La evolución táctica del Bayern de Pep.

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La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por Xaxa el Vie 09 Ago 2013, 17:05


Pat Riley lo llama The disease of more. Tras alcanzar un objetivo importante, cada jugador piensa que semejante logro merece una recompensa y exige un rol más importante dentro del equipo poniendo en riesgo el equilibrio del vestuario. “A menudo el éxito es el primer paso hacia el desastre”. Evitarlo queda en manos del entrenador, que tras triunfar se enfrenta al reto de mantenerse, el más complicado que puede ofrecer el mundo del deporte. Por lo general, al encontrarse este problema, los entrenadores tienen dos opciones: conservar la base y convencer a los jugadores que lo intenten una vez más o modificar cosas y tratar de conquistar los mismos objetivos de una forma diferente. En principio, la primera opción podría parecer la más segura, pero está lejos de serlo. Lo que funcionaba la temporada pasada no tiene por qué seguir teniendo éxito en la siguiente, los rivales se adaptan y ofrecen continuamente diferentes retos que requieren nuevas soluciones. Además, repetir las mismas situaciones una y otra vez pueden llegar a cansar a ciertos jugadores que sólo logran mantenerse motivados al enfrentarse a nuevos desafíos constantes. 
El Bayern de Múnich lo ganó todo la temporada pasada desplegando un fútbol apabullante que dejó perplejo a todo el mundo. Una vez conquistada la tan ansiada Champions, el objetivo para las siguientes temporadas está claro: marcar una época. Los capitanes, Lahm y Schweinsteiger, lo explicaban hace un par de semanas en una entrevista concedida a la revista Kicker: “Cuando uno recuerda los últimos años de competiciones a nivel de clubes se le viene solo una palabra a la cabeza: Barcelona. Nuestra máxima aspiración es acabar con esa hegemonía“. Para lograrlo, el gigante muniqués ha contratado ni más ni menos que a Pep Guardiola, uno de los principales responsables de establecer el dominio del club culé en el último lustro, ahora ante su primer gran reto fuera de la Ciudad Condal.
El de Santpedor tiene que lidiar con el duro trabajo de motivar a una plantilla que viene de hacer un histórico triplete y ha tomado la decisión que la mejor forma de hacerlo es modificando cosas. Por ello, hemos decidido seguir muy de cerca a este nuevo Bayern: a principios de cada mes publicaremos un análisis profundo de la evolución táctica del conjunto bávaro. Se tratarán conceptos generales, pero también se mencionarán partidos en específico para identificar todos lo retos que se le plantearon al equipo y cómo decidió enfrentarlos. El objetivo es que, al final de la temporada, tengamos un retrato claro que nos permita responder a todos los porqués que puedan llegar a generarse. Comencemos.

por IGNACIO ARCHONDO el 7 agosto, 2013 • 17:15 martiperarnau.com
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La salida

Mensaje por Xaxa el Vie 09 Ago 2013, 17:08

No habían pasado ni diez minutos del estreno de Guardiola como entrenador del Bayern cuando Pep salió disparado del banquillo para indicarle a Pierre-Emile Hojbjerg, su mediocentro, que dejara de abrir el balón a banda y buscara más a los interiores por el centro. El hecho puede parecer circunstancial, pero está lejos de serlo. Superada la pretemporada, parece claro que el principal cambio que quiere implantar el entrenador de Santpedor en el Bayern es la forma de sacar al balón jugado desde atrás. A partir de este concepto podemos explicar la gran mayoría de ajustes realizados por Guardiola en su primer mes de trabajo. Desde el cambio de sistema (4-3-3) al comportamiento del mediocentro, pasando por el fichaje de Thiago; todo apunta a lograr que el Bayern gestione de una forma diferente la base de la jugada. 
Para entender los cambios realizados por Guardiola, lo primero que tenemos que hacer es explicar las grandes diferencias que existen entre las dos principales variantes. Salir por el centro es más complicado: necesitas un jugador que sepa filtrar balones con continuidad y receptores que sepan moverse y encontrar espacios a la espalda de la primera linea de presión rival. Además, perder el balón en plena salida deja al equipo muy mal parado. La precisión tiene que ser máxima. Por ello, la mayoría de los equipos opta por salir por las bandas. Hilar pases en los carriles externos exige menos técnica, porque hay más espacio y una pérdida en esa zona deja al equipo menos vendido ante una eventual contra rival.
 
La temporada pasada, la plantilla del Bayern carecía de un jugador capaz de filtrar balones hacia la linea de mediapuntas con continuidad y, si bien Schweinsteiger conectaba con Kroos ocasionalmente, no era un movimiento al que se pudiera recurrir durante todo un partido. El problema se agudizó con la lesión del ex del Bayer Leverkusen y la entrada de Thomas Müller en la posición de mediapunta. El dorsal ’25′ siempre ha tenido serias dificultades fabricando lineas de pase en tres cuartos hacia sus compañeros, y aislarlo detrás de la linea de mediocampistas era demasiado simple para sus rivales. Si a esto le sumamos la poca calidad de los centrales del Bayern al corte y el consiguiente riesgo que esto significaba ante cualquier pérdida en la salida, es fácil entender por qué Heynckes le fue dando cada vez más importancia a Lahm y Alaba en la gestación de juego de su equipo.
 
Los resultados dejan claro que la decisión fue más que acertada, entonces ¿por qué cambiar? La respuesta es bastante simple: la salida lateral es más fácil de neutralizar y sufre muchísimo cuando el rival plantea un buen achique sobre la banda. El defecto cobra aún más relevancia si tomamos en cuenta que, para mala suerte del Bayern, hay un equipo en el norte de Westfalen que domina esta faceta del juego como pocos en la historia. Lo del Dortmund de Klopp es una locura.

Obviamente ha habido matices en cada partido, pero el plan del exentrenador del Mainz, al enfrentarse a su máximo rival, siempre ha partido del mismo mecanismo. Klopp le pide a su Dortmund que se pare en un 4-4-2 cuando el Bayern saca el balón desde atrás con los dos hombres más adelantados haciendo un trabajo especifico sobre los centrales bávaros. Así, el Borussia evita cualquier pase interior y obliga al Bayern a buscar a Lahm o Alaba en la banda. Una vez que el balón se encuentra en esa zona, el BVB activa su brutal achique lateral. Aprovechando que una vía de escape queda anulada por la linea de banda, extremo, pivote y lateral coordinan sus movimientos a la perfección para aislar al poseedor y robar el balón lo más arriba posible. Así, el Bayern sufre muchísimo cada vez que se enfrenta al Dortmund. Que apenas los haya logrado vencer en tres de los últimos once encuentros, así lo demuestra.

Es por ello que Guardiola se ha puesto como principal objetivo crear los mecanismos necesarios para superar esa presión inicial de Klopp –o de cualquier entrenador que plantee un partido parecido–, y evitar volver a caer en la trampa. De hecho la gran mayoría de sus decisiones se pueden explicar desde ese principio.

¿El Bayern no tiene un buen filtrador en el medio? Se ficha a Thiago ¿A la plantilla le falta un central que pueda corregir un eventual error en la salida? Javi Martínez pasa a jugar en el centro de la zaga. Incluso el 4-3-3 apunta en parte a tener más referencias por delante del mediocentro habilitando más opciones para salir por el centro. El cambio es bastante importante y los resultados hasta ahora han sido muy interesantes.

El principal dilema planteado durante la pretemporada ha sido quién va a ocupar finalmente la posición de mediocentro. Thiago es un genio del pase. Domina todas sus variantes y es capaz de encontrar a cualquier compañero en cualquier momento. De ahí, que a días de haber llegado Guardiola lo haya hecho jugar de ’5′ contra el HSV. La actuación del exbarcelonista fue esplendorosa, pero no tardaron en verse las costuras del invento.

Thiago es demasiado impulsivo y arriesga demasiado el balón en cada contacto. Este defecto explica sus problemas para adaptarse a la posición de interior en el modelo del Barça y su posterior salida del equipo. En el Bayern, al jugar aún más atrás, su presencia se hace muy arriesgada para un equipo que todavía no ha asimilado por completo los movimientos de su nuevo entrenador. El cuarto gol del Dortmund en la Supercopa alemana es un claro ejemplo de ello: Thiago, presionado, arriesga buscando a Pizarro en horizontal; los laterales están demasiado adelantados para una salida por dentro y no alcanzan a corregir la pérdida, que se traduce en gol de Reus, final sentenciada y varias dudas sembradas en la Säbener Strasse.

El problema de Guardiola es que la alternativa Schweinsteiger tampoco termina de encajar en el rol de mediocentro único que exige el sistema. El ’31′ es uno de los mediocampistas con más despliegue del mundo y el 4-3-3 de Pep lo obliga a mantener la posición por encima de cualquier cosa. Así fue en las semifinales de la Audi Cup contra el Sao Paulo, donde se vio al Bastian más inmóvil en años. Schweini cumplió, pero es imposible negar que atarlo es quitarle su esencia y privarlo de una faceta que lo llevó a ser uno de los referentes en su posición en los últimos años. Además, Schweinsteiger no domina el pase filtrado y con él en el campo es mucho más fácil obligar al Bayern a jugar por fuera. Thiago es evidentemente mejor en ese apartado, pero Schweinsteiger la pierde menos. Las inexistentes ocasiones recibidas contra el Sao Paulo son impensables con el mayor de los Alcántara en el centro de operaciones. Sin duda, parece ser la decisión clave del proyecto.

Como apunte final queda aclarar que Guardiola no es intransigente con sus ideas, y si el invento termina por no funcionar no va a tener ningún problema en intentar otra cosa. De hecho, durante toda la pretemporada, cuando la presión del rival se hacía insuperable, el Bayern ha optado por buscar a su extremo derecho por medio de un balón largo. Así sucedió contra el HSV, el Barcelona e incluso en algunos pasajes de la Supercopa contra el Dortmund. Pep sabe que en su nueva plantilla cuenta con armas que en su anterior equipo nunca tuvo –la altura, por ejemplo– y que sería muy inocente el desaprovecharlas.
 
APUNTES EXTRA

1. La incógnita Müller. La poca calidad de Müller para explotar los espacios libres en el carril central le ha hecho tener muchas dificultades cada vez que Guardiola lo ha colocado en el puesto de interior. Por ello, sus mejores actuaciones las ha firmado jugando de delantero centro, moviéndose con una calidad impresionante en el corazón del área. Su polivalencia ha permitido a Guardiola plantear un muy interesante intercambio de posiciones constante entre el ‘9’ y el extremo derecho que ha causado muchos problemas a sus rivales. Los centrales del Gladbach y el Barcelona, por ejemplo, sufrieron muchísimo al no tener nunca una referencia fija. La idea parece muy interesante y, sin duda, la analizaremos en profundidad en próximos artículos.

2. El rol de Kroos. Como ya comentamos, Guardiola emplea para su mediocampo a dos interiores muy escalonados. Uno ayuda constantemente al mediocentro a sacar el balón jugado desde atrás y el otro se ofrece siempre por delante del balón y carga el área ocasionalmente. Kroos ha ocupado la primera de las dos funciones durante toda la pretemporada y ha cumplido a la perfección. Sin duda, su rol dentro del equipo va a ser muy importante.

