquillo mientras los enviados de Núñez van sondeando otros técnicos, con Javier Clemente, recién despedido del Atleti, como opción prioritaria.
APÉNDICE: BARCELONA 2- REAL MADRID 0. FINAL COPA
Once inicial: Zubizarreta; Alexanko, Koeman, Aloisio; Amor, Roberto, Eusebio, Bakero; Laudrup, Begiristáin, Julio Salinas
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Hace dos años, Barcelona y Real Madrid se enfrentaban en Valencia con la Copa del Rey en juego. Para muchos, aquel día, José Mourinho se jugaba el puesto y recordaban cómo Cruyff se lo había jugado 21 años atrás en el mismo estadio y con los mismos rivales sobre el campo. Lo cierto es que aquello no tuvo nada que ver: Mourinho era el campeón de Europa en ejercicio y su equipo aún tenía una eliminatoria de semifinales de Champions por delante. Como hemos visto, cuando Cruyff llegó a Valencia el cinco de abril de 1990 para jugar su final de Copa, era un hombre muerto: prácticamente nadie duda de que, si hubiera perdido el Barcelona, Núñez habría tenido la excusa perfecta para echar al holandés, su china en el zapato, el hombre empeñado en mandar más que él mismo.
Sin embargo, Cruyff ganó aquel partido. Lo ganó con un gol de Guillermo Amor mediada la segunda parte, cuando el Madrid ya jugaba con diez por expulsión de Fernando Hierro y con otro gol de Julio Salinas cuando ya se llegaba al descuento para sentenciar el partido. El árbitro fue, de nuevo, García de Loza y esta vez los que se quejaron fueron los blancos, especialmente Chendo, cuyas desafortunadas declaraciones indicando que el Barça no merecía la Copa “[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]” iniciaba un cambio de ciclo. Cuando dejas de quejarte del árbitro, empiezas a ganar, esto es así casi siempre.
Aquel 2-0 dejó secuelas en el Madrid, un Madrid agotado después de cinco ligas consecutivas rematadas con el record de 107 goles en una sola temporada. Al año siguiente, con Stoichkov, Guardiola, Goiko y Ferrer ya en el equipo, el Barcelona resultó imparable desde el principio, con seis victorias consecutivas para empezar la liga y establecer una diferencia con el Atlético de Madrid que los colchoneros ya no pudieron reducir en lo que quedó de temporada. Era el principio de cuatro años de vino y rosas, tres finales europeas y jugadores grabando [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] que celebraban títulos. Cuatro ligas consecutivas para un equipo que había necesitado 32 años para ganar las cuatro anteriores.
Cuatro ligas y la Copa de Europa de Wembley, claro. Con ese 3-4-3 que oscilaba a 4-3-3 según el rival y la ocasión. Con las broncas continuas entre directiva y entrenador y el declive final que todos conocemos. Días felices que, al menos al finalizar los diez partidos anteriores, parecían poco menos que una utopía.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] - Marzo 2013


Última edición por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 11:10, editado 5 veces
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Xaxa

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Auge y caída del Imperio Cruyffista

Mensaje por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 10:26

Un motín de los jugadores contra el Presidente Núñez con pagos a Hacienda como trasfondo, una Liga ganada en toda la década de los ochenta (y otra en los setenta), descrédito institucional, continuo victimismo arbitral como causa de casi todos los males, habitual desaprovechamiento de las mejores figuras del momento y presentes aún los efectos depresivos de la derrota en Sevilla frente al Steaua de Bucarest y aquella infausta tanda penaltis. Ese desolador panorama fue todo lo que se encontró Johan Cruyff a su llegada al banquillo del FC Barcelona, en 1988, tres lustros después de su debut como jugador azulgrana.
 
Quizá sin esa situación que envolvía al club, Núñez nunca le hubiera fichado. Quizá, sin la posibilidad de ejecutar sus planes con absoluta libertad, dado el pobre listón deportivo, Cruyff nunca hubiera aceptado el trabajo. El caso es que el holandés lo hizo y cambió la historia del club para siempre. “El futuro en sus manos”, tituló por entonces el diario Mundo Deportivo, en una combinación no disimulada de escepticismo y esperanza.
Cruyff depuró el vestuario con un estilo casi soviético. Solo nueve futbolistas que ya estaban continuaron, entre ellos históricos como Migueli, Carrasco o Julio Alberto, que solo lo hicieron mientras se resolvían sus contratos e indemnizaciones correspondientes. Años más tarde, pasados esos turbulentos días, los dos últimos reiteraron (y reiteran siempre que les preguntan) su admiración por el entrenador que liquidó su trayectoria como barcelonistas.
Todas esas bajas resultaron sustituidas por canteranos cuyo papel sería importante como Amor o Milla y, sobre todo, por una gran inversión (más de dos mil millones de pesetas de la época) en fichajes de jugadores españoles, en tiempos pre-Bosman y sin la inflación que pronto casi impediría a los dos grandes comprar futbolistas nacionales. Casualidad o no, muchos de los elegidos fueron vascos; Bakero, Beguiristáin y Julio Salinas, entre ellos, formaron parte del núcleo duro del nuevo Barça, con ciertas dudas iniciales al respecto de su rápida adaptación al inminente estilo made in Rinus Michels. Jugadores de acusada personalidad como Lineker, Zubizarreta, Alexanko y Roberto Fernández, defensas competentes como Rekarte, Serna o Aloisio y dosis de talento con Valverde, Soler, Eusebio, y el equipo estaba hecho. Si funcionaría o no eso era otro cantar.
 
