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Ellas por Ellas. El fútbol femenino según las jugadoras.  Cartel2va

Ellas por Ellas. El fútbol femenino según las jugadoras.

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Ellas por Ellas. El fútbol femenino según las jugadoras.  Empty Ellas por Ellas. El fútbol femenino según las jugadoras.

Mensaje por Matinera el Mar 22 Mayo 2012, 19:44

El material que presento a continuación proviene de entrevistas realizadas a jugadoras durante los años 1998 (a posteriori de la realización del Sudamericano1 en la ciudad de Mar del Plata) 1999, 2000/4.

A través de estos testimonios se puede apreciar claramente cuáles son los ejes centrales en torno a los cuales se organiza en el presente la problemática más elemental en el tema del fútbol femenino desde la perspectiva de las jugadoras.

Se trata de 5 aspectos básicos reconocidos por ellas como: los obstáculos, los orígenes, la autoimagen, los medios y el futuro del fútbol femenino.

Los obstáculos

La AFA

“A partir de que la AFA forma una comisión de fútbol femenino y se empiezan a jugar torneos, y sobre todo a partir de la televisación de los partidos, se sobrepasaron totalmente las estructuras, porque la AFA no toma una decisión política de apoyar al fútbol femenino. Si bien la FIFA lo promueve -es decir, aconseja a las asociaciones de los países que tengan su fútbol femenino- no ha hecho nada concretamente. No ha puesto dinero, no ha puesto recursos como para que el fútbol femenino se profesionalice; esa es la pura verdad”.

La AFA y la organización del fútbol femenino

“Lo que ha hecho es prestar un salón para que se reúnan ahí, poner un presidente -como acostumbra la AFA- en forma autoritaria. Ellos eligen un presidente y lo ponen; no es que los clubes eligen. La AFA es una institución muy burocrática y muy autoritaria todavía. Y el tema de los equipos que andan afuera es simplemente porque no tienen recursos. No pueden venir de Mar del Plata o de Necochea a jugar a Buenos Aires porque ¿quién les paga el colectivo, quién les paga los viáticos? Los clubes no están en condiciones porque ni siquiera pueden mantener sus categorías B, C, D; no pueden mantener el fútbol de chicos, mucho menos van a aportar para el fútbol femenino. Los equipos de fútbol femenino se autofinancian. Las chicas pagan para jugar, las chicas buscan una publicidad para tener en la camiseta. Lo pagan ellas, los clubes no les dan nada, salvo Boca o River. Estamos hablando de un deporte amateur que necesita gente que trabaje, que trabaje desinteresadamente porque no hay un peso para nadie. Esta gente se cree que son dirigentes de AFA y no son dirigentes de AFA; son delegados de fútbol y muchos de ellos -no todos- carecen de la menor idea acerca del rol que les compete. Lo primero que tienen que hacer es poner gente responsable y que entienda del tema, que entienda de fútbol”.

Torneos y Competencias

“La AFA funciona asociada a Torneos y Competencias2. Ese es el funcionamiento. Son socios y toman las decisiones en conjunto. Hasta tanto el fútbol femenino no dé indicios de ser un espectáculo al cual concurra gente y pague su entrada, yo pienso que no van a poner un peso para el fútbol femenino; otra explicación no hay. Torneos y Competencias paga a los equipos una cosa de 800 ó 1.000 pesos a cada uno por todo el año para la televisación. Con eso los equipos no pueden hacer nada, pagan algunos alquileres de cancha y nada más. Porque encima los clubes chicos tampoco tienen instalaciones como para que las mujeres puedan practicar cómodas, aparte de los varones. Tienen que salir a alquilar canchas afuera. Todo lo que se está haciendo en fútbol femenino es por el empuje de las jugadoras y de los que están en este momento. Hay comisiones que se forman alrededor del fútbol femenino, pero la AFA no pone un peso, da las pelotas, pone los referees que solamente en los partidos televisados son tres (uno de cancha y dos de línea), en el resto de los partidos con un solo referee de cancha nada más, no hay jueces de línea”.

Lo precario

En el fútbol femenino todo es muy precario. La AFA tomó un compromiso con la FIFA que cumple escasamente...