3. Javi Martínez de central. Cuando el exjugador del Athletic se reincorporó al equipo después de sus vacaciones, Guardiola le hizo entrenar con los defensas. Su brutal calidad en el corte le hace ideal para corregir cualquier error que pueda cometer el Bayern al sacar el balón desde atrás. Además, sus conducciones pintan vitales para descongestionar la presión rival y generarle más espacio al mediocentro. En el partido contra el Sao Paulo, se notó bastante que llevaba poco tiempo trabajando como pareja de Dante. De hecho, Pep llegó a llamar a ambos jugadores a la banda para explicarles cómo y cuándo tirar la linea. Jugará en una posición distinta, pero su importancia dentro del equipo, con respecto a la anterior temporada, no parece que vaya a disminuir en lo más mínimo. Javi es vital para Guardiola.

 
por IGNACIO ARCHONDO el 7 agosto, 2013 • 17:15 martiperarnau.com
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por CJP_BCN el Vie 09 Ago 2013, 20:26

Gracias xaxa.




(entre tu y yo, también lo "colgué" en el foro de la Bundesliga!!!! PERO ESTE ES EN REALIDAD SU SITIO)
       
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por Xaxa el Sáb 10 Ago 2013, 07:08

Oye me llevas "loca", jajaja ... donde está eso de la Bundes ...qué  ??? Suspect
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por CJP_BCN el Sáb 10 Ago 2013, 12:14

Xaxa escribió:Oye me llevas "loca", jajaja ... donde está eso de la Bundes ...qué  ??? Suspect
http://www.foropuntopelota.com/t49261-fc-bayern-hilo-oficial

Pero lo que sea directamente de Pep .... mejor lo dejamos aquí. En su altar!!! xDDDDDD
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El riesgo

Mensaje por Xaxa el Dom 08 Sep 2013, 13:03

Termina el primer mes de competición oficial para el Bayern 2013-2014 y, si bien las sensaciones no siempre han sido positivas, la conquista de la Supercopa Europea ha instaurado la calma en el entorno del gigante bávaro. La anterior entrada la dedicamos casi en su totalidad a explicar el porqué de la insistencia de Guardiola en salir por dentro y los grandes beneficios que ese cambio podía traerle al Bayern. Pues bien, las diversas lesiones en la plantilla, unidas al bajo estado de forma de Schweinsteiger, han hecho que, por ahora, el ajuste haya quedado relegado a un segundo plano. Incapaz de llevar a cabo su cambio más importante, Guardiola ha dedicado el mes a introducir varios ajustes para permitir a su equipo superar más fácilmente su gran punto débil: el achique lateral.
Puede parecer una exageración, pero todos los equipos que ha enfrentado el Bayern durante el mes de agosto han usado el mismo plan de base. Inspirados en la forma en la que el Borussia Dortmund ha maniatado al club bávaro en el último años, tanto Mourinho como Streich, pasando por Veh o Favre, han parado a sus equipos en sendos 4-4-2 destinados a expulsar la salida del Bayern hacia las bandas. Aunque el escalonamiento de los dos delanteros ha variado en cada partido, el objetivo de estos siempre ha sido obligar a los dos centrales bávaros a jugar el balón hacia afuera. De esta manera se busca minimizar la incidencia de los interiores en el juego de los de Guardiola y acorralar al Bayern en un costado.
Ante esto, Pep ha introducido dos importantes ajustes: el primero consiste en pedirle a Schweinsteiger que se inserte entre los dos centrales cada vez que su equipo saca el balón jugado desde atrás. Bastian todavía arrastra las secuelas de su última lesión y su capacidad de giro está seriamente afectada. Al retrasar su posición, el ‘31′ se aleja de la presión rival y puede recibir el balón con más tiempo para pensar y ejecutar. Además, mediante este movimiento su equipo se asegura una superioridad numérica ante los dos delanteros rivales, minimizando así el riesgo de una eventual perdida en salida. Suena bien, pero aún así el Bayern ha sido incapaz de sacar el balón jugado por dentro. La lesión de Thiago ha obligado a Guardiola a tener que alinear siempre a un falso interior (Müller, Shaqiri, Götze) en el medio y la generación de lineas de pase por detrás de la linea de presión rival se ha visto debilitada. Esto le ha complicado aún más el trabajo a un ya limitado Schweinsteiger a la hora de filtrar balones hacia adelante y al Bayern no le ha quedado otra que salir por las bandas.
Es aquí donde entra el segundo ajuste introducido por Guardiola. El de Santpedor quiere que cuando su equipo se vea forzado a salir por fuera, lo haga en mejores condiciones. Pep ha ideado una serie de movimientos en la salida que mejoran ampliamente la situación del primer receptor y hacen que al rival le resulte más complicado aislarlo en una  banda. Cuando el balón va hacia uno de los centrales, el lateral se mete por adentro y es el extremo el que se pega a la cal para recibir abierto.
El recurso se ha visto en ambas bandas, pero ha sido en la izquierda donde se ha mostrado más diferencial. Alaba dobla a Ribéry por dentro, arrastrando a su marca y generando un espacio para que el francés reciba con tiempo para decidir. Al jugar a banda cambiada, el ’7′ tiene más recursos de los que tendría un lateral en una salida externa tradicional. Puede conducir hacia adentro, hacer un cambio de orientación o buscar el desmarque de Alaba en profundidad.Como cuarta opción queda el apoyo en corto con Kroos, interior izquierdo y tercer vértice del triángulo. El alemán ha cuajado excelentes actuaciones durante todo el mes. Su tarea: compensar los movimientos de sus compañeros y garantizar la fluidez en ese costado se ajusta muy bien a sus características. Las geniales combinaciones entre los tres jugadores le han permitido al Bayern superar constantemente los achiques laterales de sus rivales y plantarse en fase ofensiva con una facilidad extrema. Si a esto le sumamos el hecho de que, gracias al movimiento, Ribéry ha visto multiplicados sus contactos con el balón, no cabe más que alabar a Guardiola. El ajuste es brillante.
Hasta aquí todo bien, el Bayern ha sabido llegar a tres cuartos con bastante suficiencia. La banda izquierda ha funcionado de mil maravillas y todos los rivales se han visto forzados a replegar en su propio campo. Los de Guardiola viven en un constante ataque estático y es ahí donde surgen la mayoría de sus problemas.
Al jugar con un sólo mediocentro, la capacidad de corrección tras perdida es mucho menor. El Bayern de Heynckes arriesgaba muchísimo el balón porque sabía que, si lo perdía, atrás estaban Schweinsteiger y Javi Martínez para realizar todas las coberturas necesarias. Remates desde afuera del área, centros, verticalidad pura. Con Guardiola, el conjunto bávaro sólo cuenta con un jugador en esa zona; por lo que, para no sufrir exageradamente en transición defensiva, es necesario que el equipo baje una velocidad y sea más paciente en cada posesión.
El Bayern tiene que asentarse antes de poder arriesgar. Asegurar ese pase extra forzaría al rival a replegar más profundamente y haría más complicada una eventual contra tras robo. Es a partir de este principio que se explica la reconversión de Lahm a la posición de interior. A diferencia de la gran mayoría de sus compañeros, el capitán de Alemania entiende que no se tiene que buscar la portería en cada acción. Su presencia en el mediocampo le asegura a Guardiola esa paciencia necesaria para asentar cada fase ofensiva y su excepcional técnica y capacidad de giro son perfectas para alcanzar las cotas de posesión que Pep desea. Quitársela a Lahm es muy, muy complicado y hasta que sus compañeros no terminen de asimilar el nuevo ritmo impuesto por su entrenador, lo más normal es que lo sigamos viendo en el centro del campo.
Eso sí, que nadie se equivoque. El Bayern no va a ser nunca un equipo de control total como era, por ejemplo, el Barcelona 2010/11. No tiene jugadores para serlo, y copiar ese modelo atentaría contra la naturaleza de varios de sus futbolistas. Guardiola sabe que es necesario encontrar un punto medio y hasta ahora el Bayern no ha logrado alcanzarlo del todo.  En todo el mes de agosto, el gigante bávaro ha alternado partidos de control total, pero muy pocas ocasiones claras a favor (Frankfurt, Nürnberg) con encuentros donde ha logrado convertir al portero rival en figura, pero ha concedido demasiadas facilidades en transición defensiva (Gladbach, Chelsea).
En su búsqueda por dar con la tecla, el equipo a veces ha sido demasiado conservador. El mejor ejemplo de ello fue la primera parte del clásico de Baviera contra el Nürnberg. Los de Guardiola rozaron por varios momentos el 90 % de posesión, pero en ningún momento pareció que su rival sufriera para defenderlos. El juego era demasiado pausado y la circulación demasiado lenta. Para un equipo acostumbrado a tener un volumen ofensivo casi abusivo, el no generar ocasiones lleva rápidamente a la desesperación, por lo que se alcanza el otro extremo: una verticalidad excesiva. El Bayern comienza a precipitarse y sufre las consecuencias. La espalda de Kroos se convierte en una autopista para las contras de sus rivales, que en tres toques se plantan en el área de Neuer sin necesidad de grandes proezas asociativas. Quien tenga dudas que vea el partido contra el Gladbach y observe la facilidad con la que Arango y Herrmann causaban estragos en cada contragolpe. En los 6 partidos disputados en el mes de agosto, han sido muy pocas las veces que el Bayern ha encontrado el término medio que su entrenador busca.
 
El partido contra el equipo de Favre terminó, como no podía ser de otra manera, con Lahm jugando de interior y Pep bastante molesto en la banda. El éxito de su idea depende principalmente de que sus jugadores logren asimilar el cambio de ritmo arriba. El desafío es complicado: si estás acostumbrado a ganar con algo, ¿para qué cambiar? De momento, el triunfo en la final de la Supercopa europea y el gran juego desarrollado durante gran parte de ella le han otorgado a Guardiola argumentos extras para convencer a sus jugadores de que el cambio les puede resultar beneficioso. El siguiente mes se antoja clave.
APUNTES EXTRA

    Robben en el lado débil. Hay pocos jugadores en la plantilla del Bayern más verticales que Arjen Robben. Es por ello que a principio de temporada se imaginaba difícil su relación con el modelo de Guardiola. Pues bien, tras un mes de competición, el holandés se las ha arreglado para ser uno de los jugadores más importantes de este inicio de temporada. El triángulo Ribéry-Alaba-Kroos marca tantas diferencias que suele obligar al rival a bascular sobre su costado derecho. Esto libera a Robben en la otra banda y basta con un simple cambio de orientación para que el Bayern deje a su jugador más decisivo en un uno contra uno frente al lateral rival. Tener a Arjen sobre el campo probablemente causa varias pérdidas que Pep preferiría ahorrarse, pero de momento su presencia significa puntos garantizados a los que el técnico de Santpedor no puede renunciar.



    Javi Martínez como mediocentro. El plan inicial de Pep era utilizar al ex Athletic de Bilbao en el centro de la zaga, pero contra el Chelsea las circunstancias lo llevaron a ponerlo de mediocentro y el ’8′ anuló por completo las peligrosísimas contras del conjunto de Mourinho. Si el Bayern no aprende finalmente a tener más paciencia en sus ataques, poner al de Estella como mediocampista recuperador puede ser la solución para mejorar la débil transición defensiva del equipo. Se hace difícil pensar en mediocampistas que sean mejores en el corte que Javi y, tras su brutal exhibición en Praga, colocarlo como ‘5′ sin duda es un recurso a tomar en cuenta.