No había tiempo, así que Cruyff no lo perdió. Desde el primer amistoso, defensa de 3, Luis Milla, 22 años, dirigiendo el equipo desde esa nueva posición de ‘4’ o medio centro único por delante de los defensas, interiores, media punta, dos extremos pisando irrenunciablemente la cal y un delantero casi siempre móvil lejos del habitual paradigma de ariete clásico y rematador.
Se jugó la Supercopa de España ya iniciada la Liga, frente (hay cosas que no cambian ni veinticinco años después) al Real Madrid; 2-0 derrota en el Bernabéu, 2-1 victoria en el Camp Nou. No se gana el título pero sí el partido, lo que, como en aquellos tiempos era habitual, contenta relativamente al público y emplaza mayores valoraciones a la próxima visita, de nuevo al Bernabéu, pero está vez en partido de Liga. Es la séptima jornada y el Barça acude a Chamartín como líder y con buen fútbol. En un partido lleno de alternativas, el Madrid gana 3-2 pero el resultado despierta las primeras dudas.
Zubizarreta siempre ha contado que en las primeras semanas con Cruyff los jugadores flipaban. “Cómo vamos a cubrir más de cincuenta metros a lo ancho entre solo tres tíos y dejando otro tanto de espacio a la espalda entre los defensas y la portería”. La perspectiva del tiempo nos ha de permitir recordar e imaginar a ese pobre Zubi y su (inexistente) juego de pies o su habilidad para jugar de líbero. Además, a esas incomprensiones iniciales se añadían las decisiones que Cruyff iba tomando, como enviar a la banda a reputados centro delanteros como Lineker o Salinas. Mientras, y más lejos de los focos, Johan iba imponiendo en cada entrenamiento, en cada práctica, esos rondos que empezaron considerándose una frivolidad y que con el tiempo se convirtieron en el mejor modo de asegurar la clave de todo el engranaje: control, pase, ritmo. Siempre con el balón como protagonista.
Una agónica clasificación por penaltis en Poznan, Polonia, permitió seguir adelante en la Recopa de Europa hasta marzo, para poder centrarse en la Liga y en no perder de vista al Madrid. El calendario marcaba una cita, el 1 de abril de 1989. Ese día, se celebrarían elecciones a la Presidencia del club al tiempo que se jugaría el derby, como se llamaba aún entonces, frente al equipo madridista, con esos dos puntos en juego con los que el aficionado contaba para, por fin, optar al título (tres Ligas seguidas encadenaba ya el Real en ese curso). Por si fuera poco, Cruyff, en una de sus célebres excentricidades, se sacó de la manga a un desconocido, al menos en España, jugador paraguayo del Fluminense brasileño, Julio César Romero ‘Romerito’, con nombre más de matador de toros que de futbolista, para paliar una cierta carencia de gol que padecía el equipo. Le hizo debutar contra el Madrid, en el partido del año, casi recién bajado del avión y sin entrenar. Tuvo un par de buenas ocasiones pero el líder, con la Quinta del Buitre en pleno (salvo Pardeza, claro) más Schuster, Gallego, Gordillo o Hugo Sánchez, salvaron el 0-0 y aseguraron medio campeonato. Josep Llúis Núñez, eso sí, ganó las elecciones con más de veinticinco mil votos a Sixte Cambra y se aseguró la poltrona para cuatro años más.
También cuatro, pero días, después, había partido de Recopa en el Camp Nou. La ida de las semifinales. El equipo ya barrunta que la competición europea está más cerca que la Liga y la poca entidad del rival, el CSKA Sofía búlgaro, invita a dar por buena esa teoría. Se gana pero se encajan dos sorprendentes goles, 4-2, marcados por un mal encarado, descarado y explosivo delantero zurdo, que juega con el ‘8’ a la espalda, y a quien por entonces nadie hubiera relacionado con un futuro en azulgrana. Era Hristo Stoitchkov.
El empate ante el Madrid sigue pesando. Pese a ver de cerca la final europea, el equipo pasa tres partidos sin marcar, incluida una derrota por 4-0 en el Vicente Calderón que le deja fuera de la Copa del Rey. Aun con otro gol de Stoitchkov, victoria 1-2 en Sofia que dará acceso a la finalísima de Berna, frente a la Sampdoria. El 10 de mayo de 1989, en el Wankodorf Stadion, un gol de López Rekarte y otro de Julio Salinas suponen el primer título para Johan Cruyff & Charly Rexach como entrenadores, la tercera Recopa para el club y la continuidad, pese a las dificultades, del proyecto. La temporada termina con el subcampeonato liguero con un 4-0 al Málaga, el primer gol (y el último) de Romerito.