“Lo hacen porque lo tienen que hacer. Un ejemplo fue cuando la selección fue a jugar a Mar del Plata. La llevaron 15 días antes. Tenían que jugar un amistoso con un equipo local, para entrenar, y no pudieron jugar porque el encargado de la cancha (el portero, el que cuida la cancha) no las dejó entrar porque no quiso, porque estaba húmeda la cancha y no quería que le arruinaran el césped; y nadie pudo hacer nada. Las chicas se subieron al colectivo y tuvieron que volver. Ni el presidente de la delegación argentina ni nadie pudo hacer nada. No hay apoyo de AFA; esa es la realidad”

La falta de profesionalismo

“No solamente en las jugadoras. Hay muy pocos técnicos que se adapten a las características propias de la mujer. Son todos técnicos acostumbrados a entrenar con hombres y vienen de ese fútbol. Hay algunos jóvenes, que están empezando ahora y pintan bien, como es el caso del técnico de All Boys”.

Las delegadas en AFA

“Cuando se trata de chicas que salen del fútbol es distinto; se ponen del lado de las jugadoras y las defienden. Ahora, cuando ya son mujeres que son esposas de los delegados o dirigentes del club es distinto porque no saben de lo que están hablando. Anteponen otros temas por sobre el tema futbolístico y comercial que es lo que se está necesitando en este momento. A eso hay que sumarle que de la AFA no baja ningún tipo de apoyo...”

Los orígenes

Perfil social de las jugadoras de fútbol femenino

“Hay muchas que se desempeñan en el servicio doméstico y muchas que trabajan en fábricas. Se levantan a las 6 de la mañana, trabajan hasta las 5 de la tarde. Otras que nunca han trabajado o nunca han tenido trabajo; no tienen dinero ni para viajar. La mayoría no tiene la secundaria y tienen trabajos ocasionales y con sueldos muy bajos. De todas maneras dejan todo por el fútbol. Para ellas no es una traba; el tema es que no se reconoce este esfuerzo. Hay otros casos aislados, por ejemplo el caso de Liliana Vacca, jugadora de River, que estudia Ciencias Económicas. En el caso de All Boys hay chicas que son profesoras de educación física y otras que son periodistas”.

La cuna: el potrero 3, el fútbol 5 4, el papi fútbol 5...

“Las chicas del Gran Buenos Aires han jugado toda la vida desde muy chicas con los amigos y primos en potreros; esto ocurre con muchas de ellas. Para mí son chicas que juegan al fútbol y lo sienten de una manera igual que los hombres. Después hay otro tipo de gente, que somos nosotros, que somos más grandes, que por la edad no podemos llegar a jugar de 11, en forma profesional, pero practicamos el fútbol como nos gusta y creemos que es un desafío hacerlo; es otra historia. Pero las que van a hacer carrera son esas chicas que vienen de potrero. Por eso hay que pagarles, porque son de procedencia muy humilde y a través del fútbol encuentran una salida o una relación social, familiaridad, un grupo que las contenga, encuentran la forma de aprender, la forma de salir. A veces no pueden ni entrenar porque no pueden salir de la casa porque no tienen plata para el colectivo. Esas son las chicas que juegan bien y que tienen que ser presentadas como jugadoras de fútbol. Pero hay que enseñarles todo”.

Una buena jugadora...

“Lo que yo me fijo en un jugador, tanto hombre como mujer al margen de que tenga cierta habilidad y cierta técnica, es que piense para jugar, que sepa distribuir el juego; esto me parece fundamental en cancha de 11. Todo lo que tenga que ver con la parte táctica de abrir la cancha, de tirar un pase para atrás, saber cuándo hay que gambetear y cuándo hay que tocar la pelota; eso me parece fundamental. Yo me fijo en eso”.

El tema de la salud, la educación, la ocupación

“La AFA obliga a hacer algunos exámenes para poder afiliarse antes de jugar en torneos -que son exámenes de rutina-, pero el tema de la nutrición pasa por la educación. Es decir, a las chicas no se les puede pedir que corran 90 minutos si se sabe que durante la semana no comieron bien o comieron una sola vez por día. Si fueran profesionales que estuvieran entrenando toda la semana comerían en el entrenamiento, antes y después de entrenar. De este modo podrían hacer una dieta, como ocurre en cualquier deporte. Pero por eso estas chicas se lesionan tanto y tienen tantos problemas; el club no les cubre la atención médica. Se trata de lesiones musculares que hay que operar o que hay que tratar durante mucho tiempo. El tema de la alimentación es un problema grave, muy grave. A veces veo jugar a chicas que están excedidas de peso o chicas desnutridas. Los dos casos son terribles. A veces me da miedo que a alguien le agarre un ataque al corazón en la cancha, porque nada garantiza que no sea así. Si llega a pasar eso probablemente le den importancia al tema, pero espero que no pase”.