    La posición de Schweinsteiger. Mediada la primera mitad del Eintracht-Bayern, el comentarista de Sky exclamó: “Si las cosas siguen así, Schweini sólo va a poder ver el área desde muy muy lejos”. La nueva posición de Bastian ha causado bastante confusión en Alemania, que ve con bastante desconfianza el hecho de que un jugador tan móvil haya reducido su rango de acción tan precipitadamente. Schweinsteiger es el ancla de Guardiola y para que el sistema funcione es necesario que mantenga la posición en todo momento. Durante los partidos es muy fácil encontrar situaciones donde el ’31′ antes se hubiera sumado al ataque y ahora decide contenerse y quedarse quieto. Razones para hacerlo no le faltan: en el segundo tiempo del partido contra el Frankfurt optó por cargar el área en un centro y la jugada terminó con Lakić encarando a Neuer mano a mano. Schweini parece estar poniendo todo de su parte, pero es difícil argumentar que su nueva posición explota realmente sus mayores virtudes. ¿Aguantará?



por IGNACIO ARCHONDO el 8 septiembre, 2013 • 5:20  martiperarnau.com
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La Solución

Mensaje por Xaxa el Lun 21 Oct 2013, 20:35

Corría el minuto 30 del primer tiempo de la Supercopa europea y el Chelsea de Mourinho estaba barriendo al Bayern de Guardiola. Las numerosas bajas en el centro del campo bávaro habían obligado a Pep a colocar a Kroos como mediocentro y la inexperiencia del ex Bayer Leverkusen en esa posición estaba afectando seriamente al desempeño de su equipo. Fue entonces cuando Lahm le ordenó a Toni que intercambiara posiciones con él y pasara a jugar de interior. El rendimiento del Bayern mejoró automáticamente. Para sorpresa de todos, el mejor lateral derecho del mundo firmó una gran actuación como ’5′ posicional. “Philipp es el jugador más inteligente que he dirigido en mi carrera”, declaró Guardiola después del partido. No era para menos, el capitán había descubierto la solución a un problema que venía molestando a su entrenador desde el principio de la temporada. Después de probar y probar, Pep por fin había encontrado a su mediocentro.
Lahm ha jugado como ’5′ todos los partidos desde aquella final en Praga. Gracias a él, Pep por fin ha podido alinear a dos mediocampistas puros por delante del mediocentro y prescindir de esos ‘falsos interiores’ que tantas dudas habían creado en el juego de su equipo durante el mes anterior. El hecho de que tanto Schweini como Kroos puedan ocupar la posición de mediocentro temporalmente a lo largo del partido ha mejorado muchísimo la fluidez en la circulación de balón del Bayern. Si bien Lahm ejerce de pivote la mayor parte del tiempo, su gama de movimientos dista mucho de las del tieso Schweinsteiger que vimos durante las primeras jornadas de liga. Cuando Philipp ve un espacio libre no duda en atacarlo porque sabe que su espalda va a ser cubierta por cualquiera de sus dos compañeros. Así, el Bayern le saca provecho a situaciones que antes desperdiciaba por el miedo de Bastian a conceder espacios a la contra. Las rotaciones son constantes y los rivales sufren mucho para realizar las coberturas necesarias. Guardiola sonríe.
Pese a ello, las mayores ventajas de la nueva posición de Lahm no radican ahí. Todo lo antes explicado también podría verse con el ’21’ jugando de interior. Entonces, ¿por qué alinearlo de mediocentro? La principal razón es que no hay ningún jugador en la plantilla del Bayern que sepa proteger el balón mejor que el capitán. Ya explicamos en la anterior edición que la obsesión de Guardiola con no perder el balón en la salida lo ha obligado a insertar al mediocentro entre los centrales cada vez que el Bayern saca el balón jugado desde atrás. Así, el de Santpedor se asegura tener una superioridad numérica frente a los delanteros del otro equipo. De hecho, cuando en el partido ante el Schalke los de Gelsenkirchen amagaron con presionar con tres hombres, Schweinsteiger bajó inmediatamente a formar una linea de cuatro atrás para garantizar una salida limpia. Es en este aspecto que Lahm se ha vuelto crucial. El capitán nunca la pierde. Su brutal capacidad de giro lo hace inmune a cualquier presión rival y garantiza que el Bayern siempre salga con la pelota controlada desde atrás. Philipp la retiene y hace la pausa necesaria para que sus compañeros asuman las posiciones diseñadas por su entrenador para garantizar un mejor desenvolvimiento en fase ofensiva. Es aquí donde nos encontramos con el principal cambio implementado por Guardiola con respecto al anterior mes y la mayor causa de la mejora de juego en el equipo: el 3-4-2-1
Contaba Guardiola en Buenos Aires que la principal razón que tuvo para reinventar a Messi como ‘falso 9’ fue que con el argentino jugando en esa posición el Barcelona pasó a tener un efectivo más en el centro del campo. El hecho de tener siempre superioridad numérica en el medio sumado a la excelsa técnica de la gran mayoría de sus futbolistas garantizaba que en todos los partidos el balón fuera blaugrana. En Múnich, Pep ha vuelto a innovar y ha optado por hacerse dueño de la posesión a través de la implementación de falsos laterales. Cuando Lahm baja a recibir de su portero, Rafinha y Alaba suben 30 metros y se colocan a la misma altura de los interiores. Los dos laterales centran su posición y le permiten a su equipo tener hasta cuatro referencias en el carril central, una al lado de la otra. Esto provoca que el mediocentro del Bayern tenga más opciones que nunca para continuar la jugada y filtrar balones a la espalda de los mediocampistas rivales. Las recepciones de los interiores en tres cuartos se han hecho más comunes y los rivales nunca han sufrido tanto para orientar la salida del equipo bávaro hacia las bandas.
                                                                                            

Llegados a este punto, toca explicar la razón por la que el Bayern ha mejorado ostensiblemente su juego en este mes de septiembre. Robben declaró hace unas semanas, en una entrevista concedida a la revista Kicker, que una de las principales diferencia entre Guardiola y Heynckes era que el de Santpedor estaba obsesionado con fabricar 1v1s. “En la anterior temporada nos enfrentábamos siempre a situaciones de uno contra dos o uno contra tres. Pep quiere generar más duelos directos”. Pues bien. La introducción del 3-4-2-1 tiene exactamente eso como principal objetivo.
 
Al juntar a cuatro jugadores en la misma zona del campo, el Bayern obliga a sus rivales a estrechar su linea de mediocampistas para evitar recepciones en el carril central. Este movimiento no hace más que beneficiar a Ribéry y Robben que quedan en un constante uno contra uno ante sus laterales.  Es impresionante la cantidad de recepciones limpias que logra generar el Bayern cerca de las lineas de cal. Quien quiera un ejemplo que repase el partido de liga disputado en el Veltins Arena contra el Schalke 04. Dante encontraba una y otra vez a Ribéry abierto en banda porque Farfán, el teórico encargado de tapar esa linea de pase, tenía que centrar su posición constantemente para evitar las recepciones de Alaba. El lateral derecho local, Uchida, se vio obligado a enfrentar al mejor futbolista de la anterior Champions League sin ayuda alguna durante todo el encuentro. Resultado final: 0-4 y una profunda humillación para el club de la cuenca del Ruhr ante uno de sus más grandes rivales. 
El partido fue un claro ejemplo de lo que puede lograr el sistema de Pep cuando funciona a la perfección. Guardiola ha conseguido que dos de sus futbolistas más diferenciales reciban siempre solos y en ventaja. La pausa de Lahm en la salida permite que cuando el balón llegue a Robben y Ribéry, el equipo esté tan bien parado que estos puedan arriesgar todo lo que quieran sin miedo a ocasionar una contra. Los resultados han sido devastadores. Ambos están teniendo un rendimiento espectacular.
Como última duda queda saber si Lahm mantendrá su lugar como mediocentro cuando la enfermería del Bayern se vacíe. Por más que Rafinha esté cumpliendo mucho mejor de lo esperado, alinearlo cuando la temporada esté en juego sigue antojándose bastante riesgoso. Además, hay pocos jugadores en el mundo que se puedan adaptar mejor que Lahm a ese rol de ‘falso lateral’ del que Pep está sacando tanto provecho. Lamentablemente las lesiones de larga duración de Javi Martínez y Thiago Alcántara han hecho que la decisión se posponga un poco más. Esperaremos atentos.

APUNTES EXTRA


    Atasco en la banda derecha. Pese al pleno de victorias y la clara evolución del equipo, no todo han sido buenas noticias para Pep durante el mes de septiembre. Los entrenadores rivales no han tardado en darse cuenta que el lado izquierdo es donde el equipo de Pep marca la mayoría de las diferencias por lo que han tomado varias medidas para evitar que el balón termine en esa zona. Durante el partido ante el Wolfsburg se pudo observar claramente cómo los dos puntas visitantes trabajaban sin descanso para orientar la salida del Bayern a la derecha. No fueron pocas las veces que Diego se pegó unos sprints tremendos para evitar que el balón llegara a los pies de Dante. El entrenador del Hannover, por su parte, no se contentó con esa medida y ordenó una marca personal de Bittencourt sobre Alaba. El lateral austriaco intentó alejarse lo más posible de las jugadas para crearle espacio a sus compañeros, pero aún así no pudo evitar que el rendimiento de su equipo se resintiera. 

    En la derecha, el Bayern genera muchas menos ventajas que en la izquierda por la simple razón de que la paleta de recursos de Robben es más limitada que la de Ribéry. El problema se hace aún más grande si nos toca comparar a Alaba con Rafinha. Pep ha intentado solucionar el problema pidiendo una mayor rotación de posiciones en ese costado. Mandzukic cae constantemente a la banda mientras que Robben se va al centro y cuando Müller juega de interior no es nada raro verlo ejercer la función de ‘falso extremo derecho’. Pese a ello, el Bayern ha sufrido cuando lo han obligado a enfocar su ofensiva sobre ese costado. Ante el Wolfsburg, la desesperación llegó a ser tal que Ribéry comenzó a cambiarse de banda sólo para intentar desatascar el cerrojo. El resultado, un sufrido 1-0 lo dice todo. Sin duda es un problema que Guardiola todavía tiene que solucionar en el futuro.