El crédito estaba intacto. Tanto, que el siempre reacio al gasto Núñez (al menos cuando no le interesaba para salvaguardar su mandato), permite a Cruyff cambiar dos de los tres extranjeros por entonces permitidos. Lineker (y Romerito, claro) dejan el club para dejar paso a dos hombres cuya influencia en el equipo sería decisiva: Ronald Koeman, cacique defensivo de la Holanda campeona de Europa y del PSV también ganador del trono continental, por la redonda cifra de mil millones de pesetas, y Michael Laudrup, uno de los mayores talentos del fútbol danés que mal jugaba por entonces, deprimido y frustrado, en la Juventus. Los dos se antojaban imprescindibles. Koeman para liderar esa controvertida zaga de tres hombres, Laudrup para dar sentido al juego de pase que se imponía poco a poco, dotándolo de profundidad y uno contra uno. El día del debut liguero en Valladolid, en el estreno de las dos nuevas figuras, Cruyff sorprende y alinea a Lucendo, joven centrocampista del filial, diecinueve años, no profesional, que incluso hacía ‘la mili’. Jugó cincuenta y siete minutos, los únicos de su carrera en el primer equipo azulgrana, y su titularidad fue calificada por algún miembro del fútbol base como un “infanticidio”. Desde luego, eran otros tiempos.