La vocación, el juego, “mi lugar”...

“Me gusta, me encanta jugar a la pelota. Y aparte porque es una de las cosas que uno se puede dar el gusto de decir “este tiempo libre”, bueno, libre entre comillas, porque yo mucho tiempo libre no tengo, pero lo uso para hacer algo que a mí me gusta, que me puedo distraer de otras cosas. Es un lugar adonde voy y como ya de por sí el fútbol es jugar en equipo, estoy en un grupo, en contacto con otras personas, sirve para descargar, para divertirse”.

Para todas no es lo mismo...

“Tengo amigas en varios clubes. Entre las que jugamos al fútbol hay dos grupos bien diferenciados para mí: están las que van porque no tienen nada más que hacer y van a “pavear”, “si juego, juego; si no juego, no juego, entreno así nomás”. Es decir la que va porque quiere ir a jugar a la pelota y nada más y no le interesa demasiado el asunto, no se rompe; va, juega y listo, se va a la casa luego de distraerse un rato. Hay otro grupo, que son las menos, que aparte de ir por diversión lo toman con responsabilidad y van y se matan entrenando o tratan de superarse o de aprender; sí, esas son las menos. También están las que dicen “voy porque están mis amigas y después me voy a bailar, me voy de joda”.

La autoimagen

El fútbol, las mujeres y el cuerpo

“Uno cuando practica fútbol sabe que lógicamente va a desarrollar más los músculos de las piernas. Es decir, hay cambios entre una persona que entrena y se exige y la que no. Desde ahí ya hay algunos cambios musculares que a mí me da lo mismo tener más músculo o no. En realidad juego porque me gusta, no porque se me marquen los músculos. Después lo otro que uno piensa es que siempre está el riesgo de sufrir alguna lesión. Cuando uno sale a la cancha y juega el partido no va a estar pensando que se va a lesionar porque si no, no jugaría. Pero a veces pienso que está siempre esa cosa de que uno se puede lastimar. Así como hablábamos de los dirigentes y demás que son malos, la mayoría de los árbitros que envían no son malos, son peores. Como consecuencia de esto hay partidos en los que se pega mucho y es como que está ese riesgo de que uno se puede llegar a lastimar, pero más allá de eso si me tiran un pelotazo y tengo que poner la cabeza, la pongo”.

Los cabezazos, el tema del pecho

“La mayoría no sabe cabecear y no sabe porque no les enseñaron, y algunas no saben y no quieren saber porque no les gusta. Hay algunas chicas a las que no les gusta cabecear. Esto también se da en los hombres; se da en menor medida. A este nivel uno se puede dar el lujo de no cabecear si no quiere porque por ahí si juega bien no tienen otra para poner. El nivel de los hombres ya es más exigente y es como que si no cabecea es un jugador incompleto; por eso tiene que aprender a cabecear. En cuanto al pecho yo jamás fui de correrme si viene un pelotazo. Si me tengo que comer un pelotazo y si me duele, que me duela. Yo cuando tuve al nene a los 20 días que lo tuve empecé a jugar a la pelota y ya le daba pecho y todo. Uno no está pensando en eso”.

La sexualidad: Los códigos del fútbol femenino

“La mayoría de las chicas que jugamos a la pelota no nos pintamos, andamos de jogging, es verdad. Y mismo si estoy jugando y trabo fuerte la pelota con otra piba y ella me dice: “eh, che, no vayas tan fuerte”, lo primero que contesta una es “andá a jugar a las muñecas”; es como que está eso también. Y es un código diferente dentro de lo que es el fútbol femenino porque es así. O por ejemplo si alguien se pone pollera se mueren todas de risa porque es así. Son códigos dentro del fútbol femenino. Personalmente estoy más acostumbrada a que antes -ahora ya se hizo más popular- uno decía que jugaba al fútbol y te decían “sos un marimacho”. Incluyo en esto a mi mamá que dice: ¡cómo caminan! y qué se yo. Es verdad porque uno va incorporando esos gestos. Si una está jugando un deporte en el que hay choques y que por momentos es medio violento, es una postura que uno va tomando”.