    Los problemas de Müller. Ya hablamos en ediciones pasadas sobre las dificultades de Müller para encontrar un lugar que termine de explotar sus inmensas cualidades dentro del sistema de Guardiola. Lastimosamente para Thomas, la situación en septiembre no ha cambiado. Su incapacidad para cubrir la espalda de Lahm cuando este acude a un apoyo le resta fluidez a la rotación en el centro del campo. Además, sus problemas para ofrecer lineas de pase por detrás de los mediocampistas rivales persisten y pese a que gracias a su enorme talento se las ha arreglado para ser decisivo en algunos partidos es imposible no tener dudas sobre su lugar en el equipo una vez que todos se recuperen. Ante el City y el Leverkusen, Guardiola decidió probarlo de delantero y las sensaciones fueron bastante más positivas, pero de eso nos tocará hablar en el siguiente informe. Octubre pinta muy interesante. 

por IGNACIO ARCHONDO el 15 octubre, 2013 • 13:58

http://www.martiperarnau.com/articulos-de-futbol/bundesliga/la-evolucion-tactica-del-bayern-de-guardiola-la-solucion-septiembre/


ARTÍCULOS ANTERIORES
0. Introducción a La evolución táctica del Bayern de Guardiola
1. La salida (julio)
2. El riesgo (agosto)

* Ignacio Archondo.
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La reacción

Mensaje por Xaxa el Vie 15 Nov 2013, 19:47

Si hasta ahora no habíamos hablado de los rivales del Bayern en profundidad como prometimos, fue porque durante los primeros dos meses de competición las respuestas de los entrenadores de la Bundesliga a los cambios introducidos por Guardiola habían sido bastante decepcionantes. Una y otra vez los equipos salían a enfrentar al Bayern en sendos 4-4-2 destinados a taponar la salida central del gigante bávaro. El planteamiento se repitió en las primeras ocho jornadas de liga y tampoco varió mucho cuando al Bayern le tocó salir a jugar en Europa. Había algunos ajustes interesantes, sí, pero ningún entrenador se había atrevido a modificar drásticamente el contexto de los partidos. Todo eso cambió la tarde del 5 de octubre, en el BayArena de Leverkusen. Sami Hyypiä paró a su equipo en un 4-5-1 que obligó al Bayern a pensar en nuevas respuestas por primera vez en la temporada. El apasionante partido fue sólo el comienzo de una reacción que se extendió durante todo el mes. Tuchel (Mainz) y Luhukay (Hertha Berlin) hicieron cambios aún más interesantes que obligaron a Pep a exprimirse al máximo. Por ello, hemos decidido centrar el análisis del mes de octubre en estos tres encuentros con la certeza de que el rival que finalmente logre vencer al Bayern de Guardiola seguramente habrá extraído varias conclusiones de los mismos.

En la edición anterior hablamos de la superioridad numérica en el medio que había logrado imponer Pep con la introducción de falsos laterales. Pensando en ello, Hyypiä decidió retrasar a sus tradicionales extremos para formar una linea de cinco hombres en el centro del campo. El objetivo era claro: tapar a los 4 jugadores que suele parar el Bayern en el carril central sin tener que liberar a Ribéry y a Shaqiri en las bandas. La medida funcionó en un principio. El Bayern no lograba encontrar recepciones libres por fuera y era obligado a realizar constantes cambios de orientación para encontrar espacios menos poblados. Los de Pep estaban claramente incómodos, pero poco a poco iban a encontrar la solución al planteamiento de Hyypiä. Al retrasar a sus extremos, el entrenador finlandés dejó a Kießling muy solo a la hora de presionar la salida rival. Este hecho sumado a la pobre labor defensiva del ‘9’ alemán le permitieron al Bayern salir con muchísima facilidad desde atrás. Lahm gozó de demasiada libertad durante todo el partido y contó siempre con el tiempo suficiente para filtrar balones hacia la zona de tres cuartos. El trabajo del Leverkusen sobre el primer tercio de campo era tan pobre, que el ’21’ podía conducir hasta arrastrar una marca o aguantar el balón hasta que el movimiento de sus compañeros generara una vía de escape segura. Así, los visitantes se hicieron con el control del encuentro y comenzaron a generar ocasiones sobre la portería de un excelente Bernd Leno.

Los de Hyypiä estaban sufriendo el partido y las cosas se iban a poner mucho peores. Müller, que firmó una de sus mejores actuaciones en la temporada, terminó de volcar el partido a favor de su equipo. Partiendo desde la posición de delantero centro, el ’25’ comenzó a tirar apoyos hacia la zona de interiores causándole un serio problema al sistema defensivo del Leverkusen. Los centrales, temerosos de las diagonales de Shaqiri y Ribéry decidieron no acompañar los movimientos del delantero y mantuvieron su posición en todo momento. Esto obligó a la linea de mediocampistas local a asumir una marca extra y, pese a que Müller tiene deficiencias a la hora de moverse en zonas más retrasadas, su sola presencia en tres cuartos comenzó a generar espacios en las bandas. Con Ribéry liberado, el Bayern activó un mecanismo que le ha traído muchísimos réditos a lo largo de la temporada.

El movimiento es bastante simple. Con Alaba posicionado de falso interior, el central izquierdo encuentra a Ribéry abierto en banda y con espacio para encarar a su marcador. Franck recibe, atrae a su lateral y suelta un pase en profundidad hacia Alaba que ataca el espacio liberado a toda velocidad. Cuando esto funciona, el Bayern se convierte en una máquina de generar centros muy difícil de contener. En Leverkusen sólo un milagroso portero los alejó de la victoria. Hyypiä pobló el centro del campo, pero puso demasiado poco énfasis en el trabajo sobre las bandas, zona donde el Bayern marca la gran mayoría de las diferencias. El entrenador del Mainz tomó nota y aplicó lo aprendido en el siguiente partido.



Probablemente ningún equipo haya puesto en tantos problemas al Bayern como lo hizo el conjunto de Thomas Tuchel durante los primeros 45 minutos del enfrentamiento entre ambos. El entrenador del Mainz corrigió el planteamiento de Hyypiä, y paró a su equipo en un 5-4-1 con Shawn Parker como único punta de lanza. Las razones eran obvias. El sistema de Guardiola hace que cada recepción de los extremos se convierta en un serio dilema para sus marcadores. Si deciden encimarlos, abren un espacio a sus espaldas que es inmediatamente aprovechado por Rafinha y Alaba. En cambio, si deciden esperarlos, Ribéry y Robben cuentan con el espacio necesario para decidir la jugada por si mismos. Por ello, Tuchel decidió presentar una linea de cinco que le permitía a sus carrileros encimar todo lo posible a los extremos del Bayern, sin miedo a abrir un espacio a sus espaldas. Además, el hecho de contar con tres centrales hacía que los posibles apoyos del delantero centro que tantos problemas había causado al Leverkusen pudieran ser seguidos sin problema alguno.

El Bayern sufrió en todo el campo. Atrás, Parker realizaba un gran trabajo sobre Lahm, encimándolo en todo momento y quitándole segundos para pensar. En el medio, la estrecha linea de 4 mediocampistas taponaba cualquier intento de salida por el centro y expulsaba a los de Pep hacia las bandas. Müller y Robben , los extremos, recibían siempre con un marcador encima y no podían generar ventaja alguna. El 0-1 en el marcador lo decía todo. Guardiola tenía que mover ficha.

Hemos visto demasiado poco el 4-2-3-1 que utilizó Pep en el segundo tiempo como para especificar todas sus ventajas. Lo cierto es que el Bayern pasó a ocupar las bandas con dos jugadores en vez de uno y los carrileros comenzaron a dudar entre quedarse con los extremos o ir a marcar a los laterales. Además, el hecho de tener a dos mediocampistas retrasados le permitió al Bayern arriesgar más el balón y acelerar la circulación. Götze, jugando de mediapunta, supo interpretar muy bien su función y encontró constantes recepciones entre lineas. El Bayern le dio la vuelta al partido y terminó goleando. Tuchel resumió lo acontecido a la perfección en la rueda de prensa posterior: “El Bayern tiene tantas opciones que te puede cambiar todo el contexto del partido en cuestión de segundos. Antes tenías respuestas y de pronto ya no tienes ninguna”.

Una semana después, el Bayern recibió al Hertha y el planteamiento del entrenador visitante volvió a exigir lo mejor de Guardiola. Luhukay entendió que aguantar 90 minutos sin cometer errores atrás era algo que no estaba al alcance de su equipo por lo que decidió jugársela. El Hertha se paró en un tradicional 4-4-2, pero su conducta sobre el terreno de juego distó mucho de la exhibida por todos los equipos que habían pasado antes por el Allianz Arena. En vez de replegar sobre su propio campo, el Hertha ejecutó una presión intermedia muy agresiva. El objetivo era robar el balón lo más pronto posible. Los mediocampistas no tenían miedo de romper lineas con tal de incomodar al poseedor del balón y su comportamiento en cada cruce era muy agresivo. La medida fue un éxito. Los de Pep nunca lograron asentar su 3-4-2-1 con el que someten a sus rivales y sufrieron mucho para lograr una circulación fluida. El Hertha robaba el balón y transitaba a toda velocidad hacia la portería de un desprotegido Neuer.

No era la primera vez que el Bayern se enfrentaba a una presión sobre su propio campo. En el BayArena, cada vez que Neuer sacaba de puerta el Leverkusen mandaba a tres hombres a trabajar sobre la salida de balón bávara. La medida nunca tuvo éxito. Los defensores del Bayern estuvieron tan acertados técnicamente que los de Hyypiä no lograron robar ni un balón en el último tercio del campo y cada intento de presión terminaba con los de Guardiola atacando a toda velocidad los espacios dejados por los atacantes. En el Allianz Arena la situación fue muy diferente. La lesión de Dante obligó a Pep a alinear a un muy limitado van Buyten en la derecha y a cambiar a Boateng de perfil. Esto causó que la capacidad de asociación en el primer tercio de campo descendiera mucho y le permitió al Hertha recuperar muchísimos balones en plena salida bávara. Los visitantes eran tan superiores que merecieron ponerse 0-2 en los primeros 20 minutos. Ramos cabeceó adentro un tiro de esquina y Ben Hatira estrelló el balón en el larguero. El Allianz Arena no se lo podía creer.
 

Pep no tardó en mover ficha y optó nuevamente por el 4-2-3-1 que había rescatado a su equipo la semana pasada. El Bayern se impuso 3-2, pero nunca dejó de conceder ocasiones. Guardiola tiene trabajo por delante. La Bundesliga por fin ha reaccionado y le está planteando retos nuevos a su equipo en cada partido. En el horizonte ya se vislumbra el reto más grande que puede ofrecer la competición. Será el 23 de noviembre en el Signal-Iduna-Park. Klopp espera ansioso.

APUNTES EXTRA

  • Schweinsteiger en la izquierda. El lado izquierdo es, sin duda alguna, el costado donde el Bayern marca más diferencias. Ribéry está a un nivel colosal y los rivales cada vez toman más recaudos para evitar sus recepciones. Guardiola ha tomado nota y ha creado un mecanismo que le permite a su equipo salir por su lado fuerte con más facilidad. Todo gira alrededor de la figura de Schweinsteiger. Cuando el Bayern no logra salir por la izquierda, el vicecapitán baja unos metros y se sitúa a la misma altura que Lahm y los centrales, formando una linea de 4 en la que él es el teórico lateral izquierdo. Así, los de Pep pueden contar con un excepcional pasador en esa banda y se aseguran una abrumadora superioridad numérica en la salida. Ribéry maximiza sus recepciones y el Bayern gana más partidos. Así de simple. 
por IGNACIO ARCHONDO el 7 noviembre, 2013 - martiperarnau.com
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La alternativa

Mensaje por Xaxa el Sáb 07 Dic 2013, 17:37

Resulta curioso que Guardiola suela ser nombrado como un estandarte del fútbol romántico y ultraofensivo. Si algo ha demostrado Pep en su carrera como entrenador es que prepara minuciosamente cada detalle de cada partido y no teme tomar medidas conservadoras si piensa que estas lo van a acercar a la victoria. El de Santpedor prioriza la competitividad ante todo. Ejemplos de ello sobran y el más reciente todavía está fresco en nuestras memorias. En el Signal-Iduna-Park, ante la primera noche clave de la temporada, Guardiola realizó ajustes muy profundos que hicieron que su equipo mostrara una cara diametralmente opuesta a la que habíamos visto hasta el momento. El cambio no se quedó ahí. Tras conseguir la victoria y meterse media Bundesliga en el bolsillo, Pep mantuvo el planteamiento en los dos siguientes partidos. El tiempo dirá si el cambio es definitivo, pero sin duda hemos sido testigos del nacimiento del Bayern más conservador de lo que va de la temporada: el Bayern horizontal.