Se perdió en Valladolid, 2-0, y también en las dos siguientes salidas ligueras, en Oviedo y Mallorca. El Madrid visitó pronto el Camp Nou y una muy mejorable actuación de Óscar Ruggeri, que convirtió aquel día a Julio Salinas en un excelso regateador, facilitó el triunfo azulgrana (3-1). La segunda eliminatoria de Recopa emparejó con el Anderlecht y, pese a remontar un 2-0 adverso de la ida en Bélgica, el Barça caía en una dolorosa prórroga y no podría llevar más allá la defensa de su título. Estábamos en octubre y ya volaban los cuchillos por encima de muchas cabezas. Un mes más tarde se pierde también la Supercopa Europea frente al Milán de Sacchi. El torneo, a doble partido, se decide en San Siro, en un partido en el que no juegan Koeman ni Laudrup. El año termina con el recordado partido ante el Sevilla FC, cuando un buen partido azulgrana con 3-1 en el marcador se desquicia por un penalti mal señalado de Brito Arceo sobre Toni Polster. El sistema nervioso del equipo es tan inestable que la cosa termina en escándalo, 3-4 el marcador y la renuncia entre excusas de todo tipo casi definitiva a disputar el título, que ganaría, claro, el Madrid, por quinta vez consecutiva y con récord de goles (107).
La Copa del Rey, como la Recopa el año anterior, se convierte en la tabla de salvación. Se superan durísimas eliminatorias contra Ahtletic, Real Sociedad y Valencia y se disputa el título en Mestalla con el Madrid. Nadie oculta que para Cruyff es ganar o el despido. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], impide el doblete madridista y Johan obtiene oxígeno. Dispondrá de un tercer año para el asalto a la Liga.
La segunda revolución a nivel de vestuario, de las tres que efectuaría Cruyff en sus ocho años en el banquillo, tuvo lugar en aquel verano de 1990. Luis Milla, el primer ‘4’ de Cruyff, dejaba el equipo al no aceptar las cifras que el entrenador, también en su papel de manager, le impuso para renovar el contrato. Johan estableció tres rangos salariales en la plantilla: el primero para los extranjeros, el segundo para los nacionales más importantes, el tercero para los canteranos. Milla no lo aceptó y se marchó libre y gratis al Real Madrid. Al tiempo, se hizo por fin efectivo el fichaje de Stoitchkov, ya apalabrado, que aterrizó en Barcelona con su melena, sus cadenas y la Bota de Oro de sus 38 goles, compartida con Hugo Sánchez. Regresaron también de sus respectivas cesiones Ferrer y sobre todo Jon Andoni Goikoetxea, fichado dos años antes, y cuyo rendimiento aquella temporada que comenzaba resultó clave para lo que se avecinaba.
Desde el debut liguero en Sarriá las sensaciones fueron positivas. Hasta entonces, el Barça no sabía ganar Ligas si no era con dominio de principio a fin. El primer gol de Stoitchkov como azulgrana en el derby de la ciudad inauguró el camino para muchas victorias y, sobre todo, mucho fútbol. Sin embargo, y para sorpresa de los analistas históricos del equipo, que siempre glosaron su fatalismo, el Barça y Cruyff superaron pruebas de todo tipo aquel año. Koeman se rompió el tendón de Aquiles en el Calderón en octubre, en la primera derrota del curso, y quedó K.O. durante gran parte de la temporada. En la Supercopa de España, otra vez con el Madrid como adversario, auténtico martirio temporada tras temporada, Cruyff pone en el once a Alex, Herrera y Carreras, cargando toda la presión en esos inexpertos canteranos, quemándolos seguramente, pero buscando su beneficio propio y el del equipo con esa vieja táctica de anticiparse a previsibles derrotas. 0-1 y Stoitchkov pisando a Urízar Azpitarte tras expulsar a Cruyff por protestar desde el banquillo, culminando el desvío de toda la atención mediática fuera del césped. La vuelta en el Bernabéu no fue mejor, 4-1 con un gol de Aragón a Zubizarreta desde medio campo. La Supercopa privó al Barça de Hristo durante más de dos meses. Y para terminar, en febrero, tras una aparente revisión médica rutinaria, Cruyff era obligado a ingresar de urgencia para ser operado del corazón; el tabaco y el estrés finalmente pasaban factura.
De manera realmente sorprendente, y contra su propia historia, el equipo, líder y vivo en todas las competiciones, ni se deprimió ni se refugió en la mediocridad de la fatalidad asumida. Algo ya estaba cambiando. Alexanko sustituyó con solvencia a Koeman, Rexach dirigió al equipo con naturalidad desde el banquillo, con recitales como un [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], y la baja de Johan no afectó a los resultados. Su regreso y la nueva estética del chupa-chups coincidieron [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], que dio el primer paso hacia otra final europea. Pese a la decepción de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de un joven Alex Ferguson, sin Zubizarreta ni Amor, sancionados, el título liguero era un botín suficiente dado todo lo ocurrido. En el balcón de la Generalitat, en la celebración de la Liga, un emocionado Julio Alberto se despedía del club y de la afición, con una dedicatoria para la gente: “Disfrutad, porque tenéis equipo Campeón para rato”. No se equivocaba.
