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Mensaje por Olimpia el Jue 10 Ene 2013, 17:29

La franja verde de Fivébr


by FREDERIC PORTA on abr 13, 2012 • 21:39

La franja verde de Fivébr Elxcopa1

Algún día deberíamos entretenernos con los colores distintivos, su
intrínseco mensaje y mística, la personalidad que vestirlos otorga a los
representantes de cada club. La última moda sabida en la Liga española
consistió en recuperar las medias negras de antaño para algunos clásicos
de nuestro fútbol, como Sevilla, Valencia o Nàstic de Tarragona, sin
que el Real Madrid, consciente del poder transmitido por lo níveo, se
aviniera a tal consagración del vintage. En materia de
camisetas, pocas historias yacen en los estantes tan pintiparadas como
la del Elche C.F., nacido blanco y eternamente cruzado por la ancha
línea verde del pecho gracias al ingenio y ocurrencia de un sensacional
trotamundos checo, casi anónimo hoy, Anton Fivébr, también llamado aquí
Fivber para hacer más pronunciable al personaje.

La franja verde de Fivébr Entrenador_anton_fivberAntes de meternos en honduras ilicitanas, toda una explotación petrolífera, cuatro líneas a la salud del modisto inventor: Fivébr fue centrocampista en el Sparta de Praga, jugador y técnico en el Brescia italiano y primer míster
foráneo en la historia del Valencia arrancados ya los 20 del pasado
siglo. Antes de ser reclamado por la selección soviética, que ya es
oferta, pasó por Elche dispuesto a estampar su sello de distinción
cromático por los siglos de los siglos y hacerlo tan distintivo como su
Dama íbera, o casi. Nació el club a la sombra de unos palmerales, con la
Pirotecnia de Vicente Albarrach como sede de fundación. Allá por 1953
fijó su primer hito: acuciado por las deudas a jugadores y federación,
decidieron crear una cooperativa que salvó al club de su extinción y
pervivió tres largos años. Mayor socialización, imposible: cuentan los
anales que cada futbolista escribió en papel cual debería ser el sueldo
justo del compañero. Ex como Paco Lahuerta o Serafín Sevilla lideraron
ese peculiar ejercicio de funambulismo hasta la llegada de José
Esquitino, el elegido por el destino ilicitano para labrar los cimientos
de su época gloriosa junto al inefable César Rodríguez, sí, el
barcelonista.
La franja verde de Fivébr Elxcesar

Esquitino confió a El Pelucas, maduro
y en glorioso declive, el doble papel de líder en cancha y fuera de
ella y César le correspondió con sendos ascensos desde 3ª a la División
de Honor. En Primera estrenaron Altabix, convertido pronto en otra
básica señal de identidad, para inaugurar de inmediato su larga lista de
extraordinarios futbolistas. Con la complicidad de su gente, y el
talonario a disposición extendido por los industriales del calzado,
resulta formidable, por ejemplo, analizar su buen ojo para el fichaje de
jugadores sudamericanos de países secundarios, como el hondureño
Cardona -más tarde traspasado por la friolera de 15 millones de la época
al Atlético-, el paraguayo Cayetano Re, pichichi en el Barça y delfín en
el Espanyol desde su escasa estatura, o Lezcano, Romero o Casco, por
citar apenas tres compatriotas de Re cuyo recuerdo aún provoca suspiros.
O al gran Eulogio Martínez, el recordado Abrelatas, aún
joven y ya traicionado por ese metabolismo con propensión a engordar.
Tras el ascenso en Tenerife, nombres propios a porrillo, como los
defensas valencianos Quirant, Pahuet y más tarde el gran central Iborra,
o los jóvenes descollantes que florecieron allá, pilares en sus mejores
momentos, tipo el malogrado lateral Ballester, Lico, Canós, Llompart,
Asensi, o la simpar elegancia de Marcial Pina, consagrado después en el
Camp Nou. Arrancando la alineación, el sempiterno arquero Manuel Pazos, a
quien el fútbol debe merecido reconocimiento tras disputar nada menos
que 382 partidos en 18 temporadas en Primera, partiendo de su tierra y
del Celta, para seguir por el Hércules y Atlético de Madrid sin alcanzar
mayor premio que ser tercer portero de la selección española en un
Mundial y quedar inédito, lo que dice maravillas -material para una
tesis o similar- de la categoría y nivel en las continuas cosechas de
guardametas, desde Ricardo Zamora hasta llegar a Iker Casillas.
La franja verde de Fivébr Elxvava-199x300Mención especial para Vavá, que llegó a pichichi
en el 65 y a ser uno de los cuatro internacionales simultáneos del
Elche en los 60, proeza francamente extraordinaria para una institución
tan limitada en respaldo social, por mucho que esa franja de Fivébr le
hiciera especial, simpático y atractivo. Durante la década prodigiosa, el Elche se instaló en la condición de matagigantes temible
y temido, colocado en la parte alta de la tabla de manera sistemática y
coleccionando nombres señeros. Imaginen un banquillo por el que
desfilaron prohombres como el citado César, Heriberto Herrera, Otto
Bumbel, Di Stéfano, Fernando Daucik o Roque Maspoli, todo un elenco de
la época. En el 69, el Elche alcanzó su cénit con una final copera ante
el Athletic vizcaíno que dominó a fondo durante la primera mitad, sin
doblegar al imbatible José Ángel Iríbar, hasta caer exhausto a poco del
final ante un gol del habilidoso interior Antón Arieta, entonces “II” (ay, aquel anacronismo de los números romanos) por distinción hacia
su hermano mayor Eneko. Como anécdota, valga la mención del reciente tropiezo del
cronista con una pieza del No-Do que resumía dicha final. Para
significar el descomunal acontecimiento, alguien le escribió a Matías
Prats que “en Elche sólo han quedado los inválidos y las palmeras” a fin de destacar, vía políticamente incorrecta en estos tiempos, el masivo desplazamiento ilicitano camino del Bernabéu.
La franja verde de Fivébr ElxtrobbianiSin
olvidar a Martínez Valero, otro presidente básico para comprender tan
dorada era, exprimamos el tiempo hasta hacerlo líquido y de perspectiva
plana en homenaje a cuantos vistieron la franja. El sensacional puñado
de argentinos de los Gómez Voglino, Trobbiani, Finarolli, Rubén Cano,
Aníbal Montero o Milonguita Heredia. Nativos que, antes o
después, triunfaron en este invento, como Mora, Alfonseda, Luis Costa,
Capón, Chiva, Robi, Bonet o Sitjà. Porteros tan carismáticos como
Esteban, heterodoxo, peculiar y seguro. O aquella joya hondureña llamada
Gilberto Yearwood que también paladearon en Pucela y cuyo exagerado
poderío natural jamás se concretó en rendimiento continuado sobre el
césped. Tanto, tanto talento; tanta, tanta historia acumulada en
territorio físico limitado de potencial, pero desbordante de legado
gracias a esa singularfranja verde que le hizo distinguible y distinguido allá donde
recogió respeto al trabajo futbolístico sensacionalmente realizado. Y lo
mejor, que este vuelo rasante a reacción podría ser extendido en
cantidad y calidad, sin duda. Largo, tendido e ilicitano.



* Frederic Porta es periodista.

- Fotos: Blaugranas.com – Todocoleccion.net
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La franja verde de Fivébr Empty Re: La franja verde de Fivébr

Mensaje por Lucky150 el Jue 10 Ene 2013, 17:46

Gracias Olimpia, supongo que en Blaugranas.com le han querido dar un homenaje al Elche en su 90 aniversario.
Lucky150
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