Quizás la decisión más importante de Guardiola en sus primeros 4 meses en Múnich había sido la introducción de falsos laterales. Ya lo hemos explicado varias veces. Cuando el Bayern sacaba el balón desde atrás, Alaba y Rafinha cerraban su posición y se colocaban al lado de Kroos y Schweinsteiger formando una linea de 4 en el centro del campo. La medida le garantizaba a los de Pep contar siempre con una superioridad numérica en el medio, pero también los hacía más vulnerables a las contras. Como al atacar, los laterales se alejaban tanto de la zona que teóricamente tenían que defender, era bastante habitual ver a los rivales atacar sus espaldas con balones largos durante todo el partido. Hace unas semanas, el Hoffenheim llegó incluso a invertir las marcas en el centro del campo para explotar mejor ese punto débil. Cuando defendían, el extremo derecho se centraba para marcar a Schweinsteiger. Así evitaba tener que seguir las rupturas de Alaba y se aseguraba estar mejor posicionado para atacar su espalda cuando su equipo recuperaba el balón. Volland recibió una y otra vez en la zona de 3/4 y fue un constante dolor de cabeza para la defensa bávara. Guardiola tenía un problema: darle esa ventaja al Borussia Dortmund de Klopp podía ser mortal.

Llegó entonces el primer partido clave de la temporada y desde el primer minuto se pudo observar que Rafinha y Alaba habían cambiado totalmente su comportamiento. Los laterales se mantuvieron abiertos durante todo el encuentro, lo cual perjudicó gravemente la salida de balón bávara durante la primera mitad. Con Kroos como única opción de pase en el carril central, el Bayern se veía obligado a enfrentarse al legendario achique lateral del Dortmund y nunca logró instalarse en 3/4 con continuidad. Aún así, el primer objetivo había sido cumplido. Los de Pep habían logrado sobrevivir 45 minutos en el Signal-Iduna-Park sin apenas conceder transiciones, detalle clave si tomamos en cuenta que se enfrentaban al probablemente mejor contragolpe del mundo. Aguantado el primer asalto, tocaba ir a por el partido. Götze ingresó y ocupó la posición de falso 9 activando inmediatamente el carril central con constantes apoyos a la espalda del doble pivote local. Además, Müller y Robben comenzaron a moverse por todo el frente de ataque causándole una infinidad de problemas al maltrecho sistema defensivo del Borussia. El Bayern logró por fin juntarse por dentro y acumuló posesiones larguísimas. Los goles no tardaron en llegar. 0-3 final, 7 puntos de ventaja y título encaminado. Había nacido un sistema.

Visto con perspectiva, el plan de Guardiola en Dortmund tiene más sentido que nunca. La baja de Ribéry lo había privado de su futbolista más profundo y el hecho de no poder reemplazarlo con ningún extremo de formación (Shaqiri sigue lesionado) le restaba sentido al uso de falsos laterales. Con Robben como único regateador sano, el sistema habitual no iba a producir sus réditos habituales ¿Para qué generar 1vs1 en banda si sólo cuento con un futbolista capaz de resolverlos? Por ello tampoco sorprende que Pep haya mantenido el sistema en los encuentros que siguieron al duelo contra el BVB. Tanto en Moscú como en casa contra el Braunschweig, el Bayern pareció jugar con el freno de mano puesto. Enfocándose más en alargar las posesiones lo más posible que en buscar el arco rival. A falta de profundidad, más control. El encuentro contra el colista fue un ejemplo claro de ello.

Guardiola declaró en la previa que el equipo estaba exhausto tras la última seguidilla de partidos y que iban a necesitar la ayuda de todo el Allianz Arena para conseguir los 3 puntos. Esta explicación sirve para entender lo que sucedió durante el encuentro. Si los de Pep habían sido extremadamente cuidadosos con el manejo del balón en Dortmund y en Moscú, contra el Braunschweig el Bayern llevó las precauciones al extremo y mostró el juego más horizontal de la temporada. Götze repitió como falso 9 y Robben y Müller volvieron a tener muchísima incidencia en el carril central. Con los laterales abiertos y los extremos amenazando la espalda de una temerosa defensa, el Bayern generó un espacio en el medio donde sus jugadores podían tocar y tocar sin miedo alguno a perderla. Los apoyos en el centro eran constantes y las posesiones se hicieron interminables. El equipo quería evitar a toda costa el tener que correr hacia atrás y se limitó a hacer combinaciones con muy poco riesgo esperando a que un chispazo individual decidiera el encuentro. Así fue. En dos acciones aisladas Robben decretó el 2-0 final. La política de riesgo cero había dado sus frutos. Para comprobarlo sólo hace falta echar una mirada a las estadísticas del partido: cuando cayó el segundo gol, el Bayern había controlado el 87 % de la posesión, pero sólo había tirado tres veces a puerta. ¿Pases del Braunschweig en el terreno rival hasta ese momento? Dos. Neuer tocó el balón con las manos por primera vez en el minuto 47. Caligiuri, desesperado, había intentado una volea desde 30 metros.



El retorno de Ribéry marcará un punto clave en la evolución del equipo de Guardiola. Recuperada la profundidad, ¿volverá el anterior sistema? La historia nos muestra que en los momentos clave, Pep siempre ha preferido el control al riesgo. El partido contra el Braunschweig recordó mucho a la ida de semifinales de Champions disputada contra el Madrid de Mourinho hace un par de años. Eso sí, vaticinios al margen, la realidad es que el Bayern ha sumado una alternativa extra a una ya impresionante lista de recursos. Guardiola tiene más opciones que nunca. Su equipo asusta.

APUNTES EXTRA

Javi Martínez como mediocentro: Se hacía difícil ver a Javi jugando como mediocentro en el Bayern de Guardiola. Su limitada capacidad para filtrar pases por el centro lo hacía chocar con la principal idea de juego del equipo por lo que aquí siempre lo imaginamos como central. Error nuestro. En este sistema más conservador su figura jugando por detrás de los dos interiores se hace cada vez más importante. Javi tiene un talento diferencial para dominar las segundas jugadas que lo convierte en un elemento clave para extender hasta lo inimaginable las posesiones de su equipo. El ex-Athletic se pasa todo el partido ganando rechaces y cortando contragolpes. Con él en el campo, las posibilidades del otro equipo de superar la presión tras perdida del Bayern se reducen ostensiblemente. Además, la enorme cantidad de talento que acumula el Bayern en el centro del campo bajo el nuevo sistema, permite que el ex-Athletic se desentienda totalmente de la gestión del primer pase. Cuando los de Guardiola sacan el balón jugado desde atrás. son Boateng y Dante los que asumen la responsabilidad de conectar con los de arriba. Si no lo logran, la tarea recae en los hombres de arriba. Kroos, Thiago y hasta incluso Götze bajan a la base para echar una mano.El juego es muy fluido y el Bayern logra plantarse en 3/4 con bastante continuidad. Cuando su equipo tiene el balón, Javi tiene como única tarea el ofrecerse como opción de pase por detrás del balón para poder reiniciar la jugada, tarea que cumple a la perfección. Guardiola ha logrado ocultar sus defectos y potenciar sus virtudes. El sistema funciona.

IGNACIO ARCHONDO el 3 diciembre, 2013 • 17:30 - martiperarnau.com
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La mediapunta