Junto al discurrir semanal de partidos y noticias, en el club el trabajo de formación no se detenía. Cruyff, siempre expuesto a la primera línea periodística, proyectaba una cierta imagen de gurú extravagante y maniático, pero la realidad también le permitía un esfuerzo serio y paciente con los jóvenes, que iría dando su fruto e iniciaría [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] para muchos de ellos. El 16 de diciembre de 1990, Cruyff hacía debutar a Pep Guardiola, sustituto natural de Luis Milla y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] del camino que el equipo había tomado y que no abandonaría, con más o menos obstáculos, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Con su extraña mano izquierda, con sus caramelos y también con sus días agrios, como cuando envió a un Pep ya casi consagrado en el primer equipo al filial para jugar un partido ante el Sabadell, obligándole a ser el mejor y a marcar un gol (cosa que Guardiola cumplió, por cierto), Cruyff es una figura capital en el desarrollo posterior de La Masía, y éste es un mérito como mínimo a la altura de los títulos y las victorias.
La posibilidad de jugar con cuatro extranjeros en Europa trajo al Barça al prometedor zurdo holandés Richard Witschge para la temporada 91-92. Otro inicio irregular en la Liga, perdiendo pronto de vista al tremendamente eficaz Real Madrid de Antic y Hierro, supone situar el foco competitivo en la recién creada Champions League. El Barça regresa a la máxima competición continental seis años más tarde y tras el drama de Sevilla y el Steaua. Nunca se sabe cuántas oportunidades más quedarán y Wembley es una ilusión incontenible. El nuevo formato de la clásica Copa de Europa supone dos eliminatorias a doble partido para acceder a una Liguilla que dará acceso a la finalísima. La primera depara al Hansa Rostock, campeón de la Alemania del Este, quedando sentenciada con el 3-0 de la ida. Los octavos de final remiten de nuevo a Alemania, esta vez contra el temible Kaiserlautern. El primer partido también es en el Camp Nou y dos goles de Beguiristáin aportan una cierta tranquilidad para la visita al Fritz Walter Stadium. Pero la confianza se transformó rápidamente en drama. A base de córners y presión ambiental, los locales se colocaron con un 3-0 desolador a menos de un cuarto de hora del final.[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], las carreras de los azulgrana vestidos de naranja, Guardiola ya sustituido celebrando el milagro…algo ya estaba cambiando.
Benfica, Sparta dePraga y Dynamo Kiev serían los rivales en el grupo. Ganándolo se viajaba a Wembley. En el otro, Sampdoria, Estrella Roja, Campeón vigente, Anderlecht y Panathinaikos. No se podía escapar. Pese a ganar tres de las cuatro primeras jornadas, la derrota 1-0 en Praga, en uno de esos partidos en que media ocasión del rival te supone un gol en contra, desata la tensión latente en el club. Cruyff se queja en la rueda de prensa de que si con el sistema de juego habitual se han logrado muchas victorias, el día que se pierde habrá que buscar otro motivo distinto a la ordenación táctica. Con su inenarrable castellano, acuña para la posteridad el término entorno, para referirse a todo lo que rodea al club y que tan poca paciencia tiene. Con un empate ante el Benfica, en el Camp Nou, en la última fecha del grupo, el Barça estaría en Wembley. No era tan dramático. El equipo certificó su madurez y el pase ganando 2-1 en un Estadi encendido.
 Así, el 20 de mayo de 1992 Cruyff y su equipo alcanzaron el Rubicón más difícil y deseado. La Copa de Europa. Las ocasiones de Salinas, el tiro al palo de Stoitchkov, las carreras de Juan Carlos detrás de Lombardo, las paradas de Zubi en el primer tiempo, Eusebio enredado en un mar de piernas italianas y Schmidhuber pitando falta, Vialli tapándose la cara con una toalla sin querer ver el tiro, el toque de Hristo, la suela de Bakero y el golpeo de Koeman, la estirada insuficiente de Pagliuca, el gol, Rexach ayudando a Cruyff a saltar del banquillo, el pitido final, las camisetas Meyba ya con los colores azul y grana, Amor de paisano, las lágrimas de Mancini, los escalones de Wembley, Alexanco y la Copa… [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] a lágrimas y fuego en el imaginario colectivo del barcelonismo para siempre.
Tras Wembley, al Barça le quedaban tres partidos de Liga; dos salidas en Valladolid y Sarriá y la última jornada en casa vs Athletic Club. Liberados y plenos de confianza, los azulgranas arrasaron (0-6 y 0-4) en esos dos compromisos a domicilio y alcanzaron el partido final a un solo punto del Madrid, que en búsqueda de un mejor juego había despedido a Antic sustituyéndolo por Leo Beenhakker. El equipo blanco se inmoló en Tenerife y[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] el Barcelona redondeaba la temporada con un doblete histórico e inolvidable. La flor de Cruyff había germinado en todo su esplendor.
Por increíble que pudiera parecer, la temporada siguiente, 92-93, comenzó con un FCB-RMAD en el Camp Nou y terminó, sí, con el equipo blanco en Tenerife. Casi cuarenta partidos y nueve meses antes nadie hubiera apostado por un desenlace similar,[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. La ilógica del fútbol. El Barça de Cruyff logró su tercer título consecutivo también en la última jornada, y la Liga compensó las decepciones de la Champions, con aquella derrota 2-3 frente al CSKA Moscu en un gélida noche de noviembre que terminó con el sueño de establecer una dinastía europea, y de la Intercontinental en Japón, donde el equipo fracasó en la búsqueda del único título aún ausente en sus vitrinas, a pies de un magnífico Sao Paolo liderado por Raí De Souza, el hermano pequeño de Sócrates. La manoseada derrotista tradición barcelonista repleta de infortunios quedaba definitivamente sepultada. Núñez, esta vez sin ni siquiera rival electoral, era reelegido presidente.
