Baloncesto en Cuba

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Baloncesto en Cuba

Mensaje por Miguel Gómez el Sáb 08 Oct 2011, 04:40

Canastas olvidadas




El baloncesto cubano atraviesa por uno de sus peores
momentos en la historia. Si alguien tenía dudas sobre este evidente descenso,
probablemente haya quedado convencido luego de las dos pobrísimas actuaciones
que tuvieron las selecciones nacionales en los torneos preolímpicos celebrados
en Colombia y Argentina.


Las principales esperanzas de obtener un boleto para la
Olimpiada de Londres, en 2012, estaban centradas en las mujeres; pero el actual
equipo demostró que no tiene nada que ver con los que jugaron en tres citas
estivales consecutivas, entre 1992 y 2000. El cuarto lugar en el torneo
continental fue el reflejo de una triste realidad: la selección ha sido superada
por rivales que, una década atrás, cedían ante las cubanas por grandes
diferencias en el marcador.


En Colombia, el equipo dirigido por Alberto Zabala quedó
ubicado en el grupo menos complejo, sin Canadá ni Brasil; aunque desde el
primer partido se dispararon las alarmas. El rival inicial fue Puerto Rico, una
selección conocida porque había efectuado un tope de preparación en La Habana;
no obstante, las cubanas tuvieron que esforzarse más de lo esperado para
obtener el triunfo. Después, la situación empeoró, pues contra las locales la
victoria fue todavía más cerrada.


Con dos éxitos Zabala sabía que el partido clave era el
tercero. Si derrotaban a Argentina, entonces evitaban a Brasil en el cruce
semifinal. Durante tres cuartos parecía que las cubanas podrían dejar en el
camino a las sudamericanas. Cuando solo faltaban diez minutos, ellas tenían una
ventaja de siete puntos; sin embargo, ahí comenzó la debacle. Fallaron tiros,
no capturaron los rebotes necesarios y las argentinas lograron un apabullante
25-12. Este revés forzó el nada agradable duelo ante las brasileñas.


La última victoria de Cuba sobre Brasil, en una competencia
importante, ocurrió en los Panamericanos de Winnipeg, en 1999. Desde esa fecha
los dos equipos han vivido procesos inversos: un atraso en el desarrollo de las
jugadoras cubanas; mientras sus rivales han conseguido insertarse en la
competitiva Liga profesional norteamericana (WNBA). Como era de esperarse, las
brasileñas vencieron, avanzaron a la final y allí obtuvieron el único boleto a
Londres que concedía el evento colombiano.


Para completar el desastroso papel, Cuba cedió ante Canadá
en la discusión del tercer lugar. El cuarto puesto garantizó una plaza en otro
torneo preolímpico que otorgará las últimas tres plazas para la Olimpiada. Sin
embargo, un año parece muy poco tiempo para que el equipo nacional mejore
tantos aspectos en su juego. Es triste ver la caída del baloncesto femenino,
sobre todo cuando los éxitos de los equipos liderados por Leonor Borrell,
Yamilé Martínez y Dalia Henry, entre otras grandes jugadoras, todavía
permanecen en la memoria.


Si las mujeres tenían una mínima oportunidad olímpica, los
hombres sabían que alcanzar al menos una victoria en el evento organizado por
Argentina era pedirles demasiado. El baloncesto en América ha tenido un notable
avance en la última década y, en la actualidad, varios atletas argentinos,
brasileños, boricuas y dominicanos son estrellas en la NBA; pero la selección
cubana se ha quedado detenida en el tiempo. Ni siquiera en el área caribeña el
equipo garantiza un puesto en el podio de premiaciones.


Probablemente, a finales del siglo XX nadie hubiera esperado
este descenso de una selección que estuvo en el Mundial de Toronto, en 1994 y
que concluyó sexta en el campeonato continental de 1997; sin embargo, los
resultados en 2011 están allí: cuatro reveses consecutivos, tres de ellos por
un margen superior a los veinte puntos.


¿Qué hacer? La Federación cubana probó con un técnico
foráneo—lo cual no es habitual en nuestro país—; pero el argentino Ariel
Amarillo no ha podido solucionar en tan corto período de tiempo la larga lista
de problemas. Al analizar la nómina de los atletas que estuvieron en el
preolímpico resalta el prometedor físico de algunos; aunque la gran duda es
cómo desarrollar los mejores talentos. A partir de la respuesta a esa
interrogante, comenzaría el proceso de reconstrucción del baloncesto cubano en
ambos sexos.


Ojalá las nuevas estrategias no tarden mucho, porque la distancia
entre Cuba y sus rivales aumenta con rapidez. El precio del olvido en que
cayeron las canastas es fácilmente apreciable hoy e incluso podría ser peor en
un futuro no tan lejano.

Publicado en el sitio web Cubasí

Miguel Gómez

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