Mensaje por Xaxa el Jue 16 Ene 2014, 19:35

El Bayern de Múnich se proclamó campeón del mundo y lo hizo desplegando un juego brillante. Si bien la oposición fue bastante endeble, los dos partidos disputados en Marruecos mostraron que los principales conceptos de juego de Guardiola cada día están mejor asimilados. Tanto contra el Guanghzou como contra el Raja los jugadores mostraron una comprensión inédita del juego de posición impuesto por su entrenador en lo que llevamos de temporada. Sin embargo, también mantuvieron algunos defectos que sin duda Pep intentará pulir de cara a la etapa cumbre del año. Por otra parte, el Mundial de Clubes sirvió para constatar que el 4-2-3-1 ha pasado de ser un recurso puntual ante situaciones complejas a ser un firme candidato a convertirse en el dibujo ideal del equipo en el futuro más próximo. Las razones del cambio son muy interesantes. Aunque el sistema no ha terminado de asentarse, hay algunos conceptos que ya pueden ser analizados en profundidad.
Uno de los detalles más sorprendentes de la victoria del Bayern en el Signal Iduna Park fue que el Borussia Dortmund nunca presionó la salida de su rival. Los dos puntas del Dortmund retrasaban su posición hasta la línea de mediocampo e ignoraban en su gran mayoría las conducciones de los dos centrales bávaros. Viniendo de un equipo que había tiranizado al Bayern en los últimos años a base de una presión enfermiza (la primera media hora de la final de Wembley como ejemplo más claro), la decisión de Klopp de morder al Bayern recién cuando cruzara la mitad de la cancha sin duda fue una de las claves del encuentro. 
Habiendo superado los cuatro meses de competición, salta a la vista que casi ningún rival ha realizado una presión alta contra los de Guardiola, y los que lo han intentado lo han terminado pagando. Pep ha conseguido que los rivales estén obligados a replegar contra el Bayern gracias a dos razones fundamentales. La primera, la más importante, es que el de Santpedor es un maestro ideando sistemas de salida. El Bayern parece tener una solución para cualquier tipo de presión. Si a esto le sumamos la inclusión de Lahm en la posición de mediocentro, el extraordinario nivel de acierto que está teniendo Neuer en el juego con los pies y la clara mejoría en el manejo de balón experimentada por los centrales desde la llegada de Guardiola, el resultado es un equipo casi inmune a cualquier tipo de presión alta. El ejemplo más claro de esto fue el partido disputado en Gelsenkirchen hace un par de meses. Cada vez que los de Pep sacaban de puerta, el Schalke acumulaba varios hombres arriba para intentar dificultar la salida bávara. Los de Keller no robaron un solo balón y solo consiguieron facilitarle la labor a un Bayern que se encontraba con una infinidad de espacios cada vez que cruzaba la linea divisoria. Lo de Dante, Boateng y Neuer aquella noche fue un espectáculo.
La segunda razón es más reciente. Desde la pretemporada, Pep le ha pedido a su equipo que si es imposible salir por abajo, la solución sea lanzar un balón largo cruzado hacia el extremo derecho. El recurso ha sido utilizado por el Bayern en todos sus partidos, pero ha adquirido especial relevancia desde que, debido a la lesión de Robben, ha sido Thomas Müller el elegido para ocupar la posición. Guardiola usa a su extremo derecho como una chincheta para agrandar el campo. Cada vez que el Bayern intenta salir desde atrás, Müller adelanta su posición y se coloca entre el lateral izquierdo y el central más cercano. Así amenaza constantemente la espalda de la defensa rival y evita que esta pueda achicar el espacio sobre el campo contrario. Resulta difícil pensar en un jugador más indicado para realizar esta función que el ’25′ bávaro. Verlo en vivo es impresionante: sabe leer a la perfección los tiempos de cada jugada y tira constantemente desmarques muy agresivos que llenan de inseguridad a la linea defensiva contraria. Con la defensa fijada atrás, presionar arriba se convierte en un riesgo muy difícil de asumir para los rivales. Hacerlo significaría partirse en dos y dejarle demasiado espacio a una línea que suele incluir, entre otros, a Ribéry, Götze o Thiago. Un suicidio.
Por ello, los rivales vienen optando bien por una presión intermedia (Hertha, Dortmund), bien por un repliegue muy profundo (Guangzhou, HSV). La imagen es cada vez más frecuente: los puntas rivales retrasan su posición y no trabajan sobre los centrales con el objetivo de aislarlos en la base de la jugada. Esto termina complicando al Bayern porque a pesar de que, como dijimos, Boateng y Dante han mejorado muchísimo en el manejo del balón, su gestión del juego sigue siendo bastante deficiente. Los dos centrales tienen serias dificultades a la hora de superar la primera línea rival, lo cual lleva a una circulación infructífera que apenas genera ventajas. El problema tiene como consecuencia final el hecho de que Lahm tenga que retrasar su posición para ser él el que gestione las jugadas de su equipo. El capitán es expulsado del medio, lo cual tiene repercusiones inmediatas en el juego de su equipo. Es importante diferenciar esta cadena de eventos de la salida lavolpiana ejecutada por el Bayern durante gran parte de la temporada. Cuando Lahm bajaba a recibir entre centrales, lo hacía porque así generaba una superioridad numérica ante los dos delanteros que solían presionar la salida de su equipo. Ahora esos delanteros se encuentran mucho más retrasados, congestionando el carril central y evitando que los de Pep salgan por el medio. Cuando Lahm baja, la inferioridad numérica en el centro termina siendo insuperable y al Bayern no le queda otra que salir por afuera. Es justo aquí donde se encuentra la razón por la que Guardiola ha decidido recurrir a una posición casi inédita en su carrera como entrenador. Su equipo pedía a gritos la inclusión de un mediapunta.
Pep utilizó por primera vez el 4-2-3-1 para imponerse en lo que probablemente haya sido el desafío táctico más grande en lo que llevamos de temporada.. El 5-4-1 del Mainz de Thomas Tuchel estaba maniatando a su equipo y la introducción de Götze como ’10′  terminó decantando el duelo a favor de los de Guardiola. En los partidos siguientes la formación volvió a aparecer puntualmente cada vez que el Bayern se encontraba en problemas, pero nunca fue utilizada como plan inicial. Debido a eso parecía difícil imaginar el futuro del Bayern lejos del tradicional 4-3-3 de Guardiola, pero en el mes de diciembre el de Santpedor utilizó el nuevo dibujo en cuatro de los seis partidos disputados por su equipo. Las razones del cambio son simples. Resignado a no poder salir por el centro, Pep ha decidido insertar una figura extra en la zona de tres cuartos para poder sacar el balón por fuera con más fluidez. Cuando el Bayern lleva el balón a un costado, el mediapunta se acerca a la banda y se ofrece como un apoyo para ir ganando metros. Su rol es bastante libre, por lo que su presencia en esa zona permite al equipo llevar a cabo más triangulaciones de las que podría realizar si el que acudiera a la ayuda fuera un interior. Las rotaciones entre mediapunta, lateral y extremo son constantes, y asfixiar al Bayern contra un costado es más difícil que nunca. La medida, por ahora, ha sido todo un éxito.
Otro detalle clave es el comportamiento del doble pivote cada vez que el Bayern lleva el balón hacia un costado: el jugador más cercano a la banda se ofrece como apoyo mientras el otro retrasa su posición para poder recibir libre y reiniciar la jugada en caso de que su equipo lo necesite. Este segundo rol es clave para Guardiola, ya que de él depende gran parte del éxito del sistema. En los últimos días ha circulado por la red un video en el que se ve a Pep insistiendo muchísimo en la circulación de banda a banda. Lo vemos en cada partido: el Bayern acumula varios efectivos en un costado, combina bien y logra atraer muchas marcas, pero pocas veces aprovecha el desequilibrio creado buscando rápidamente las zonas que han quedado libres en la banda contraria. El cambio de lado es muy lento y el rival logra reorganizarse, anulando la ventaja sin haber sufrido ninguna consecuencia. Contemplando este problema, la figura de Kroos en el futuro del equipo se antoja fundamental. Su precisión en el pase es altísima y cada recepción libre suya permite a los de Pep lograr profundidad incluso ante las defensas más cerradas. Si, por ejemplo, el Bayern logra combinar bien en la derecha y descarga rápidamente con Kroos libre atrás, lo más probable es que el ’39′ logre encontrar a Alaba totalmente libre en el otro costado. Toni parece ser el que mejor comprende el rol y su importancia dentro del equipo se ha agigantado en los últimos partidos. Si Guardiola logra activarlo con más asiduidad, el potencial ofensivo del Bayern mejorará sustancialmente.
Nos hemos dejado varios detalles interesantes, como la clara mejora en la transición defensiva del equipo o la relación de Kroos con los diferentes mediapuntas de la plantilla. Para analizarlas en profundidad vamos a esperar a ver si el dibujo termina de asentarse. Cuatro partidos son una muestra muy pequeña como para sacar verdaderas conclusiones. Además, hay que tomar muy en cuenta que Guardiola está disfrutando por primera vez de la pausa de invierno alemana: casi todo un mes para pulir detalles e introducir nuevas ideas. Sin duda, una ventaja de cara a la etapa clave de la temporada.  Los partidos importantes cada vez están más cerca. No podemos esperar.
APUNTES EXTRA
El retorno de Ribéry: en la entrega anterior nos preguntábamos si con la vuelta de Ribéry iban a regresar los falsos laterales, y no tuvimos que esperar mucho para enterarnos de la respuesta. Pocos minutos después de que el francés ingresara en el partido contra el HSV, Contento se metió por dentro para llevarse una marca y permitir que el ’7′ recibiera en un uno contra uno contra su lateral. El recurso había vuelto. Cabe destacar también que Guardiola cada vez le da más libertad a su gran estrella y ya no sorprende ver a Ribéry realizar acciones en todo el frente de ataque en cada partido. Semejante variedad de movimientos no sería posible si el lateral izquierdo no fuese ocupado por un jugador capaz de comerse la banda por si solo. Lo de David Alaba cada día es más impresionante. 
La explosión de Thiago: hemos tenido que esperar a diciembre para ver la mejor versión del crack español, y no sorprende que esta haya coincidido con la introducción del 4-2-3-1 por parte de Guardiola. Jugando de mediapunta, Thiago puede potenciar todas sus virtudes y esconder la gran mayoría de sus defectos. Al estar treinta metros más arriba, las pérdidas que genera por arriesgar demasiado el balón no son tan dañinas para su equipo como cuando jugaba de mediocentro. Además, al estar más cerca del área contraria, su excepcional visión de juego y su destacadísima técnica resultan más decisivas y marcan más diferencias. Otro aspecto menos comentado es que, al haber salido de La Masia, Thiago tiene muy interiorizado el concepto de la presión pospérdida y la domina mejor que cualquier otro mediapunta en la plantilla. Cuando los rivales intentan salir en transición, el ‘6’ siempre se suelta para presionar al poseedor de la pelota. El mayor de los Alcántara lo hace realmente bien, tapando opciones de pase con facilidad y asfixiando la posesión rival lo más pronto posible. Prueba de ello es que Guardiola le asigna esa tarea incluso cuando lo coloca de interior. También hay que decir que, de mantenerse el 4-2-3-1, Thiago tendrá que jugarse la posición con Götze, en lo que seguramente sería uno de los duelos más interesantes de la temporada. El exjugador del Barça, al no ser un mediapunta de formación, le garantiza al Bayern más opciones de rotación en el centro del campo. Tanto Lahm como Kroos pueden soltarse sabiendo que Thiago les va a guardar la espalda sin problema alguno. Por otra parte, Götze ofrece más opciones en la zona de tres cuartos porque puede abrirse y compensar los movimientos hacia adentro de Ribéry o Robben.

por IGNACIO ARCHONDO el 14 enero, 2014 • 14:41  - martiperarnau.com
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Las grietas

Mensaje por Xaxa el Jue 13 Mar 2014, 19:40

38 partidos jugados, 33 victorias. 110 goles a favor, 22 en contra. Los números no mienten, el Bayern de Múnich está completando una temporada fantástica. Las ideas de su entrenador cada vez se hacen más notorias sobre el terreno de juego y en este último mes se alcanzaron picos de fluidez con balón que no habíamos visto a lo largo de la temporada. Sin embargo, también salieron a la luz falencias que vienen acosando al equipo desde principio del curso y que no han sido expuestas del todo debido al bajo nivel de la competencia en la que participa. Guardiola ya ha solucionado algunas, obteniendo maravillosos beneficios a cambio, pero otras siguen latentes y han perjudicado al equipo incluso en sus mejores actuaciones. Que nadie se confunda. El Bayern es un equipazo, quizá el mejor de Europa, pero está lejos de ser invencible. En esta edición nos encargaremos de explicar por qué.

Comencemos con los problemas para los que Guardiola ya ha hallado una solución. Como mencionamos en ediciones anteriores, los delanteros rivales han dejado de presionar la salida del Bayern y se han limitado a taponar el carril central. Partido tras partido podemos ver cómo los puntas se quedan pegados a la línea de mediocampistas, congestionando la zona del mediocentro y obligando a los dos centrales bávaros a cargar con la gestión de juego. La medida surte efecto porque ni Dante ni Boateng cuentan con la capacidad necesaria para superar líneas mediante el pase, por lo que el Bayern sufre muchísimo para generar ventajas en la base de la jugada. Queda como incógnita saber si la medida tendría tanto efecto con Javi Martínez ocupando el centro de la zaga, pero hasta entonces, Pep ya ha hallado una solución que sin duda le ha facilitado las cosas a su equipo a lo largo del último mes. Cuando el Bayern saca el balón jugado, los dos laterales se disparan hacia arriba, tirando de sus marcadores y generando un espacio en las bandas para que uno de los interiores baje a recibir. Mientras esto sucede, los extremos se meten hacia adentro y amenazan la espalda de la línea de mediocampistas rival, que no sabe si salir a tapar al interior o quedarse resguardando su zona. Así, Guardiola ha liberado a sus centrales de la gestión de juego y le ha permitido a su equipo plantarse en la zona de tres cuartos con continuidad.

El éxito del ajuste se puede medir en base a los dos partidos jugados contra el HSV esta temporada. En el primero de ellos, Van Marwijk le pidió a sus puntas que asumieran una postura extremadamente conservadora, lo cual causó que el Bayern sufriera muchísimo para filtrar pases desde atrás. Lasogga y Van der Vaart no salían a presionar ni cuando Lahm se metía entre centrales, provocando una congestión que los de Guardiola nunca lograron superar pese al 3-1 final. Eso sí, dos meses después, todo iba a ser diferente. Van Marwijk repitió planteamiento, pero no tomó en cuenta que enfrente estaba un equipo que había evolucionado profundamente desde la última vez que se habían enfrentado. Tanto Thiago como Kroos aprovecharon a la perfección el espacio liberado por sus laterales y comandaron una exhibición que terminaría costándole el cargo al entrenador neerlandés. La Bundesliga había generado un antídoto, pero Pep había estado nuevamente un paso por delante. De hecho, la histórica actuación que firmó Kroos en el Emirates cuatro días después se puede explicar en gran parte gracias al nuevo movimiento introducido por su entrenador. Pocos jugadores parecen comprender tan bien los conceptos de Guardiola como lo hace Toni. Su temporada está siendo excepcional.