Cruyff ajusta piezas. El nivel del equipo obliga a retomar el pulso a la Champions tras la triste noche moscovita y el entrenador decide modificar uno de sus principios. Por primera vez apuesta por un delantero centro a la vieja usanza, un animal de área tradicional y ficha al brasileño Romario, con el aval de 127 goles en 140 partidos en el PSV Eindhoven pero sobre todo con el estímulo de su talento. En la Liga no pueden jugar los cuatro extranjeros (Witschge no continúa) pero uno de ellos al menos puede estar en el banquillo, casi siempre con el ‘14’ en la camiseta, lo que garantizaba minutos en la segunda parte, of course. En los partidos europeos sin embargo ha de ir a la grada. La apuesta es arriesgada, primero por cambiar en cierto modo no ya el estilo pero sí la forma de juego, pasando de predominar las llegadas de segunda línea y las diagonales desde la banda, a canalizar en ataque en la figura de Romario, y después por la obligada rotación de figuras reconocidas como Laudrup, Stoitchkov y Koeman. El brasileño promete treinta goles antes de empezar la temporada. Lo cumpliría.
Los resultados en Liga son irregulares, si bien los jugadores parecen asumir los cambios y Romario rinde y marca. Sobre todo se entiende bien con Hristo y con Guardiola. Se alternan grandes partidos como [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] o la remontada ante el Atlético con actuaciones y derrotas decepcionantes, pero la flojera del Madrid y la buena trayectoria en Europa limitan la tensión que siempre parece estar lista para cortarse. El punto de inflexión lo marca una sonora derrota en Zaragoza, por 6-3. Aquella noche Cruyff utiliza su retorcida dialéctica y públicamente expone a sus jugadores ante la afición, con aquello de “las vacas sagradas”, señalándoles como responsables y lanzándoles un reto competitivo. El equipo reacciona y desde la derrota de La Romareda suma doce de catorce victorias, alguna tan brillante como el 5-3 ante el Atlético o significativa como el 0-1 en el Bernabéu, gol de Amor, previa a la última y de nuevo decisiva última jornada.
Porque sí, otra vez el título se decidiría en la fecha final, esta vez con el sorprendente Deportivo de La Coruña como rival. Sostenido por Mauro Silva y Bebeto, una zaga sólida y experimentada, la buena mezcla ofensiva de Fran, Manjarín o Claudio, y la sencillez futbolística de Arsenio Iglesias, el SúperDepor realizó un año fantástico, tenía un punto de ventaja y jugaba en casa, ante el Valencia. Pero pese a que el penalti fallado por Djukic añadió un dramatismo inesperado al desenlace, el Depor perdió la Liga dejándose varios puntos en el último tramo, en Logroño sin ir más lejos en la penúltima jornada, cediendo a la presión que Cruyff y el Barça inyectaron cada semana, adelantando los partidos para jugar primero y obligar siempre al Depor a ganar. Fue una persecución implacable.[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], con el trigésimo tanto de un aclamado Romario, en mitad de otra fiesta en el Camp Nou. Cuatro Ligas, lo nunca visto.
Aquel partido fue el último de Michael Laudrup como barcelonista. Tres días más tarde, el Barça afrontaba la final de la Champions en Atenas frente al Milan de Capello. Laudrup ya se quedó en la grada en la semifinal con el Porto, y tenía más o menos decidido marcharse. Pese a que la emoción del final de Liga le hizo replanteárselo, ir a la grada en Atenas le convenció definitivamente. Incluso, a final de temporada confesó en rueda de prensa “No aguanto a Cruyff”. Como casi todos, años después, acudió a su homenaje para declarar sin tapujos “Cruyff fue el entrenador que más me enseñó en toda mi carrera”. La perspectiva del tiempo.
Koeman, Stoithkov y Romario. Ellos fueron los elegidos para jugar ante el Milan. Mientras los italianos llevaban días, semanas, preparando la final, el Barça, soberbio y confiado, viajó a Grecia saciado de gloria y de hambre de triunfo. Capello no pudo alinear a sus dos centrales titulares, Baresi y Costacurta, pero poco importó; Desailly y Savicevic casi se bastaron para liquidar la final y prácticamente enterrar una época. Como ejemplo de lo que fue el partido, Stoitchkov reconoció la sensación de que solo había tocado el balón para sacar de centro.
Las grandes historias deportivas merecen finales bien contados y a la altura de los éxitos precedentes. Una final europea, pese al duro marcador encajado, podía serlo, pero los modos y decisiones de la tercera fase de la revolución cruyffista pudieron ser manifiestamente mejorables.
Zubizarreta recibió indicios de que no continuaría en el equipo en el mismo autobús con dirección al aeropuerto de Atenas. Laudrup ya estaba con los dos pies fuera. Goiko y Salinas también se marcharon, y Cruyff pidió a Núñez la llave de la caja fuerte. Esta vez, por primera vez, el presidente dijo ‘no’. Las discrepancias entre directivos y Cruyff, los constantes dardos dialécticos de Johan contras los dirigentes eran cada vez más habituales y, con el argumento de que “esos fichajes los puede hacer la portera de mi edificio”, Núñez negó inversiones para fichar a Rui Costa, Zidane, Bergkamp o Giggs, elegidos para la refundación del equipo, a la orden de “el dinero en el campo y no en el banco”.