La homosexualidad

“Yo creo que es como en todos lados. Hay como en todos lados. Es como que uno lo ve más porque está más en contacto con esto y la cosa se hace más expuesta porque nos conocemos todas. Por ahí las que recién empiezan no, pero yo sé cosas de pibas que las conozco de nombre nada más. Porque es así, uno se entera de todo, pero a mí en particular me parece que cada uno... La mayoría de los técnicos no se mete con esto. Hay algunos que les molesta y es como que al principio mucho no lo aceptan. Lo que ocurre es que muchas opciones no les quedan o lo aceptan o lo aceptan. Cuando pasa algo que está fuera de lugar ahí si interviene”.

El doping

“El control anti-doping no se hace por un tema de plata, es muy caro y es todo plata lamentablemente. El doping no se hace por la plata, porque se iba a poner el año pasado, pero bueno...”

Los medios

“Al Sudamericano fueron 25 medios, entre medios locales de Mar del Plata y otros. Las radios venían a hacerles notas a las chicas al hotel como una novedad, como si fueran sapos de otro pozo. Inclusive los relatores -si vos viste los partidos que relataban por televisión- no están a nivel del proceso internacional. Primero no saben los nombres de las chicas, se equivocan y les hablan como si fueran hombres. No son relatores de fútbol femenino, hacen chistes que hasta llegan a ser groseros, se ponen a hablar de los apodos de las chicas o de qué trabajan. Están totalmente desubicados. De los medios de Capital el que más cubre es Crónica. Tiene una hoja de fútbol femenino que todas las semanas sale con toda la información. Se limita únicamente a crónicas. Después notas que expliquen la historia del fútbol, una es “Descubrir” y la otra que salió hace poco en la revista “Mística”, pero explicando la historia del fútbol femenino porque venía el Sudamericano; y pará de contar. “Locos por el fútbol”6 que tiene a Karina Morales pateando los penales nos dio una mano bastante importante. El grupo Clarín7 no le da espacio al fútbol femenino, no sacó nada, sólo unos cuadritos muy chiquitos; sacó una nota antes del Sudamericano y nada más. Estábamos desesperados porque Clarín tuviera mucha más incidencia. No sé por qué se resiste al fútbol femenino. Yo conozco gente que trabaja en “Mística” y no quieren saber nada con el fútbol femenino. Es muy difícil hacerles publicar algo. Crónica sí, pero yo diría que es una cobertura a la fuerza, es algo nuevo y lo tienen que publicar. Pero no hay investigación de nadie. En cuanto a la TV, el fútbol femenino no es un deporte para un canal de cable muy acotado y que tiene muy poco rating, como “Ser Mujer”. Son programas de cocina o de decoración y de repente aparece el fútbol femenino. Por ahí no es el mismo tipo de público. Cuando esto esté organizado y se esté jugando un torneo nacional de los clubes los medios van a cubrir y se van a interesar. Yo creo que los medios no crean el hecho, los medios transmiten. Lo importante es que el fútbol femenino tenga cuidado de que no se desvirtúe el fútbol, que se hable del fútbol, no de lo personal ni el conventillo de cada una de las chicas; que se hable de fútbol. Ese es el problema”.

El futuro del fútbol femenino

“Yo creo que va a seguir creciendo, pero el tema es que yo personalmente creo que acá nunca va a llegar a nada, o van a tener que pasar muchísimos años para que llegue a algo; es decir a algo importante, a algo serio. Me parece que hay que cambiar -es lo que decíamos antes- muchas cosas de raíz. Al no haber plata se toma de otra manera. Hay una nota firmada por Stumbo8 que es el dirigente de AFA a cargo del fútbol femenino, y que dice que primero se tiene que organizar el fútbol femenino, que el fútbol femenino por sí solo tiene que encontrar sus espacios, tiene que encontrar sus canales de financiación y que recién después cuando estén mejor organizados hay que ir a pelear. Yo pienso que es al revés. Cuando hablamos de AFA no estamos hablando de una asociación pobre, estamos hablando de una asociación de las más ricas del mundo. La AFA es rica, es poderosa. Si no apoya al fútbol femenino es porque no quiere”.