Explicado ese punto, queda abordar el tema central del artículo: un dilema que seguro ocupa la cabeza de Pep las 24 horas del día y que podría alejar a su equipo de las metas históricas a las que apunta. Con el objetivo de maximizar la fluidez del juego, Guardiola ha instalado un sistema increíblemente flexible, que hace que la seguridad del Bayern siempre cuelgue de un hilo. El equipo asume riesgos altísimos para mejorar la circulación del balón que repercuten directamente en la calidad de su transición defensiva. Por ejemplo, la rotación en el triángulo del medio es constante. Los jugadores intercambian sus posiciones sin dudarlo, porque saben que así facilitan la fluidez de juego. El problema es que esto ocasiona que durante varios tramos del partido el jugador encargado de sostener todo el sistema no esté capacitado para corregir un error si este se produce.

Imaginemos el siguiente escenario: Lahm ve un espacio libre y lo ocupa, sabiendo que Thiago o Kroos le van a cubrir la espalda. Ambos jugadores están de sobra preparados para ejercer las tareas de un mediocentro con balón (ofrecerse por detrás, reorganizar el ataque), pero ninguno cuenta con el suficiente talento defensivo como para parar un contragolpe rival en caso de que este se produzca. Las consecuencias son simples: si el Bayern logra desordenar a su rival con la posesión, las pérdidas pueden ser fácilmente corregidas mediante una rápida presión en la misma zona del robo. El contragolpe es anulado en su gestación y el balón no se acerca al área vigilada por el improvisado mediocentro. El problema es que basta con que la calidad de la posesión decaiga un poco y deje de ser excelente para que el rival pueda ocasionarle disgustos a los de Guardiola con relativa facilidad. La concentración siempre tiene que ser máxima. El que lo dude que vea el partido disputado contra el Stuttgart a finales de enero. Harnik se pasó la tarde recibiendo balones a la espalda de Alaba y el Bayern estuvo más cerca que nunca de perder su ya histórico invicto en Bundesliga.

Es probable que el principal punto débil del equipo se encuentre en la espalda de su lateral izquierdo. La introducción de falsos laterales ha hecho que tanto Alaba como Rafinha se encuentren muy lejos de su teórica zona defensiva cada vez que el Bayern pierde el balón. El caso del canterano es especialmente sangrante porque todos los mediocentros de la plantilla tienen la tendencia de irse hacia la derecha. Repetimos escenario: Lahm ve un espacio libre y ocupa momentáneamente la posición de interior derecho. Kroos cubre su espalda, pero la calidad de la posesión es baja. El rival roba y supera la línea de Toni sin que este tenga la posibilidad de corregir. Alaba, fuera de posición, no alcanza a tapar su carril y el extremo derecho rival recibe solo y con espacio para encarar a Dante en un claro uno contra uno. Un buen central podría salir, anticipar la recepción y evitar todo el problema, pero el brasileño está firmando una temporada bastante discreta. Todo esto lleva a que el Bayern conceda más de lo que su entrenador querría. La situación descrita se ha visto hasta en los mejores partidos del conjunto bávaro. Guardiola tiene un problema.



Quien haya leído hasta acá puede considerar que generar ocasiones sobre la portería de Neuer es relativamente fácil. Nada más lejos de la realidad. Para lograrlo primero hay que quitarle el balón a los de Pep –difícil– y después tener la calidad técnica necesaria para superar la presión pospérdida e iniciar la transición –muy difícil–. Y si bien el nivel de la posesión en el Bayern puede caer en un día poco inspirado como en Stuttgart, lo normal en un equipo de Guardiola es que esto ocurra solo en algunos tramos durante un partido. Si lo hemos planteado así es porque consideramos que los mejores equipos de Europa cuentan con los recursos suficientes para castigar todas y cada una de estas distracciones, y Guardiola parece pensar lo mismo. De hecho, en los dos grandes choques de lo que va de temporada, el de Santpedor ha modificado su sistema para evitar minimizar el riesgo, y los resultados no han sido para nada satisfactorios. Cada vez que Pep ha intentado introducir algo de rigidez en el sistema, la capacidad ofensiva de su equipo se ha visto afectada gravemente.

Ante el Borussia Dortmund, Pep prescindió de los falsos laterales durante gran parte del encuentro. Dejar espacios libres ante el mejor contragolpe del continente no parecía recomendable, y pudimos ver al Bayern más precavido de la temporada. El resultado fue que durante toda la primera parte los de Guardiola sufrieron muchísimo para ser profundos y tuvieron que esperar a la entrada de Götze y Thiago para decretar el encuentro a su favor. Algo similar ocurrió en el Emirates. Por temor a Özil y sus recepciones, Pep colocó a Javi Martínez como mediocentro fijo. La poca rotación en el centro del campo facilitó la tarea a una línea defensiva gunner que apenas pasó apuros durante la primera mitad. Fue solo en el segundo tiempo y ya con superioridad numérica sobre el terreno de juego cuando Guardiola decidió devolver a Lahm al mediocentro, adueñándose del control del partido y sentenciando la eliminatoria.

Resumiendo, Guardiola tiene ante sí el siguiente dilema: para que el sistema actual funcione, sus jugadores tienen que mantener un nivel extremo de concentración durante los noventa minutos del partido. Bale, Messi y Hazard no van a perdonar lo que vienen perdonando sus rivales en la Bundesliga. Si Pep considera que su equipo es incapaz de alcanzar ese nivel durante todo un encuentro, lo más natural sería apostar por algo más conservador. Sin embargo, ¿tendría la plantilla la paciencia necesaria como para aguantar partidos enteros generando menos ocasiones de las que acostumbran? ¿Qué es más arriesgado? El tiempo nos traerá la respuesta.

APUNTES EXTRA

•El stage en Catar y el cambio de orientación: en la última edición mencionamos el famoso vídeo de Guardiola en el que ponía singular énfasis en un lance específico del juego. La insistencia del de Santpedor en el ejercicio estaba totalmente justificada. El Bayern generaba incontables ventajas en una banda que luego desaprovechaba por su lentitud al buscar al hombre libre en el costado contrario. Como el cambio de orientación se realizaba con tan poca fluidez, el oponente lograba reorganizar su defensa sin sufrir las consecuencias de la ventaja concedida. Pues bien, el Bayern ha mejorado claramente en este aspecto. Los de Pep llevan el balón de un extremo al otro del campo con muchísima rapidez y verticalidad. Esto ha tenido una repercusión directa sobre su capacidad de generar ocasiones de gol. En el Emirates, contra diez, pudimos ver una clase maestra sobre cómo ocupar todo el ancho del campo, exigiendo cada zona de la defensa rival. El Bayern es más peligroso que hace dos meses. El ejercicio dio resultado.

•El regreso de Schweinsteiger: no ha sido una temporada fácil para Bastian. Llegó tocado de las vacaciones y cuando parecía asentarse en el sistema de Guardiola, una nueva lesión volvió a alejarlo de los terrenos de juego. Hubo gente que incluso creyó que el vicecapitán nunca llegaría a tener un rol importante en el proyecto de Pep. Las sensaciones desde su retorno parecen indicar lo contrario. De hecho, no sería alocado pensar que el Bayern se juegue la temporada con el triángulo Lahm-Schweini-Kroos en el centro del campo. Bastian no solo cuenta con el talento defensivo del que carece Thiago, sino que tiene una impresionante lectura táctica que lo hace encontrar soluciones en cualquier contexto. Con él como titular, el Bayern podría rotar sin miedo a quedar desguarnecido ante una posible pérdida. A Schweinsteiger todavía le queda mucho que decir en esta temporada.

por IGNACIO ARCHONDO el 6 marzo, 2014 • 20:17 - martiperarnau.com
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El reloj.

Mensaje por Xaxa el Dom 13 Abr 2014, 10:41

El Bayern Múnich se ha consagrado campeón de la Bundesliga y lo ha conseguido antes que cualquier otro equipo en la historia. Un logro mayúsculo que sin duda refleja la gran calidad del conjunto de Guardiola, pero también destapa la pobre reacción de la liga al trabajo del de Santpedor. Generalizando un poco, podemos resumir lo intentado contra el Bayern esta temporada a tres categorías: el 4-4-2 que intentaba orientar la salida bávara hacia afuera, el 4-4-2-0 con líneas muy juntas y la reciente presión alta llevada a cabo por diferentes equipos en el último mes. Ninguna ha terminado de funcionar del todo. El Bayern ha seguido sumando puntos como una apisonadora porque su entrenador siempre ha logrado encontrar soluciones a todo lo presentado por sus rivales. No han sido pocas las veces en las que ha dado auténticas clases maestras de dirección de campo, alterando completamente el desarrollo de los partidos mediante sus decisiones. Martin Rafelt, de Spielverlagerung, lo sintetizó a la perfección hace un par de  semanas: “Cuando juegas contra el Bayern no solo tienes que vencer al equipo, también tienes que vencer al entrenador”. Lo cierto es que, si te enfrentas a Guardiola, el tiempo siempre juega en tu contra.
Comencemos exponiendo la última reacción de la Bundesliga al trabajo de Pep y el recurso que más daño le ha causado a su Bayern en lo que va de temporada: la presión alta. El primer entrenador en ponerlo a prueba con relativo éxito fue Gertjan Verbeek, del Núremberg, que paró a su equipo en un 4-1-4-1 con líneas muy adelantadas y agresivas. El técnico holandés le pidió a sus dos interiores que ejercieran una marca muy intensiva sobre Lahm y Thiago, que nunca lograron encontrar espacio para girarse y sacar el balón jugado. Además, los dos extremos locales encimaron continuamente las recepciones de Rafinha y Alaba, ejerciendo muchísima presión sobre Boateng y Dante, que en ningún momento encontraron compañeros cercanos con quienes descargar. Ese día, el Bayern terminó imponiéndose gracias a dos acciones aisladas que dinamitaron la moral del Núremberg, pero en el aire quedó la sensación de que por más que Guardiola haya perfeccionado al máximo la salida de balón de su equipo, el poco talento de sus centrales siempre termina dejando una rendija abierta al error.
Guardiola ha mejorado muchísimo el manejo de balón de Dante y Boateng a la hora de sacar el balón jugado. Esta temporada hemos visto jugadas del exjugador del Manchester City en salida que nunca hubiéramos imaginado hace un par de años. Aun así, ambos centrales siguen teniendo serios problemas a la hora de interpretar cuándo la situación es propicia para insistir en salir por abajo y cuándo es mejor jugar un balón en largo. Esto hace que los errores en salida del Bayern nunca dejen de ser una posibilidad dentro del partido. Robarle el balón arriba a los de Guardiola es difícil, pero no imposible, y cada vez más equipos parecen dispuestos a probarlo. Wolfsburgo y Mainz lo intentaron en las últimas semanas con resultados diversos que ya explicaremos más adelante. Cabe aclarar que desplegar una presión alta conlleva un altísimo riesgo. Te expones a que tanto Ribéry como Robben reciban con tiempo para causar muchísimo daño. Si el Bayern logra salir, el contrario está muerto, pero los entrenadores parecen haber decidido que jugársela arriba es menos arriesgado que intentar aguantar noventa minutos atrás. La conclusión suena acertada, pero tiene ciertas limitaciones que no tardaron en salir a flote.