En cambio, lo mejor que Cruyff consiguió fue Gica Hagi. Ascendió algunos hombres de la cantera (Arpón, Roger, Luis Cembranos) pero enloqueció con los fichajes; Sánchez Jara, Escaich, Eskurza, Korneiev o José Mari eran nombres que, con dinero o sin él, difícilmente iban a sostener a un equipo obligado si no a ganar siempre sí a competir por todos los títulos. Para colmo, Cruyff promocionó a su yerno Angoy como tercer portero del primer equipo y a su hijo Jordi desde el filial. Ambos, cuyo rendimiento no resultó peor que el del resto, sobre todo en el caso de Jordi, fueron ampliamente utilizados contra Cruyff por prensa y Junta…por el entorno, vamos.
Con todo lo anterior, quizá el mayor error de Cruyff fue perdonar y alinear a Romario en la primera jornada de la nueva Liga (94-95). El brasileño, héroe nacional tras ganar para Brasil el Mundial 94, se presentó casi un mes tarde en Barcelona. El club le sancionó, pero Cruyff le puso en El Molinón y allí perdió su aura de mano de hierro incorruptible a sus ideas y a la disciplina de vestuario. Romario nunca respondió, abandonó al equipo en Navidad con destino al Flamengo tras jugar en el Bernabéu como suplente la noche del 5-0 de Zamorano y Luis Enrique… y Laudrup vestido de blanco. Un gran gol de Jordi Cruyff en San Mamés, en la última jornada de Liga, clasificó al equipo para la Copa de la UEFA y concluyó una temporada sin títulos y sin ilusión.
En el último año Cruyff recuperó el tino. Pese a recordar a la Directiva que tenía apalabrados a jugadores como Djorkaeff o Ginola, y resaltar la negativa de Núñez (o de su portera) a traerlos, acertó con los fichajes de Figo o Popescu, no estaba mal tirada la opción de Kodro, —acreditado goleador en la Real Sociedad, emulando así los fichajes de Suker y Mijatovic por el Madrid—, ofreció una oportunidad a Prosinecki que llegaba libre de contrato y sobre todo apostó definitivamente por la pedrera. Óscar y Roger García, Celades, Velamazán, Juan Carlos Moreno y, dándole nombre a la generación, la Quinta del Mini, Iván De la Peña. Más de veinte canteranos jugaron aquella temporada algún minuto en el primer equipo.
Fue la primera y única temporada, de las ocho que Cruyff estuvo en el cargo, en que no se ganó nada, ni una triste Supercopa. Y sin embargo, el proyecto era sólido y estimulante. Se jugó la final de Copa, perdida ante el Atlético en una prórroga. Se peleó la Liga hasta el final, también con los colchoneros como rivales, sobre todo en aquel partido en el Camp Nou en el que el regate de Caminero a Nadal escondió la superioridad futbolística azulgrana. Una doble e igualada eliminatoria en semifinales de UEFA frente al Bayern Munich fue el tope alcanzado en Europa, pero siempre con notable protagonismo de los jóvenes.
Nunca pudimos saber si la reconstrucción que Cruyff había iniciado terminaría en éxito. Núñez se cansó y el 18 de mayo de 1996, por mediación de Joan Gaspart, siempre fiel, despidió al holandés. El argumento, la negativa de Cruyff a aceptar un recorte en sus funciones en el club, como el fútbol base o los servicios médicos. Fuera esto cierto o no, el caso es que estaba sentenciado hacía tiempo. Ni Núñez ni Gaspart podían vivir con un enemigo de tal calibre, pero lo peor es que no supieron ni despedirle. Le trataron como a un cualquiera. Si tenían razón, la perdieron. Le renovaron en abril para echarle en mayo. Ni le derrotaron en el interminable pulso que mantuvieron ni le ayudaron a mejorar realmente el equipo post Atenas.
Cruyff se despachó a gusto. “No me han dejado ni despedirme. ¿Y por qué tantas prisas? ¿Por qué no destituirme después del partido ante el Celta para poder decir adiós a mi público? La afición es inteligente y está por encima de las personas que dirigen el club, a quienes no tengo ningún respeto”.
Al día siguiente había partido en el Estadi. Un Barça-Celta que se convirtió en un abrumador plebiscito de la grada favorable a Cruyff. Rexach, que se quedó con el banquillo, siempre superviviente, siempre con un trabajo al que poder acudir andando desde su casa, accedió a un último guiño: sustituyó a Jordi que pedía el cambio, a poco del final, y el hijo se llevó, entre lágrimas y lanzando la camiseta a la grada, la ovación que correspondía al padre. Pañuelos, rabia, furia. “Johan, no tardes”, “Johan, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. La afición había criticado y con razón algunas decisiones de Cruyff, pero no aceptaba ni comprendía que la mejor época del club terminara de manera tan impropia y barriobajera. El alma del aficionado culé se adornó aquel día con un crespón negro por ocho intensos e inolvidables años de emociones y fútbol.
Cruyff desterró del Camp Nou los complejos, el victimismo, la cantinela escéptica del “Aquest any sí!” de cada verano y los repetidos y habituales “Avui patirem”. Convirtió la camiseta azulgrana en una orgullosa seña de identidad y disparó la autoestima barcelonista hasta cotas nunca antes vistas. Así resumió Jorge Valdano la marcha del genio: “Se va Cruyff, un obstáculo menos para el progreso de la mediocridad”.
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Última edición por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 11:04, editado 3 veces
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Xaxa