Las primeras respuestas desde la Acadé

Surgen a partir del momento en que las entrevistadas relatan sus comienzos en este deporte. Para la mayoría el gusto y el placer de sus prácticas las coloca de inmediato en un horizonte de dificultades. En este punto el fútbol femenino se convierte en una carrera de obstáculos y, a pesar que ya lleva 15 años como deporte “organizado”, asumirse jugadoras y desempeñarse como tales supone grandes esfuerzos de su parte. En muchos casos no se sienten representadas por las delegadas/os que los clubes designan en AFA, porque no saben o no comprenden cuáles son los verdaderos intereses de las deportistas. Para ellas pertenecer a la institución señera del fútbol argentino no significa grandes ventajas porque a pesar del compromiso que la AFA ha asumido ante FIFA, dentro del fútbol femenino todo es a pulmón. En tren de ser justos y, teniendo en cuenta recientes logros alcanzados (llegar al primer Mundial en el año 2003, participar de Campeonatos Sudamericanos, etc.) les dio algún margen de reconocimiento y hoy hablar de la Selección Mayor de fútbol femenino es una cosa muy diferente a hablar de los clubes (no Boca, no River, no San Lorenzo) nucleados en AFA.

En lo que se refiere a los partidos del campeonato, no es habitual contar con la presencia de árbitros de experiencia, los jueces de línea estaban asegurados en la época en que los partidos se televisaban, no en la actualidad. Sucede lo mismo con la presencia obligatoria del médico. Los directores técnicos, en su mayoría, no cuentan con la preparación específica y hasta ahora no se ha contemplado la posibilidad de incluir directoras técnicas femeninas, que existen, graduadas en los cursos regulares de AFA.

Las jugadoras en su mayoría provienen de sectores sociales bajos, realizan trabajos no calificados como ser el servicio doméstico, o en fábricas, viven en zonas alejadas del conurbano bonaerense lo que las obliga a viajar para entrenarse o para competir. Los gastos que les impone el propio entrenamiento lo cubren con el viático mínimo que no siempre les otorga el club El nivel educativo alcanzado en muchos casos no llega a la primaria completa. Muchas de ellas son madres o cuidan hermanitos más pequeños, lo que al hecho de trabajar y entrenar hay que agregarle el cuidado de una familia.

En cuanto al talento para jugar al fútbol, estas chicas que provienen del Gran Buenos Aires son las más dotadas, según el testimonio de ellas mismas. Juegan desde la infancia en potreros a la par de amigos y parientes, lo que les hace sentir este deporte de una manera especial, “como los hombres” afirman. Existe otro grupo de jugadoras que viven en zonas más cercanas a la capital, que su formación deportiva no proviene del potrero sino de las primeras escuelas de fútbol: fútbol 5 y “papi fútbol”.

En 15 años de fútbol femenino hay que apuntar algunos cambios favorables que se aprecian básicamente en la composición social de las jugadoras y en el grado de educación obtenido. Estos cambios se hacen más evidentes entre las integrantes de la Selección. Ha cambiado y ha mejorado la categoría de los empleos (profesoras de educación física, empleadas de servicios) como el nivel educacional alcanzado. Hay jugadoras que van completando la escuela secundaria, los estudios terciarios o el ciclo universitario completo. Para el resto, o sea las jugadoras que no son de Selección o las que recién empiezan, siguen imperando las condiciones precarias de los comienzos que también abarca el tema de la salud, básicamente el de la nutrición. No es novedad que las jugadoras del fútbol femenino se alimentan mal, no están amparadas en ninguna dieta deportiva, a menos que se encuentren participando de eventos deportivos de envergadura. En estos casos la infraestructura con que cuenta AFA: médico, kinesiólogo, preparador físico ordena y controla el plantel como si fueran profesionales; pero las jugadoras que participan del campeonato ordinario están sujetas únicamente a las posibilidades que pueden ofrecerle los clubes que, por supuesto, no pueden cubrir la atención médica. En este punto el fútbol femenino es muy precario como lo fue en sus comienzos. Pero se trata de un fenómeno en crecimiento constante por lo tanto se podría afirmar que ese fútbol femenino que pulula por fuera de la AFA, tan potente como el que ya pertenece a la institución, padece las mismas condiciones de escasez y carencia en un mapa deportivo que abarca el territorio del país.