Se criticó mucho a Wenger por no salir a presionar desde un inicio en el Allianz para intentar remontar la eliminatoria, pero vista con perspectiva, la decisión parece más que acertada. El francés probablemente había visto el 1-6 que de Guardiola le había endosado al Wolfsburgo días antes del partido y llegó a la conclusión que presionar desde el primer minuto solo podía ser contraproducente. El motivo se explica en base a dos razones. La primera es que ir a presionar arriba sabiendo que cualquier error va a ser severamente castigado conlleva un esfuerzo mental difícilmente sostenible durante noventa minutos. Saber que cualquier paso en falso puede terminar volando por los aires todo el trabajo realizado es un ejercicio muy difícil de aguantar para la gran mayoría de los futbolistas. Le pasó al Wolfsburgo y le pasó al Núremberg, que terminaron sus partidos exhaustos y totalmente dominados. Pese a un notable esfuerzo inicial, el Bayern terminó barriéndolos del campo.
La segunda razón ya la explicamos en la introducción. Guardiola es un maestro de la salida de balón y esta temporada está particularmente inspirado. Presentes la presión que presentes, él siempre va a terminar encontrando la solución para salir de ella. Wenger decidió aguantar atrás durante una hora y jugársela en los últimos treinta minutos porque sabía que, con el tiempo, cualquier medida ganadora terminaría perdiendo su efecto. Si sabes que tu acción más efectiva tiene los segundos contados, mejor invertirla en el final del partido para que el otro no tenga la posibilidad de reaccionar ante ella. El entrenador francés dio con la tecla, pero no acertó con las medidas. Diez días después, un super talento en el oeste de Alemania se encargaría de mostrar el camino a seguir.
Thomas Tuchel es una luz de esperanza dentro de la monotonía táctica que domina la Bundesliga. Ya nos había sorprendido notablemente en su visita al Allianz Arena en el mes de octubre, y su planteamiento en el partido de vuelta no se quedó atrás. El entrenador del Mainz ha explicado varias veces que cuando quiere que su equipo presione arriba, prefiere colocar a sus jugadores en una formación espejo para que cada uno tenga una referencia clara a la cual marcar. Como el Bayern saltó al campo en su tradicional 4-3-3, Tuchel paró a su equipo en un estrecho 4-2-3-1 diseñado para contrarrestar las ya tradicionales incursiones hacia el centro de los laterales de Guardiola. Las parejas se formaron inmediatamente. Los extremos trabajaban sobre Lahm y Alaba mientras Koo, el mediapunta, perseguía al mediocentro por todas las zonas del campo. Más atrás, la agresividad del doble pivote del Mainz desactivaba cualquier intento de apoyo tanto de Müller como de Schweinsteiger, dejando a los dos centrales del Bayern sin ninguna opción clara de pase. Como había sucedido en Núremberg, Neuer, Boateng y Javi Martínez tuvieron serios problemas administrando las situaciones del juego y el Mainz pudo ponerse por delante en el marcador un sinnúmero de veces.
Hasta ese momento, lo de Tuchel había sido notable, pero lo mejor todavía estaba por llegar. Llegado el minuto 60 y con su equipo lejos de ser dominado, el entrenador alemán cambió a un 5-2-2-1 y ordenó un repliegue bajo, alterando completamente el desarrollo del encuentro. El Bayern, que había estado trabajando toda la tarde para superar la presión alta de su rival, de repente tuvo que enfrentarse a una serie de problemas totalmente nuevos. Esto hizo que los de Guardiola nunca pudieran terminar de leer el partido. De hecho, si lo analizamos más a fondo, el Mainz nunca mantuvo un estilo marcado de juego por más de quince minutos. Hubo continuos ajustes en los movimientos de los jugadores con el único objetivo de evitar que Guardiola encontrara una solución definitiva. Si tu oponente tiene la respuesta a todas tus preguntas, entonces haz que nunca pueda decidirse por una. Tuchel estuvo un paso por delante toda la noche. Su futuro pinta brillante.


Destapada la presión alta como la principal forma de hacerle daño al Bayern y explicado por qué no se puede usar durante los noventa minutos, el problema al enfrentar a los de Guardiola termina reduciéndose a la administración del tiempo y la distribución de tus recursos. ¿Presionar primero, sacar ventaja y luego aguantar lo que queda? ¿O intentar llegar vivo al final del partido y entonces hacer el mayor daño posible? Lo cierto es que Guardiola ha creado un equipo que está lejos de ser invencible, pero cuya polivalencia lo hace muy difícil de descifrar. Si alguien termina siendo capaz de eliminar al Bayern de la Champions League, seguramente habrá utilizado una larga serie de microplanes a lo largo del enfrentamiento. Los de Guardiola no pueden asentarse. Si lo hacen, estás muerto.
APUNTES EXTRA
•La lesión de Thiago y los problemas de Schweinsteiger. Desde este espacio apuntamos a la recuperación de Schweinsteiger como un factor clave en la fase final de la temporada. Su disciplina táctica y su talento defensivo apuntaban a ser vitales para mejorar la inestable transición defensiva del equipo y parecía claro que su presencia terminaría siendo importante en los partidos decisivos del curso. La verdad es que cada vez que el ’31’ ha jugado, las sensaciones no siempre han sido las mejores. La jugada que siempre ha caracterizado a Schweinsteiger es el desmarque hacia afuera, pero dicho movimiento no tiene cabida dentro del juego de posición de Guardiola. Con Bastian sobre el campo, el Bayern ha echado en falta esas dinámicas rotaciones entre sus mediocampistas que le hacían generar continuas recepciones entre líneas. Su ataque en estático ha empeorado. El problema, en realidad, es que el dilema entre sostener o desequilibrar que presentamos en la última edición de este proyecto ha quedado sin respuesta porque Thiago, la figura sobre la que giraba ese debate, cayó lesionado y salvo milagro no disputará otro partido esta temporada. Por lo tanto, Guardiola ya no puede elegir entre el 4-3-3 conservador y el 4-3-3 imaginativo porque carece de piezas para llevar a cabo este último. Si no quiere echar en falta a uno de los varios ases que barajaba en su manga, el rendimiento de Schweinsteiger tiene que mejorar.

por IGNACIO ARCHONDO el 11 abril, 2014 - martiperarnau.com
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por jamadrid el Jue 24 Jul 2014, 21:44

Por no abrir un hilo nuevo, aquí podemos debatirlo. ¿Creeís que pondrá de nuevo a Lahm de lateral? Por otro lado, vi el otro día un once inicial en el que ponía a Lahm con Alaba en el centro del campo, Javi Martínez de central con Dante y Boateng, en la banda izquierda Bernat, en la derecha Rafinha.

Ahora sí he leído que probó a Alaba de centrocampista y de central.

Aparte de lo de Lahm, ¿creeís que quitará a Alaba del lateral? La verdad es que Bernat es también buenísimo y querrá ponerle también.
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por A.V.S.89 el Jue 24 Jul 2014, 23:47

Yo no entiendo la insistencia de poner a Lahm de centrocampista...Lahm es un lateral excepcional y un buen centrocampista sin más...para mí lo desaprovechas

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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por CJP_BCN el Miér 30 Jul 2014, 02:01

Alaba cuando el Bayern tenía el balón su posición era de interior y hasta llegaba al área, cuando no tenían el balón se situaba de central. 
Así lo explica Paradigma Guardiola, jama. Es bastante interesante lo que comenta. 

http://paradigmaguardiola.blogspot.com.es/2014/07/alaba-tambien-es-nadal.html?spref=tw
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por Ivancoruña el Miér 30 Jul 2014, 02:44

Guardiola usará exactamente el mismo sistema que Van Gaal usará en el Manchester y Luis Enrique en el Barcelona.

3 centrales y 2 carrileros.


Vereis vereis..
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por el_oski el Miér 30 Jul 2014, 02:45

Eso ya lo hacía Arsenio Iglesias hace 20 años!  Razz

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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por S3RGINHO el Miér 30 Jul 2014, 09:16

A.V.S.89 escribió:Yo no entiendo la insistencia de poner a Lahm de centrocampista...Lahm es un lateral excepcional y un buen centrocampista sin más...para mí lo desaprovechas
Lo de lahm es una genialidad táctica.
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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por trippy69ers el Lun 04 Ago 2014, 10:50

Seguís con lo de Lahm como si nunca hubieses visto a un mediocentro convertirse en central (Hierro) reconvertir laterales en centrales (Ramos) Interiores en laterales (Alba y Bernat)

Mi opinión es que es un muy buen lateral, que ha sido capaz de ofrecer algo en el centro del campo que hasta que madure Hojbjerg definitivamente, el Bayern no tiene. La particularidad que ofrece este tipo de jugadores no tiene que ver con la creación o con el robo...tiene que ver con el apoyo, con ser pivote en cada jugada del equipo, con crear superioridades en su zona de influencia..Puede que no sea esencial en ningún estilo de juego, pero en el de Guardiola sí. A Lahm le sobran virtudes -como ha demostrado- para ocupar esa posición, cuando el equipo está en posesión del balón, si bien es cierto que quiza debido a su físico, le falte algo de contundencia para frenar las rapidas oleadas rivales tras perdida, que es como todo el mundo decide jugarle a los equipos de Pep. Eso, sumado a las carencias que tienen la gente que juega detrás de él (en Alemanía, como hablaba con Alber, debido a su forma de jugar y los espacios que dejan, sufriría cualquier central) hace que no se haya valorado con justicia el gran papel que ha hecho en el centro del campo.

Lahm ha hecho muy buenos partidos este año en el Bayern partiendo de esa posición en la gran mayoría de veces. También hay que recordar que NO todos los partidos los jugó ahí, pues alternó con Rafinha el lateral a lo largo de la temporada. Pero nada se puede hacer con el que se quiera quedar con los pocos partidos que no fueron tan buenos o fue superado por los rivales. Son opiniones personales y respetables. Mientras dejad que yo me ria de quien considera poner a Pepe de mediocentro "genialidad táctica". Sin embargo el que puso a Beckham (que no recuerdo quien fue) para mi si lo acertó.


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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

Mensaje por trippy69ers el Lun 04 Ago 2014, 11:01

Ivancoruña escribió:Guardiola usará exactamente el mismo sistema que Van Gaal usará en el Manchester y Luis Enrique en el Barcelona.

3 centrales y 2 carrileros.


Vereis vereis..

Guardiola ya utilizó un extraño 2-3-3-2 en la vuelta de Champions contra el Manchester hasta el descanso.. Pero yo no veo a Pep clavando una linea de 5 detrás a lo Holanda en el mundial. Antes muerto que sencillo. Queda claro que con el fichaje de Bernat, tanto Alaba como él son jugadores híbridos que pueden ocupar posiciones adelantadas. Por lo tanto, este año el la banda "free" será esa. Eso si, si la alternativa a Dante y Boateng, tiene que ser Javi, mal van. Veremos como vuelve de la lesión Badstuber como central izquierdo (El lado de Dante) y si fichan a otro en lo que queda de tiempo de mercado.

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Re: La evolución táctica del Bayern de Pep.

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