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La venganza fría de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 10:51

El 7 de noviembre de 1978, meses después de cumplir los 31 años, Johan Cruyff fue la estrella del partido homenaje que el Ajax de Amsterdam organizó para celebrar una carrera que parecía tocar a su fin y, de paso, agradecer todos los servicios prestados, incluidas las tres Copas de Europa de principios de década. Cruyff estaba por entonces semi-retirado después de cinco temporadas de altibajos en el FC Barcelona, con recuerdos imborrables como el 0-5 en el Bernabéu y detalles de niño caprichoso en forma de numerosas faltas de disciplina y enfrentamientos constantes con los distintos entrenadores. En total, su lustro como jugador emblema del Barça se había resuelto con una liga, una copa y un buen montón de fracasos europeos. Mucho ruido y pocas nueces.
Aquel encuentro tenía algo de despedida, por supuesto, de fin de ciclo. Nada que el Bayern de Munich ayudara a rebajar, pues ganó por un contundente 8-1, dejando claro que los tiempos felices en Amsterdam habían acabado y que los alemanes son malos invitados para este tipo de celebraciones emotivas.
En busca del dinero que Europa no le ofrecía, Cruyff decidió alargar su carrera unos meses en Estados Unidos, fichando por el multimillonario Los Angeles Aztecs pese a las insistentes ofertas de los dueños del New York Cosmos, equipo que había acogido a Pelé en su momento y que tenía a Franz Beckenbauer como máxima estrella. Puede que Cruyff no quisiera compartir estrellato o puede que a la familia le gustaran más los focos de Beverly Hills que los de Times Square, el caso es que Johan cogió las maletas y se plantó en Los Angeles para jugar hasta final de temporada, consiguiendo el título de mejor jugador de la liga… pero perdiendo la competición ante el Cosmos y su Kaiser.
Al año siguiente, el holandés cambió de aires y se fue a Washington para jugar con los Diplomats, un equipo completamente desconocido. Estados Unidos era por entonces lo que Qatar puede ser ahora pero a lo grande: cada franquicia buscaba el nombre mágico con el que llenar estadios y convencer a los aficionados de que una quinta gran liga era posible. Su etapa en los Diplomats pasó sin pena ni gloria, hasta el punto de que, cuando acabó la temporada americana, en marzo, Cruyff se largó al Levante durante cuatro meses. El equipo valenciano le ofrecía la posibilidad de volver a vestir de blaugrana en la liga española… y un salario de diez millones de pesetas al mes, que por entonces era una auténtica barbaridad.
Lo que llevó al presidente del Levante, entonces en Segunda División, a hacer una oferta así, lo podemos imaginar: sacudirse la imagen de club marginado en Valencia y a la vez colocar al club en el escaparate del mundo entero. Es complicado pensar que Cruyff aceptara por algo más que el dinero. Jugó diez partidos, marcó dos goles y volvió a su anodina trayectoria como jugador estrella de un equipo vulgar en Washington.
Después de meses valorando la retirada, con 34 años ya cumplidos, Cruyff decidió volver al Ajax. Pocos jugadores pueden permitirse volver al equipo que ya les ha hecho un homenaje de despedida. Michael Jordan, Magic Johnson… y Johan Cruyff. El “14” llegaba como gran capitán, referente de la afición y estrella del pasado, pero su trayectoria como jugador en activo no invitaba a ningún optimismo. Pese a todo, el Ajax ganó la liga en la temporada 1981/82 y volvería a repetir en la 1982/83, con Cruyff peleándose con todo lo que se le pusiera por delante, junta directiva incluida.
Sumido en algo parecido a una depresión o la simple angustia de ver el final cada vez más cerca, Cruyff pidió la renovación por una temporada más en la primavera de 1983, a los 36 años. El presidente del Ajax en aquel momento, Tom Harmsen, no solo no accedió sino que humilló al jugador con unas declaraciones impropias: “Cruyff no tiene nivel para la primera división holandesa”. Aquello era una exageración imperdonable, Cruyff no dominaba la liga, en parte por su habitual indolencia, pero venía de ayudar a ganar dos ligas y una Copa de Holanda y había vuelto a maravillar al mundo con el famoso “[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]”, el pase en corto a Jesper Olsen que culminaría el propio Cruyff para deleite de todos los espectadores.
La opción más sensata era retirarse, pero Cruyff no iba a retirarse humillado, eso lo tenía claro. Un hombre de sangre caliente como él no se iba a quedar en casa mientras un millonario le llamaba inútil. Recibió una interesante oferta del Paris Saint Germain para jugar junto a Janvion, Rocheteau o Luis Fernández, pero sus planes eran otros.
De Amsterdam se fue a Rotterdam y negoció su fichaje por el Feyenoord. Era algo impensable, casi más impensable que lo del Levante, porque Feyenoord y Ajax eran enemigos hasta el punto de matarse en los partidos. No podría haber nada más doloroso para el aficionado del Ajax que la marcha de su ídolo al máximo rival, algo así como si Xavi decidiera fichar por el Real Madrid para acabar su carrera. Muchos lo verían como una traición, para Cruyff era simplemente una venganza. Una fría y cruel venganza.
El Feyenoord llevaba nueve años sin ganar la liga, eclipsado por el Ajax pero también por equipos inferiores como el PSV Eindhoven o incluso el AZ Alkmaar. En sus filas contaba con un mediocampista agresivo, con facilidad para el gol, llamado Ruud Gullit y recién fichado del Go Ahead Eagles. La hinchada no sabía muy bien qué hacer, la verdad. La llegada de Cruyff a Rotterdam fue una conmoción en toda Holanda… pero especialmente en su ciudad de destino. Cuando te has pasado la vida insultando y abucheando a un tío, ¿qué demonios haces si ese tío juega para tu equipo?
Fue una temporada muy extraña. Para empezar, el Feyenoord cayó 8-2 ante el Ajax, con triplete de Marco Van Basten, lo que se vio como un palo definitivo para el orgullo de Cruyff. Inmutable, nada más acabar el partido, “El Flaco” declaró: “No importa, de todas maneras vamos a ganar la liga”. El campeonato se convirtió en una lucha entre Cruyff y los dos grandes equipos del momento: PSV y Ajax. Comandados desde el banquillo por This Librejts, los de Rotterdam encadenaron una racha de resultados positivos que les colocarían como líderes al final de la primera vuelta mientras el Ajax empezaba a desinflarse.
Cruyff jugaba desatado, como si no hubiera un mañana. El destino quiso que en octavos de final de la Copa de Holanda el rival volviera a ser el Ajax. Por entonces, la Copa se jugaba a un solo partido, sorteando el campo, y a Cruyff no le quedó más remedio que volver a Amsterdam a vengar aquel 8-2 y volver a enfrentarse a la reacción encontrada de los seguidores rojiblancos, que dudaban, como los del Feyenoord, si silbarle o aplaudirle. El partido acabó 2-2 y se tuvo que repetir, esta vez en Rotterdam. Con 1-1 en el marcador, el Feyenoord logró adelantarse en la prórroga y llevarse la eliminatoria. Su camino hasta la final tampoco fue fácil pero una vez ahí se llevó el título ante el Fortuna Sittard con un solitario gol de Peter Houtman en el minuto 72 de partido.
No sería el único título para Cruyff aquel año. Apoyado en una excelente actuación en su propio estadio, donde acabó invicto y logró 14 de 17 victorias, el Feyenoord se llevó el campeonato de manera relativamente cómoda, con cinco puntos sobre el PSV y seis sobre el humillado Ajax, coronándose campeón tras un contundente 0-5 en el campo del Willem II. El premio al mejor jugador de la competición fue para Johan Cruyff, el mismo que según Harmsen no tenía nivel ni para participar en esa liga. La guinda del pastel fue el partido de vuelta contra el Ajax en Rotterdam, una goleada por 4-1 en la que Cruyff participó con un gol y Gullit con otro.
En el total de la temporada, Cruyff y los suyos solo perderían dos partidos —el de Amsterdam y en Groningen, el único partido que se perdió Johan en toda la liga— y acabarían cerca de los 100 goles en apenas 34 jornadas. Para un equipo que venía de casi una década en blanco no estaba nada mal. El 13 de mayo de 1984, Johan Cruyff acababa su carrera como profesional con una victoria ante el PEC Zwolle, anotando [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], el undécimo en su cuenta particular en la liga, tras aprovecharse de un mal despeje del portero, en un movimiento marca de la casa: regate arrastrando la pelota y suave resolución.
Cumplida su revancha con creces, ahora sí, “El Flaco” decidió retirarse, siete años después de su partido de despedida. “Los últimos partidos han ido muy bien y mucha gente pensó que seguiría un año más pero tengo 37 años y me es imposible jugar como quiero, al nivel que quiero. Durante demasiados partidos he estado demasiado cansado”. A los pocos meses ya estaba de vuelta como director deportivo del Ajax, y poco después sustituiría a Leo Beenhakker en el banquillo.
El Feyenoord tardó otros nueve años en ganar una liga.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] - Octubre 2012


Última edición por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 11:12, editado 1 vez
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Re: 40 años de Johan Cruyff

Mensaje por Xaxa el Sáb 02 Nov 2013, 11:11

Excelentes artículos de Guillermo Ortiz y Daniel Cana que requieren su tiempo de lectura.
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Xaxa

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Re: 40 años de Johan Cruyff

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