De a poco estas deportistas noveles fueron construyendo sus propios códigos en lo que respecta a los requisitos necesarios para ser una buena jugadora: qué les está faltando a la hora de entender su metier, de aprender a cabecear y a emplear el pecho sin riesgos, cómo cuidarse para evitar las lesiones, etc. Como se sabe, en el fútbol femenino no hay divisiones inferiores donde formarse razón por la cual se hace tan costoso el aprendizaje. Son conscientes también que, de a poco van edificando un espacio propio, que sienten que les pertenece como “su lugar”, vocacionalmente hablando. Así expresado éste es un sentimiento que remite a los comienzos del fútbol femenino cuando el deporte las reunía, al mismo tiempo, en un lugar de esfuerzo y de placer, cuando un final del torneo se festejaba con una cerveza. Este era un rasgo saliente en las primeras entrevistas no así en las últimas. Me inclino a pensar que se trata de un hábito ya no tan frecuente en función de todos los cambios que el crecimiento del deporte impone. SE ACABO ESE JUEGO QUE TE HACIA FELIZ hace referencia, precisamente a ese corte entre el fútbol del placer, del jugar por jugar que se experimentó en una etapa pionera y el jugar de veras que tiene su punto de arranque en el Mundial de Italia ‘90. Esa tonalidad, esa característica, va cubriendo la etapa presente y cubrirá seguramente la futura. De esta manera el fútbol femenino irá tomando el sello secular que la organización rectora le adjudique y, en consecuencia irá anulando paulatinamente todo lo anterior.

La construcción de una autoimagen acorde al deporte que practican es otro punto clave de ese código del que hablábamos. Esto apunta a la toma de conciencia del cambio que se va operando en sus cuerpos, principalmente ante el desarrollo muscular en las piernas, verdadero motor con que cuentan a la hora de mostrar la resistencia física necesaria para correr en una cancha los 90 minutos que dura un partido. Las jugadoras del fútbol femenino saben que su fuerte no va estar en lucir la minifalda pero el orgullo y la autovaloración adquirida a partir de la potencia que va adueñándose de sus cuerpos unido al coraje, a la firmeza y al arrojo que el fútbol exige como deporte de contacto las coloca irremediablemente, ante el público, en la sospecha de su sexualidad femenina. Tema insoslayable para todos los investigadores que han elegido como tema el fútbol femenino. Nuestras jugadoras y el cuerpo técnico hasta aquí van eludiendo respuestas pero se vive con molestias un prejuicio que se ha instalado sobre ellas y que, indirectamente, abarca a todas las mujeres que practican deportes más allá del fútbol.

Si bien han llegado a interesar a los medios, ¿de qué forma están presentes?, ¿qué papel se les adjudica?

Obviamente los medios se han interesado por el fútbol de las mujeres y este interés de alguna manera hizo crecer todo el movimiento del fútbol femenino. Aunque muchas notas carecen de un tratamiento respetuoso y serio que perfile dignamente el rol de deportistas.

Abundan las notas sexualmente connotadas del tipo si las jugadoras se pintan los labios antes de los partidos. El rol deportivo de las mujeres, la performance futbolística propiamente dicha, todavía es secundaria para la mayoría de los medios que cubren este rubro en base a notas de color no siempre positivas para el crecimiento cualitativo de este deporte.

Los medios trabajan sistemáticamente en la comparación (e indirectamente cuando cabe en la descalificación) del fútbol femenino frente al masculino. Trasciende a sus notas la falta de neutralidad valorativa y en este aspecto desconocen hasta el pensamiento de la propia FIFA cuando refiriéndose al tema de las comparaciones se aparta de ellas porque conduciría a sacar conclusiones erróneas. Para la FIFA el fútbol femenino es distinto, se igualan solamente en las reglas. Bien harían los medios en entender esta consigna que figura en FIFA NEWS de noviembre del año 1991.

“Quien compare el fútbol femenino con el masculino llegará seguramente a conclusiones erróneas. No tiene ningún sentido emplear las mismas normas de calidad. El fútbol femenino es distinto, iguales son sólo las reglas”.

Sacado de efdeportes.com
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